In Memoriam
Ingenio: Juan Espino Rodríguez, en el recuerdo
Juan Espino Rodríguez fue un excelente padre de familia, siendo una persona muy querida y respetada por todos los que en vida les conocimos, persona amable, sincera y con un don personal digno de los mejores encomios
Recientemente y tras una repentina enfermedad, nos
dejó en Carrizal de Ingenio Juan Espino Rodríguez, el que fuera durante 40 años
(1950 / 1999), uno de los recordados camioneros mas antiguo de Gran Canaria,
donde en el pasado siglo XX en su empresa exportadora del tomate de Juliano
Bonny Gómez, recorrió todos sus cultivos con aquellas poderosas máquinas Ford,
Dogge, Bedfod y Leylan, en una época donde las principales carreteras y accesos
a los cultivos agrícolas eran serios obstáculos por sus deficiencias, donde su
peripecia y su responsabilidad al volante les fue vital sin llegar a sufrir
accidente alguno, lo que constituyó en un autentico récord a lo largo de su
vida, que nada tiene que contrarrestar a las excelentes vías de comunicación en
la actualidad.
Recordar sus múltiples anécdotas y su rico historial laboral se llenaría un libro, el autor de este artículo les dedicó el pasado mes de Junio/2011 en esta importante Web/Periódico Digital, una pequeña biografía de sus “40 años de camionero en la empresa Juliano Bonny Gómez”, donde nos relató hermosas anécdotas e importantes relatos de la responsabilidad que tenía un camionero en aquellos parajes, laderas, carreteras de tierras y zonas asfaltadas (muchas de ellas con peligrosos hoyos), donde la climatología y el peligro acechaban a esos grandes camiones para el transporte de las frutas y hortalizas hacia los almacenes de empaquetados de dicha empresa en diversos lugares de Gran Canaria, especialmente en la zona sur y sureste de la isla, donde destacamos los grandes almacenes / sedes ubicados en Las Majoreras de Carrizal de Ingenio, Cruce de Arinaga (Agüimes) y la Florida (Aldea Blanca), en su agenda histórica está también aquellos éxodos de familias que venían en transportes de camiones de numerosos pueblos y ciudades de Gran Canaria hacia el sureste para trabajar la “zafra tomatera y del empaquetado en los almacenes de tomates”. Juan Espino Rodríguez fue uno de los últimos testigos de aquellos desolados parajes con escasos habitantes, desde el Cruce de Arinaga, Vecindario, Juan Grande, Maspalomas (aquí solo existía la “tienda / bar de la viuda de Franco”) y Arguineguín, entre otras.
Juan Espino Rodríguez fue un excelente padre de familia, siendo una persona muy querida y respetada por todos los que en vida les conocimos, persona amable, sincera y con un don personal digno de los mejores encomios.
Su óbito constituyó una gran manifestación de duelo donde sus familiares, amigos y compañeros de trabajo les rendimos un último homenaje póstumo hasta las puertas mismas de su última morada en el cementerio parroquial del Carrizal.
Testimoniamos nuestro pesar a su afligida esposa Juana Estupiñán Sánchez (hermana de nuestro colaborador Antonio Estupiñán Sánchez); hijos Juan, Pepa, Juana y Domingo Espino Estupiñán así como a sus hijos políticos Paula Rivero Estupiñán, Juan Carmelo Sánchez Viera, Manuel Ramos Lara y Rosalva Méndez Suárez; Hermanos, José, Segunda, Mª Encarnación, Elena, Josefa, Carmelo, Manolo y Antonio(+) Espino Rodríguez; Nietos, Andriana, Juan Pablo, David, Fabio y Raúl. Hermanos políticos, Sobrinos, nietos, primos y demás familiares.
A su memoria recordémosles con esta emotiva frase…"No hay mejor aproximación al fenómeno de la muerte que apreciar como la naturaleza la convierte en vida…”.
(*) Ex decano de los corresponsales de la prensa escrita en Gran Canaria y Colaborador en los Periódicos Digitales.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








Tablero de Maspalomas | Martes, 22 de Noviembre de 2011 a las 08:36:46 horas
Conocí a Juan cuando venía con su Ford a los cultivos del Tablero, aquellos cultivos tenia unas carreteras que parecía un infierno, llena de baches, habia que ser un buen conductor para llevar aquellos camiones llenos de cajas de tomates a punto de virarse, hoy ya no hay nada solo hay los restos de cercados y los surcos y las acequias rotas, parece que vino el siroco y se lo llevó...
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