Debemos
pertenecer a una sociedad ignorante porque ni los mercados saben leer.
Al día siguiente de la aplastante victoria del Partido Popular, los muy
zoquetes seguían subiendo la prima de riesgo a la vez que bajaba la
bolsa. No se habían enterado que su candidato había ganado.
No,
muy bien no debemos de estar de entenderas tampoco los canarios porque
no hemos entendido a la alianza nacionalista CC-NC. Paulino Rivero y
Claudina Morales aseguran, tras sus malos resultados, que no han sabido
explicarse. Los muy ingenuos no saben que se han explicado
estupendamente y la gente los ha entendido a la perfección y por eso
dejó de votarlos.
Los
que no han entendido nada de nada son los socialistas. Haciendo
políticas de derechas es muy difícil atraer a la izquierda. Eso les pasa
por ser inconsecuentes. Esta vez Izquierda Unida ha subido por ser
coherente con su nombre. Sus nuevos 700.000 votos son de gente de
izquierda que votaba PSOE creyendo que también lo era.
Sin
restar méritos al PP, al que no sé si hay que felicitar o darle el
pésame por ganar en el momento más inadecuado, el que realmente perdió
fue el PSOE, que extravió los mismos votos que parados hay en España,
mientras que el PP apenas subió medio millón, cifra que coincide con los
nuevos votantes que en 2008 eran menores de edad.
El
cambio es la palabra mágica. Cada vez que la usa un candidato a la
presidencia gana. Ya lo hizo Felipe González en 1982 y venció por
mayoría aplastante. Ahora la empleó Rajoy y sin ofrecer nada más se
llevó la partida de calle. Con menos sufragios que Zapatero en 2008
alcanzó la mayoría absoluta.
A
partir de ahora los conservadores ya no podrán echar la culpa a
Zapatero de todos los males de España. Culpar al socialista leonés de la
herencia que cogen es la típica excusa de los cobardes. La gente ha
elegido a la derecha para que le saque del atolladero, no para que
lloriquee como una plañidera.
Ahora
Mercedes Roldós no tendrá subterfugio al que agarrarse para que el
Gobierno central nos salde la deuda millonaria histórica con la sanidad
canaria, como ella misma se encargó de reclamar al Gobierno socialista
cuando fue consejera regional y martillo de sus antiguos compañeros del
Partido Socialista. No hay nada más fanático y extremista que un
converso.
También
ahora tendrá Cardona inversión para deprimir la avenida marítima y
hasta para hacer la gran marina si le place. Lo mismo habrá que decir de
Bravo de Laguna y sus necesidades cabildicias. Y de las subidas de
sueldos de los funcionarios y de las pensiones.
Debemos
estar todos contentos porque comienza una era de prosperidad y
felicidad para todos los canarios. Hasta Rouco Varela reza por Rajoy, un
hombre como dios manda que aprobará un Plan Canarias II.
Y
como guinda tendremos a Soria de ministro o en un cargo gubernamental
muy apetecible. Todos saldremos ganando en Canarias: el PP, porque lo
tendrá en lo más alto, y la oposición, porque lo tendrá lo más lejos.
El que no se contenta es porque no quiere.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.
Bárbara | Miércoles, 23 de Noviembre de 2011 a las 19:22:47 horas
Muy mal está este país para elegir a un candidato que nadie lo ha querido en los últimos ocho años y que siempre tenía una bajísima valoración en todas las encuestas, no solo en las del CIS. Es evidente que la gtente está cabreada por la situación ecojnómica y así lo han demostrado los ciudadanos de distintos países europeos que han ido castigando a sus respectivos gobiernos, sean de derechas o de izquierdas. Creo que hace una valoración muy acertada: es más una derrota del PSOE que una victoria del PP. En 2008 Zapatero sacó más de once millones de votos y solo obtuvo mayoría simple de 169 diputados. Menos españoles han respaldado el domingo a Rajoy y tendrá mayoría absoluta de 186 diputados. Incomprensible.
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