El primer beso que recibió ayer el
presidente del Gobierno tras ser investido en el Congreso de los Diputados no
fue de su esposa, Elvira Rodríguez, ni tan siquiera de su leal Soraya Sáenz de
Santamaría. Ni de Dolores Cospedal ni de Celia Villalobos ni de Esperanza
Aguirre.
La primera mujer que le selló dos
ósculos a Mariano Rajoy a los pocos segundos de ser investido presidente del
Gobierno se llama Ana, pero no se apellida Mato ni Pastor. Se apellida Oramas y
es la portavoz de CC-NC en el Congreso de los Diputados.
Los parlamentarios nacionalistas
canarios no votaron ni sí ni no a la investidura de Rajoy. Se limitaron a
abstenerse, que es la forma parlamentaria de ni estar contigo ni sin ti. En
realidad es la forma más cobarde de quitarse de en medio ante una situación
embarazosa.
Los nacionalistas canarios están
siempre entre dos aguas, entre Pinto y Valdemoro, entre el PP y el PSOE, en
misa y repicando, nadando y guardando la ropa. Su fundamento consiste en la
defensa a ultranza de Canarias, abstrayéndose siempre de cualquier ideología.
Oramas
se adelantó incluso a Soria en
la felicitación a Rajoy, que hoy dará su lista de ministros en la que
pudiera
estar, según dicen todas las quinielas, el presidente del PP canario. Si
uno se
fiara de las apariencias, apostaría a que Soria no estará en ese
Gobierno
porque el mohín que le devolvió ayer Rajoy tras la felicitación fue más
bien anodino y displicente. No exteriorizó ninguna empatía en el saludo a
Soria, pero también
es verdad que no hay que fiarse de las apariencias y menos aún entre
políticos,
que tienen más de actores que de gestores.
CC gobierna en Canarias con el PSOE
pero no quiere perder de vista a un PP crecido al que sin duda respaldará si
Rajoy invierte generosamente en el archipiélago.
Oramas, a pesar de la rápida
felicitación de cortesía, no votará la propuesta de Rajoy de pasar los festivos
al lunes para evitar los puentes, su principal medida laboral, que aunque es
razonable para muchos, no lo es para la patronal turística canaria, que ve en
estos festivos la panacea para llenar los hoteles isleños en época de vacas
flacas.
No deja de ser surrealista que una
propuesta tan chorra pueda estar en el decálogo del nuevo presidente como una
de sus medidas más urgentes. Se argumenta que los días de asueto aumentan las
pérdidas y que el lunes es la jornada menos productiva. A partir de ahora será
el martes el peor día. Ya lo advierte el refrán: ni te cases ni te embarques.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.
Berta | Miércoles, 21 de Diciembre de 2011 a las 21:54:09 horas
Anita es muy cariñosa. A lo mejor la vemos de secretaria de Estado de Tursmo. A CC le gusta más el poder que a un tonto un lápiz.
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