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Hay que pactar

Martes, 21 de Junio de 2011
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Hoy se cumple un mes desde que finalizó la campaña electoral. Se han constituido ya la totalidad de los Cabildos y casi todos los ayuntamientos. Salvo en algunas instituciones, los votantes no han dado, por lo general, mayorías absolutas. Lo que implica un mandato claro de las urnas, hay que pactar. Pactar entre las fuerzas políticas que hayan obtenido representación. Y si la han obtenido, todas, sin distinción -al margen de su más o menos abultado resultado- han tenido legitimidad para pactar. Eso sí, la iniciativa de formar gobierno debe ejercerla siempre quien sea la primera fuerza política, sea cual sea la institución. Y si esa fuerza no lo consigue, cualquiera de las otras puede hacerlo. Es el juego democrático. En Canarias el PP ha resultado ser el partido, con diferencia, más votado en los municipios, en los cabildos y en la autonomía. Al parlamento, en concreto, el PP obtuvo 288.000 votos frente a 223.000 de la segunda fuerza, CC, o sea, 65.000 votos más, un 30% más de votos. Sin embargo, con la norma electoral canaria, tenemos los mismos diputados, 21. Como candidato a la presidencia del gobierno he hecho lo que mi partido dijo haría si ganábamos. Proponer, primero, un pacto a la segunda fuerza política. Eso hice. Pero quien no ganó, no estaba dispuesto a alianza política alguna que no pasara por presidir el gobierno. Un buen amigo de CC me lo decía personalmente "mira, es que nuestro proyecto nacionalista no lo podemos concebir sin presidir el gobierno".... Tal como me comprometí, dado que el segundo no quería, me dirigí al tercero, el PSOE. Dos días más tarde me contestó " en Madrid no nos dejan pactar con el PP". A partir de ahí, siguiendo mi compromiso, he trabajado en el intento de conformar una mayoría parlamentaria estable al margen del segundo y tercero. Aunque aritméticamente posible, ni el PP ni yo mismo estamos dispuestos al pago del "precio político" de tal mayoría. Una cosa es que en el PP, tras ganar por vez primera unas elecciones autonómicas, tenga legitimidad, ilusión y ganas para presidir el gobierno. Eso es verdad. Y otra cosa muy distinta es que tengamos ansiedad por ello. En absoluto. Si el "precio político" que el PP debe pagar por presidir el gobierno de Canarias es desautorizar los pactos y acuerdos de gobiernos municipales e insulares a los que, buscando el interés general de cada municipio e isla, han llegado de manera libre y legítima cada organización insular, el PP dice no. Las experiencias de pactos en cascada siempre han sido un fracaso en Canarias. Por eso el PP no las comparte. Otros, en cambio, han intentado -sin éxito- supeditar pactos en cabildos y en municipios a arreglos regionales que nada tienen que ver con los intereses de tales municipios y cabildos. Y en ese empeño -torpe a la luz de la experiencia canaria- se llevan cada día una nueva bofetada al comprobar que su prometid@ se la pega con otr@ -políticamente hablando- a plena luz del día. No deja de llamar la atención que estos días, dirigentes insulares de fuerzas políticas de "supuesta obediencia exclusiva a la tierra", traten de justificar determinados pactos apelando a "órdenes de la superioridad”. Allá cada cual con su estrategia. Nosotros ya lo dijimos, pretender vincular toda la política municipal e insular de Canarias a la presidencia y vicepresidencia del gobierno regional, puede ser, desde luego, legítimo. Ahora bien, nadie se queje si, como consecuencia de tales ambiciones personales-a todas luces legítimas-, se producen efectos colaterales de impredecibles consecuencias en las respectivas organizaciones. Personalmente creo que tales efectos serian lo de menos para el interés general. Lo realmente preocupante es que estando ante una oportunidad histórica para el deseado cambio político en Canarias, éste - en el peor de los casos- deba retrasarse un tiempo más debido a la miopía e inexperiencia de algunos que pudieron auspiciarlo desde ahora.
www.josemanuelsoria.es
twitter: @jmsoria
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