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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

Soria, la gran esperanza blanca de Canarias

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Martes, 27 de Diciembre de 2011 Tiempo de lectura:
Teniendo en cuenta que en Canarias, donde tenemos una hora menos, (aunque  a veces creo que es un poco mas, si se refiere uno a progreso)  la situación política económica y social no es nada ejemplar ni boyante, la llegada de José Manuel Soria a un importante ministerio como es el de Industria, Energía y Turismo, ha sido para muchos empresarios canarios (especialmente los de Gran Canaria) como “la gran esperanza blanca” para desarrollar sus iniciativas y proyectos. Su nombramiento ha caído como agua de mayo y hasta el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios, Sebastián Grisaleña, que debe ser uno de sus fervorosos admiradores, asegura que con este nombramiento, “a Canarias le tocó la lotería”. Es como si les hubiera tocado el gordo de Navidad. “Está capacitado, conoce la economía y será sensible con esa tierra”, comentan los empresarios en declaraciones al periódico La Provincia.  Personalmente, como canario, me gustaría que así fuera. Los isleños y los empresarios en general tenemos que darle un margen de confianza, para ver si realmente es capaz de hacer algo por esta Canarias tan desvalida, tan llena de tópicos y frustraciones, al mismo tiempo. A lo mejor tenemos aquí otro León y Castillo (su paisano) en el momento más oportuno...

Santana Cazorla, un empresario de la construcción, metido también a hotelero, declaró que “Soria está entre los diez más capacitados del país para llevar el Turismo. Deberá impulsar una planificación para renovar este sector en las islas”. Agustín Manrique de Lara, presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, afirma “conoce a fondo la realidad y nos da esperanza de cara a que se dé un cambio de sensibilidad”. Eustasio López, presidente del Grupo Lopesan, señala que “tendrá en sus manos la cartera más importante para la economía de las Islas”. Por su parte, el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo, Fernando Fraile,  indica que ”el que ahora se inicia con él va a ser un período muy fructífero para Canarias”.  El presidente de la Federación Española de Agencias de Viaje, Rafael Gallego, comenta que “Rajoy ha acertado; es la mejor elección en el Ministerio de Turismo, desde la época de Fraga”. El empresario Domingo Alonso, consignatario automovilístico, subraya que “es muy importante para Canarias tener un defensor dentro del Consejo de Ministro”. También algún político de signo contrario se ha atrevido a manifestarse sobre este nombramiento. Así Román Rodríguez, de Nueva Canarias, dice: “Confío en que sensibilice al resto del Gobierno central ante la situación que vivimos aquí”.

Especialmente esa esperanza de empresarios y políticos de que pueden entenderse con Soria se basa en el hecho de que, últimamente, el presidente del gobierno autónomo de Canarias se ha empeñado en enfrentarse a un grupo de empresarios canarios, sobre todo  de la provincia de Las Palmas, sintiéndose ellos ofendidos por sus declaraciones públicas. Rivero, por lo que se ve, es un incomprendido y su soledad aumenta día a día.

Existe una serie de proyectos de emprendedores de la provincia oriental que han sido rechazados, o que son víctimas de una burocracia y  unas leyes ineficaces y enmarañadas. En cambio, se quejan de que no ocurre lo mismo en la provincia tinerfeña, donde se dan más facilidades a sus empresarios. Al menos, a algunos de ellos. Es el eterno problema de los enfrentamientos regionales que se han agudizado más con la división provincial que hubo en Canarias en los primeros años del siglo XX.

También es cierto que el señor Soria ha sido socio de Coalición Canaria (CC) y ha formado parte del gobierno regional, (fue consejero de Economía y Hacienda) y, por tanto, de sus errores,  sin que se vieran durante su mandato acciones  dignas de mencionar. Más bien al contrario. Ha habido asuntos presumiblemente turbios (bastante aireadas en la prensa canaria, pero obviadas por sus jefes de Génova)  como el llamado Concurso Eólico, cuando un hermano de José Manuel Soria era consejero, y otras actuaciones poco edificantes, escándalos, escisiones, (como la del Marqués de las Dunas) y nuevos casos con tufos de corrupción (Faycán, Góndola, etc.) que han salpicado al PP canario, aunque todo esto no ha sido óbice para que obtuvieran  mayorías absolutas en determinados ayuntamientos y cabildos  y que se haya incrementado el número de votantes en la reciente confrontación electoral.

