
MASPALOMAS AHORA / Sebastián Ferrá.- Érase una vez, un empresario hotelero, que acosado por los malos resultados económicos de los últimos años andaba a la búsqueda de urgentes soluciones para salir lo menos malparado de esta crisis que nos acompaña desde el año 2000.
Dudaba en incorporar a su hotel, la modalidad “todo incluido”. Se trataba de copiar lo que existía en otras zonas Turísticas del Caribe, México o Asia y lo que más temía realmente es que lo incorporara el Hotel vecino de al lado, competidor directo. Mover pieza de forma urgente era importante para mejorar la cuenta de resultados. Había que hacer algo…
El paso a dar con esta nueva idea que se aproximaba, era bastante trascendente. Se trataba de asegurar una mayor ocupación de su hotel, pero venderlo con una oferta más atractiva para el bolsillo del turista pero tenía que conseguir que su propio bolsillo no quedara perjudicado. Tenía que ser el más agresivo de la competencia. Salir de la crisis como fuese. Llenar el Hotel, al menos para cubrir costes…
En estos momentos estaba naciendo el ”todo incluido” en Canarias.
Desde entonces llevamos seis años con esta experiencia. Bastantes Hoteles están ofreciendo el ”todo incluido” donde parece que sus cuentas de resultados no son lo positivas que se esperaban.
En estos Hoteles, como tónica general:
• se han reducido plantillas, cuyo coste de personal que se ha reducido, permite compensar el mayor consumo de comidas y bebidas que hay que ofrecer al cliente, gratis. Se trata de empatar los costes, menos costes de personal y mas costes de materia prima en comida y bebida
• los bufets se han enfocado a la búsqueda de la imaginación y creatividad, para poder eliminar los géneros frescos que permita que el aumento de comidas al mediodía, o la cafetería durante toda la jornada, gratis, no dispare en exceso el coste previsto
• Las bebidas que ofrecen en el bar y comedor se reducen a productos baratos, eliminado marcas de solera y Reservas.
• Como todo es gratis, (aunque no todo sea gratis realmente) el cliente está más motivado en consumir más veces, lo que es gratis.
• Esta mayor afluencia origina colas en los puntos de venta y curiosamente, ahora hay menos camareros para servir. Había que reducir costes de personal…
• Como el programa de Animación es bueno y gratis, el cliente prefiere quedarse en la piscina todo el día. Tomará el sol y los niños se podrán hartar de helados. Los mayores, con cervezas por la mañana y no faltará la tarta con el café de la tarde, que también es gratis, por lo que queda muy claro. Mejor no salir a la playa y quedarse en la piscina del Hotel. Por cierto, parece que a la noche se anuncia una actuación con un bonito Show. Definitivamente, nos vamos a quedar en el Hotel para verlo.
• Por otra parte, no hay interés en salir de compras a la calle. Las tiendas están tristes, algunas cerradas. Los centros comerciales no invitan a ser visitados, especialmente en algunas horas de la velada, donde es mejor evitar la creciente inseguridad, donde dicen que han aumentado los robos y tirones.
La libertad de Mercado permite y defiende al Empresario a tomar las decisiones que mejor crea, hasta su decisión de equivocarse, pero valdría la pena recordar la legalidad de obligado cumplimiento que obliga a la Alta Calidad de un hotel de cinco o cuatro estrellas, para que ofrezca una selecta carta de Vinos y Licores, de acuerdo con su Categoría y que esté disponibles para todos los clientes, mediante pago si es un Hotel con servicio tradicional, o gratis si el hotel ha decidido integrarse al “todo incluido” donde promete que todo está incluido.
Un hotel de categoría debería evitar las colas de sus clientes y potenciar el buen servicio que crea fidelidad y asegura los puestos de trabajo para su futuro. Las plantillas deberían ser adecuadas a las necesidades del servicio. Las quejas deberían ser inexistentes y nunca toleradas como mal necesario.
Por todo ello, por las serias dificultades que atraviesa la Restauración y el Comercio, por la desertización de las Zonas Comerciales por la pérdida de la imagen de Calidad de la Hostelería Canaria, podría ser el momento de una honesta reflexión que condujera a la solución para todos los afectados y buscándolo entre la generosidad de todas las partes involucradas, se encontrara la mejor viabilidad que fuese la menos agresiva para todos, y mas beneficiosa en general.
Por ello, me uniría a los que están apostando para que se regule por Ley, las obligaciones de los establecimientos que desarrollen “todo incluido” como única forma de evitar un decadente futuro. Esta nueva Ley debería nacer como consecuencia de una negociada y valorada opinión de las partes involucradas.
La gran ironía es que la desertización alrededor de los Hoteles será probablemente muy negativa para el futuro comercial de los propios hoteles que lo causaron.
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