Por fin el señor Paulino Rivero consiguió convertirse en presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias por segunda vez consecutiva. Enhorabuena y esperemos que cumpla todo el programa que anunció en su discurso de investidura, que, por cierto, algunos de sus puntos ya había prometido en la legislatura anterior, sin obtenerlo. En esta ocasión el señor Rivero y su partido se saltaron los acuerdos suscritos para que se alternase la presidencia, una vez estaría en una provincia, y a la siguiente, en la otra Pero eso ahora, ya no importa. Como dicen los mismos políticos, y lo han repetido mucho en este proceso electoral: es hora de ponerse a trabajar.(¿?)
Por otro lado, ha habido un cambio de alianza y ahora, para mantenerse en el poder, el señor Rivero optó por pactar con el PSOE, que precisamente no se encuentra en su momento álgido, después de que desperdiciase su oportunidad de gobernar en estas islas tras el sonado triunfo de López de Aguilar en las anteriores elecciones. A partir de ahí, comenzó el declive del PSOE en Canarias como si sobre este histórico partido hubiese caído una maldición. Bueno, en Canarias y en toda el país. Veremos ahora si ambas alianzas dan la suficiente talla para sacar a estas desafortunadas islas del pozo en que se encuentran. Estaremos atentos y se lo demandaremos, desde la ciudadanía y los medios informativos que no son pesebreros, si no cumplen.
Coalición Canaria supone que si hasta el momento han podido gobernar muchos años aliándose con el PP, ahora tienen la probabilidad de seguir en el trono otros tantos años, sin que nadie les desbanque del poder máximo. El balance en este largo tiempo de mandato mandato, no es muy favorable que digamos, y ha tenido, además, sus cómplices.
A la necesidad de determinadas reformas que el gobierno de Canarias y su parlamento tienen que acometer, se une ahora una grave crisis económica cuyo fin no se vislumbra a corto plazo, a pesar del optimismo del señor Rivero. Una crisis que ha traído desempleo, pobreza, desesperación e impotencia en muchas familias, y en miles de jóvenes que no saben qué hacer con su vida, que no ven su futuro resuelto. Una crisis que ha empezado a recortar presupuestos en los servicios más elementales para la población: sanidad, educación, ley de dependencia y en todo lo necesario para que se produzca innovación, desarrollo, sostenibilidad y en aquello que nos conduzca a recuperar el estado de bienestar que parece que se nos escapa de las manos.
En su discurso, el señor Rivero enunció una especie de decálogo, apoyado y discutido con su nuevo socio, en el que se comprometen a reformar el Estatuto de Autonomía y el antidemocrático sistema electoral canario; a intentar un pacto en Canarias por la educación (que también intentará suscribir con el Estado), que acabe con el evidente fracaso escolar y fortalezca el apoyo a la formación profesional y luche contra el absentismo escolar; a llevar una política de austeridad del gasto público, que suponemos que empezará por el recorte de salarios de cargos: presidentes, alcaldes, ediles, diputados, consejeros y eliminación de asesores y gastos superfluos que se dan en las administraciones isleñas, entre otras medidas.
Además, el presidente habló de reformar el REF, adaptándolo a los nuevos tiempos; a garantizar el mismo nivel de ayudas que Canarias recibe de la Unión Europea, por su condición de región ultraperiférica; o garantizar la financiación de los programas sociales, con ayuda del gobierno central. Así mismo, pretende mantener las bonificaciones de las tasas aéreas para facilitar la llegada de compañías que traen turismo a Canarias, al tiempo que se apoya la rehabilitación turística y se mejoran las promociones exteriores. Sin olvidarse, por supuesto, de la preparación del personal que atiende este sector.
Una de las prioridades de este nuevo gobierno es mantener el empleo y crear un marco estable de ayudas al fomento de la actividad empresarial. No deja de ser bastante contradictorio sabiendo que en estos momentos se induce a los empresarios canarios a invertir fuera: Marruecos, Mauritania, Senegal, Guinea, América, etc. en vez de hacerlo en Canarias y de tratar de diversificar nuestra economía, y crear empresas competitivas, innovadoras, rentables y capaces de ofertar trabajo estable. Suponemos que se acabarán las trabas burocráticas y toda esa maraña legislativa que poseemos que es la que obliga a bastantes inversores a desviar sus capitales hacia otros lugares del mundo.
Paulino Rivero subrayó la necesidad de priorizar los puestos de trabajo para los residentes en Canarias. Me supongo que este apartado estará en función de la preparación y cualificación de cada aspirante. ¿Qué pasa si no encuentras a la persona adecuada para una determinada función? Pues habrá que traerla de fuera.
Hemos visto que el señor Rivero dedicó poca atención y tiempo a la necesidad de apoyar, desarrollar y modernizar el sector primario: agricultura, pesca y ganadería. De no hacerlo, continuaremos con la esclavizante dependencia exterior, en cuanto a productos alimenticios se refiere. Pero, ojo, aquí andan por medio las multinacionales de la distribución de alimentos, subvenciones y pingües negocios. Producir más en Canarias, mejorar su agricultura y su ganadería, puede ser un peligro para muchos y una ruina para quienes se dedican a esas tareas..
Bueno: hubo otras consideraciones relacionadas con la conservación del territorio, con la utilización del suelo, con el desarrollo de energías alternativas (a ver si de verdad se consigue), con el pacto social y político por la sanidad y educación “desde la equidad interinsular” … ¿Quiere decir esto se se van a acabar las listas de espera , que no se va a potenciar la sanidad privada y que dará gusto ponerse enfermo por el buen trato que recibiremos? Don Paulino defendió, además una acción política basada en el consenso, que traerá como consecuencia acuerdos entre todas las fuerzas políticas, sociales y económicas de las islas. Será una heroicidad si lo consigue.
Pero no crean ustedes que en estas elecciones y en esta investidura, todo ha sido de color de rosa. Ha habido intrigas y campañas destinadas a desprestigiar la figura del candidato a la presidencia, orquestadas, presumiblemente, tanto por otros candidatos a ese puesto, como por enemigos que don Paulino se ha buscado, dentro y fuera de su entorno, aunque al final ha funcionado la “disciplina de partido”..
Pero este hombre, aunque aparentemente no parece muy brillante ni un convincente orador, ha sabido vencerlos a todos. Eso tiene mérito.








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