Los matrimonios del PP con CC, aunque de conveniencia, nunca han terminado bien.  Y en las últimas elecciones, aunque el primero obtuvo el mismo número de diputados que CC, en detrimento del PSOE, que había ganado las elecciones anteriores con 26 diputados y en esta ocasión perdió bastantes escaños, Paulino Rivero optó con aliarse con el partido socialista porque él sólo quería la presidencia y el  PP no se la iba a conceder.


Aunque Rivero ha declarado que puede llegar a acuerdos puntuales con Soria, ahora que es ministro del gobierno central, también es cierto que en los últimos tiempos han estado muy distanciados y críticos el uno con el otro. Todo ello, sin que, por el momento, CC pretenda echar al PSOE del gobierno para aliarse con el PP, aunque con los nacionalistas nada es descartable, porque son bastante adictos a las traiciones y a no cumplir los acuerdos, como ya se ha demostrado.

La situación real de Canarias hay que vivirla, hay que conocerla, y si se analiza bien, no puede ser peor. Mantenemos muchos “rankings” negativos que nos sitúan entre las últimas comunidades autónomas: baja renta per cápita, fracaso escolar, paro, pobreza,  preocupante violencia de género; desatención social, sueldos bajos, aumento de la delincuencia, y otras muchas historias para no dormir.

A todo esto unimos las dificultad de gobernar en una región que, tácitamente, es un modelo federal, ya que cada isla tiene sus corporaciones insulares, (que podrían equipararse a las diputaciones de cadas provincia española) con sus correspondientes competencias, presidentes, consejeros, asesores y burocracia, mucha burocracia. Sólo que aquí tenemos siete “diputaciones”. Además, poseemos el sistema electoral más injusto y antidemocrático del mundo, que sólo beneficia a los partidos estatales. Sin olvidarnos de que es preciso reformar el Estatuto de Autonomía, de que se regulen los sueldos de los políticos y sus constantes dispendios, que algunos viven con unos privilegios propios de emires  o los “maharajás” de la India.

Debido a las dificultades que el gobierno de Canarias le presenta a los emprendedores isleños, muchos de ellos han tenido que marcharse fuera a invertir ( e incluso aconsejándoles desde el gobierno  que lo hagan, en África, América Latina, o donde puedan). En cambio, aquí parece que el gobierno canario, aunque se llame “nacionalista”, favorece más la inversión foránea que a la local y, además aboca a estas islas a una dependencia cada vez más grande del exterior. En definitiva, Canarias posee más un estatus colonial que el de una auténtica región española. Por eso no extraña que poco a poco se vaya incrementando “la conciencia nacional canaria” y existan grupos dispuesto a dar la batalla en ese sentido (aunque sea dialéctica).  Se destruye poco a poco la red comercial de las pequeñas y medianas empresas;  desaparece la agricultura y la ganadería, favoreciendo por ello a los importadores  y a las grandes superficies. No se diversifican sus recursos, habiendo posibilidad de hacerlo. En el ámbito de las energías se quiere persistir en la utilización de los combustibles fósiles y no se terminan de desarrollar las  energías renovables, existiendo muchas posibilidades para hacerlo. Y ya existe la amenaza de la implantación de gasificadoras y de realizar prospecciones petrolíferas en las cercanías de las Islas (si Marruecos lo permite, porque esa es otra).  Y el señor Soria va a tener mucho que ver con esto de la energía. Habrá algunos que le estarán vigilando...especialmente los que viven en Lanzarote y Fuerteventura y no tienen otro medio de supervivencia que el turismo. Este va a ser un asunto delicado y polémico.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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