Es indignante que Urdangarin se indigne
porque los demás estemos indignados por su comportamiento indigno. Lo que nos
faltaba. La casa real lo aparta por su vida poco ejemplar y él, en vez de
cogerla con su yerno, se enfada con nosotros.
Le parece indignante que los medios de
comunicación lo traten como un simple chorizo cuando todos los indicios apuntan
a que los años que lleva casado con la infanta Cristina los ha aprovechado para
perpetrar impunemente algunas fechorías. Los delincuentes de cuello blanco de
la aristocracia son los chorizos de la plebe.
‘No hay pan para tanto chorizo’, rezaba
uno de los lemas de los indignados del 15-M. El embutido se refería a los
políticos, que tanto se han alejado en los últimos tiempos de sus
representados. ‘No nos representan’ era otro grito de guerra contra ellos.
No nos representa Camps, que ahora se
sienta en el banquillo coincidiendo con la ascensión de Rajoy. Tampoco nos
representan Matas en Baleares ni Zerolo en Canarias. Los políticos que han
aprovechado el poder para enriquecerse impunemente no nos pueden representar
nunca.
Cuando Urdangarín hablaba con los
gobiernos valenciano o balear se aprovechaba de su condición de consorte de la
infanta. Tan culpable era él como los políticos que se dejaban embaucar para
lucrarse con el dinero de todos en una indecente orgía crematística.
Cuando
ciertos empresarios obsequiaban
con regalos a Zerolo antes de hacer negocios sucios en Las Teresitas no
lo
hacían porque fuera su amiguito del alma, como El Bigotes con Camps,
sino
porque era alcalde de Santa Cruz de Tenerife y les podía abrir las
puertas al
paraíso fiscal. La juez del caso Las Teresitas, que huela a demonios
aunque no se pruebe el cochecho, le ha quitado esa imputación, pero el
senador sigue imputado por prevaricación y malversación de
caudales públicos, junto a otros implicados, cómplices, intermediarios y
testaferros.
Todos estos políticos y el duque de
Palma podrán defenderse como gato panza arriba y nadie discute su presunción de
inocencia porque aún no han sido condenados. Pero lo que no pueden es confundir
la responsabilidad penal con la política o la moral.
Camps, Matas, Zerolo o Urdangarín
podrán ser absueltos por los tribunales, pero sus comportamientos personales
son punibles política y moralmente. Aunque los jueces no encuentren pruebas
fehacientes contra ellos, para el pueblo ya son unos chorizos indecentes y nauseabundos
que no sirven ni para acompañar el pan.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.
Fisco | Jueves, 15 de Diciembre de 2011 a las 17:35:40 horas
Desgracidamente hay muchos urdangarines sueltos en la política, por lo que sería bueno que los políticos buenos y honrados, que los hay, los echen de la vida pública como agua sucia por el bien de todos.
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