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XAVIER APARICI GISBERT

Brotes verdes entre las ruinas

XAVIER APARICI GISBERT Lunes, 12 de Diciembre de 2011 Tiempo de lectura:

Los grandes prestamistas continentales, habiéndose enriquecido negociando al alza la deuda pública europea, continuarán lucrándose con las necesidades financieras de los Estados, ahora con más facilidades, pues el Banco Central Europeo les acaba de conceder, para obtener liquidez, endeudarse a tres años al 1%, con activos de menor calidad a cambio, y así comprar bonos estatales a ese plazo con tipos mucho más altos.

A pesar de las graves dificultades socioeconómicas que venimos padeciendo en Europa, en la última cumbre de la Unión Europea los representantes de los gobiernos neoliberales de Alemania, Francia y demás países miembros, han acordado seguir cercenando la capacidad de los Estados para evitar la depresión de sus economías nacionales: tras haberles hecho perder en 1999 la soberanía monetaria a manos del Banco Central Europeo, ahora se decide la cesión de su único instrumento disponible, la política fiscal. Y eso a sabiendas de que, recientemente, en el Estado español ya se inició esta senda de la “disciplina fiscal” con la última modificación constitucional, sin efecto benéfico alguno.

Mientras las economías y las ciudadanías nacionales, indefensas ante los ataques especulativos financieros y sin acceso al crédito, se ven abocadas hacia el desastre, los bancos comerciales europeos, las entidades que contribuyeron activamente al estallido de la mayor crisis financiera contemporánea y a la creación de la mayor crisis fiscal desde la 2ª Guerra Mundial, continúan siendo arropados por la principal institución financiera pública europea. La misma banca privada europea que con su sobreendeudamiento en los años de la burbuja inmobiliaria y de los activos basura, propició el hundimiento generalizado de las finanzas globales; que al recibir desaforados rescates con dinero público, favoreció el enorme desequilibrio presupuestario de los Estados; y que ha empleado las masivas inyecciones de dinero, no para sanearse y proporcionar financiación a las empresas, sino para especular arteramente con las deudas “soberanas”.


Los grandes prestamistas continentales, habiéndose enriquecido negociando al alza la deuda pública europea, continuarán lucrándose con las necesidades financieras de los Estados, ahora con más facilidades, pues el Banco Central Europeo les acaba de conceder, para obtener liquidez, endeudarse a tres años al 1%, con activos de menor calidad a cambio, y así comprar bonos estatales a ese plazo con tipos mucho más altos. Todo ello porque el Banco Central de esta supuesta Unión Europea, ni les presta dinero a los Estados miembros, ni compra sus bonos públicos, debido a que el artículo 123 de su reglamento en vigor se lo prohíbe. El actual el presidente del eurobanco, Mario Draghi -responsable de las últimas condiciones de ventajoso préstamo a los bancos-, ha recordado estos días que “los bancos centrales suelen respetar las leyes".


Así, la ruina económica de las democracias occidentales y la descomposición de sus Estados sociales -programada desde hace décadas- se ejecuta, pase lo que pase, sin salirse un ápice del guión. Pero, aunque los lacayos del neoliberalismo global en las instituciones de gobierno y sus fuerzas mediáticas hagan lo imposible por ocultarla, la realidad es tozuda.


Mientras que desde 2007 los bancos de negocio y su casino financiero, a causa de su propia codicia, se están hundiendo, la banca pública y sin ánimo de lucro, resiste saneada el embate. Mientras que en los últimos años la generalidad de los Estados sometidos al régimen neoliberal se deprimen económicamente, los pocos Estados con salarios elevados y con mayor protección social, mantienen tasas elevadas de crecimiento económico. Mientras gran número de empresas con ánimo de lucro colapsan o cierran sus actividades, las empresas de economía social resisten mucho mejor la crisis y sostienen mucho más sus puestos de trabajo. Mientras que ninguna de las recetas “al uso” está creando empleo decente, el tercer sector, con estrategias de solidaridad y volviendo a los pilares sociales de la economía –el cuidado de la tierra y de las personas- está regenerando, de forma incipiente pero sostenida, la cohesión comunitaria. Esos son los brotes verdes. Lo otro, son las ruinas.



Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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