Elsa Dyne, de nacionalidad sueca, ha vuelto al lugar donde hace seis años volvió a nacer. Hoy tímida y risueña abraza a quien le salvó la vida, Gustavo Rodríguez, cuando estuvo a punto de morir ahogada en la piscina del hotel Tamarindos con tan solo tres años
Elsa Dyne, de nacionalidad sueca, ha vuelto al lugar donde hace seis años volvió a nacer. Hoy tímida y risueña abraza a quien le salvó la vida, Gustavo Rodríguez, cuando estuvo a punto de morir ahogada en la piscina del hotel Tamarindos con tan solo tres años.
Un turista italiano fue quien se dio cuenta de que la niña se hundió y alertó a una familiar. Cuando los servicios de Cruz Roja llegaron la pequeña ya se encontraba en parada cardiorrespiratoria. Tras varios intentos de reanimación sin resultados muchos perdieron la esperanza de recuperar a Elsa, menos él, Gustavo. Insistió e insistió hasta lograr reanimarla y colocarle el oxígeno a tiempo hasta llegar al hospital.
Tras un día en coma, Elsa despertó sin aparentes secuelas en su cerebro. “Estaba
perfecta, un milagro”, exclama la madre de la niña, Anne Dyle, y añade que "ahora es toda una campeona, sabe nadar como una profesional".
La familia Kilhberg, abuelos, padres y primos de la niña, recuerdan hoy aquel
día de susto junto al equipo de la Cruz Roja, para el que solo tienen una gran
sonrisa y palabras de agradecimiento.Turistas habituales de Gran Canaria desde
hace 25 años, no dudan en regresar pese al suceso.
Gustavo Rodríguez admite que salvar a Elsa ha sido una de las experiencias que más han marcado su trayectoria profesional. Y así se lo hace saber a Hans y Anna Dyne, padres de la pequeña. “Espero que nos sigan visitando, en Cruz Roja guardamos la carta que nos enviaron de agradecimiento como paño en oro y gran orgullo”, comentó.
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La familia, el equipo de Cruz Roja y los concejales Ramón Suárez, Ignacio Casteleiro y José Carlos Alamo, se reúnen frente al árbol que Elsa plantó en 2008 en los jardines del hotel Tamarindos y brindan con champán por una historia con final feliz.
Elsa quizo regresar para conocer y agradecer a Gustavo con un "gracias por devolverme la vida", un gesto y experiencia que su salvador asegura "no
me la quita nadie”.








mljc | Domingo, 14 de Octubre de 2012 a las 19:42:10 horas
que ternura, y mas de una muñeca de carne y hueso, el hombre la salvó la vida y ahora tiene en sus brazos a ésta barbie sueca, lo tiene bien merecido, hizo algo bueno y recibe esta tierna recompensa, aunque mas tierno hubiera sido que lo tomen foto a la barbie dandole un beso en el cachete.
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