El nacionalista Paulino Rivero afronta este lunes su segundo debate de investidura como presidente de Canarias con el objetivo fijado en la dinamización económica para promover el empleo y con un nuevo socio de gobierno, el PSC, y el previsible rechazo del PP, que lo apoyó hace 4 años.
Mientras que el 10 de julio de 2007 Paulino Rivero fue investido presidente del Gobierno de Canarias con el apoyo de los diecinueve diputados de su partido, CC-PNC, y los quince del grupo Popular, en esta ocasión el candidato nacionalista ha buscado el apoyo del PSC, tercera fuerza política en el Parlamento tras las elecciones de mayo.
Y en aquella ocasión Rivero quiso que sus primeras palabras fueran para comprometerse "firme y sinceramente" con los más de dos millones de canarios que viven dentro y fuera de las islas y garantizarles que ellos iban a ser los verdaderos protagonistas del curso político.
Rivero subrayó entonces su convicción de que el Ejecutivo que se disponía a presidir sería "el Gobierno de las personas, el Gobierno de la gente que vive y siente esta tierra, el Gobierno de todos".
A la espera de los objetivos que enumere el candidato nacionalista en su discurso ante el Parlamento de Canarias, que comenzará a las 17:00 horas de mañana, el programa en el que basará su pacto con el PSC apuesta por la gobernabilidad, la dinamización económica, el empleo y la cohesión social del archipiélago.
Socialistas y nacionalistas han suscrito un acuerdo programático que permita afrontar la crisis económica, los objetivos de convergencia en el déficit público, la promoción de políticas de empleo, el desarrollo del autogobierno, un desarrollo social y territorial equilibrado y sostener el nivel de bienestar de los canarios.
Para ello ambas fuerzas apuestan por un apoyo parlamentario -entre los dos grupos suman 36 escaños- desde la confianza mutua como principio de la relación y el acuerdo, además de con lealtad institucional y también con la exigencia política necesaria ante el Gobierno de España.
El gobierno de coalición entre CC y PSC pretende dar estabilidad al Ejecutivo regional durante los cuatro años de la VIII Legislatura y estará basado en la confianza y la lealtad entre ambas formaciones políticas, según se indica en el acuerdo suscrito por nacionalistas y socialistas.
En el pacto se recogen las directrices que guiarán al Gobierno regional en materia de promoción económica, financiación autonómica, Régimen Económico y Fiscal, acción exterior, regiones ultraperiféricas, turismo, transportes, industria y construcción, entre otros.
También se fijan objetivos en materia de energía y aguas, agricultura, ganadería y pesca, medio ambiente y comercio, territorio, infraestructuras y vivienda.
Las dos formaciones que apoyarán al futuro Gobierno regional dedican además un capítulo específico a la cohesión social y la sostenibilidad de los servicios públicos esenciales con medidas en materia sanitaria, educativa, políticas sociales, seguridad, cultura y deportes, igualdad, cooperación al desarrollo y juventud, entre otras.
Un tercer apartado del acuerdo programático suscrito entre CC y PSC se basa en la nueva administración de la ciudadanía y aborda cuestiones como nuevas leyes de las administraciones públicas canarias y de la Radiotelevisión Canaria, con la creación de un Consejo Audiovisual.
También se pide la reducción del sector público con medidas organizativas, de gestión del personal y de ahorro, y se promoverá un código de buenas prácticas "desde la eficiencia y la austeridad" con el fomento de la participación ciudadana en las decisiones públicas.








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