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CRISTOBAL D. PEÑATE

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Eufemismos temporales

CRISTOBAL D. PEÑATE Ver comentarios 3 Miércoles, 04 de Enero de 2012 Tiempo de lectura:

Las monarquías, como los gobernantes, tratan a los ciudadanos como si fueran súbditos tontos. Rajoy prometió llamar al pan pan y al vino vino, pero al final se ha liado más que la alcaldesa Botella con peras y manzanas.

Rajoy prometió que no subiría impuestos en su campaña electoral, pero fue lo primero que hizo en el inaugural consejo de ministros de la décima legislatura. Fiel a su costumbre, sigue escondido en su búnker palaciego.

Su vicepresidenta empleó un lenguaje eufemístico en su primera comparecencia pública para justificar la gran mentira de su jefe. A los impuestos puros y duros los llamó ajustes, a la vez que advertía que se trataba de algo pasajero y efímero, al estilo de los comunicados de la Casa Real cuando a la simple separación conyugal denominan “cese temporal de la convivencia”.

Las monarquías, como los gobernantes, tratan a los ciudadanos como si fueran súbditos tontos. Rajoy prometió llamar al pan pan y al vino vino, pero al final se ha liado más que la alcaldesa Botella con peras y manzanas.

El Gobierno entrante culpa al saliente de estas drásticas medidas que empobrecerán aún más a los españoles. Echar la culpa a los antecesores es la excusa de los pusilánimes.

Mariano Rajoy sabía cómo estaba el país antes de ganar las elecciones y por lo tanto también conocía las impopulares medidas que tendría que tomar, que no son más que una continuidad de las que ya aprobó el Gobierno de Zapatero ante las exigencias de Merkel.

Rajoy quería la mayoría absoluta y por eso mintió a los españoles. Sabía que si era sincero tendría que anunciar unos recortes que serían rechazados por buena parte de la gente que le votó. Los políticos son así de cobardes, sobre todo cuando avistan el poder a corto plazo.

El ministro de Hacienda también se ha tenido que tragar sus palabras cuando en sede parlamentaria afirmó solemnemente que subiendo los impuestos se agravaría la situación en España. Montoro ahora calla.

El Gobierno quiere que el ministro de Economía, Luis de Guindos, nos salve de la catástrofe aprovechando su experiencia al frente de Lehman Brothers, el banco de inversión de Estados Unidos que se declaró en quiebra tras inundar de bonos basura a sus clientes. Ahí está el origen de esta crisis.

Rajoy y sus ministros están avergonzados de sus mentiras y por eso se muestran falsamente humildes. El propio Soria, tan bravucón e insolente siempre, está de lo más modesto. Su delegada del Gobierno central en Canarias ha pedido árnica nada más tomar posesión.  

Cuando estaban en la oposición fueron implacables. Ahora piden unidad y compasión.   Tanto cinismo da grima. Y mucha pereza.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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