Todo apunta a que después del 22 de mayo Mari Pino Torres, quinta de NC al Cabildo grancanario, se convertirá para Román Rodríguez, su jefe de filas, en un problema que éste tendrá que extirpar quirúrgicamente para evitar que su carisma de político directo y de tecnócrata resolutivo se vea mancillado en el gobierno insular. Será desde allí, sea cual sea el pacto que finalmente se establezca, donde se tendrá que meditar un remedio combativo para exorcizar a este municipio del maleficio y el gaferío que ésta representa. Incluso para sus propias filas.
La razón es sencilla. Durante los cuatro años que esta subordinada pública ha estado al frente de la Alcaldía de San Bartolomé de Tirajana, la impronta que ha caracterizado todos y cada uno de sus actos y marcado el devenir cotidiano del municipio ha sido su total falta de coraje y de valentía para tomar decisiones. Aún siendo necesarias y vitales para esta tierra, sus habitantes y sus visitantes. Baste la neonata escollera rompeolas del Faro de Maspalomas como inequívoca prueba del algodón que no mancha.
Es previsible que con Torres sólo y exclusivamente en el Cabildo aquí todo cambie, y que allí se vean en la perentoria necesidad de comprar paraguas contrachapados de madera y acero para frenar la ventisca de granizos y truenos que se les puede venir encima a Román, Inés y a Carmelo por tantas horas de desolación y desespero.
¡Cuidado, Román!, que empieza a soplar el viento. Su demostrada inoperancia es aún más cruel, y tú tienes conocimiento de ello porque conoces las secuestradas encuestas que tu NC maneja. Sus datos embarazosos, crudos y ordinarios te advierten que en este Sur Mari Pino Torres, pese a su fotogénica estampa, no goza de buen predicamento. Los datos evaluadores sobre la intencionalidad electoral con ella de referente te son amargamente reveladores, pues pese a sus cuatro años de Alcaldía apenas si logrará mantener y mejorar siquiera el número de concejales que ahora tiene.
Tú sabes la razón, Román. Entre los afiliados de tu propia formación se respira con resignación y crudeza la evidencia: “El fallo de este partido en Tirajana estuvo y está en la cabeza de lista”. Y así lo reconocía de manera implícita el que fuera alcalde y promotor de su candidatura, José Juan Santana Quintana, cuando en una emisora local le preguntaron hace días sobre nuestra actual regidora. “Mari Pino Torres no me ha defraudado, pero tenemos dos formas distintas de hacer política” fueron sus palabras. Y tras ellas estalló el escándalo silencioso, la comidilla, la frustración y el desasosiego. Está claro que se repelen como la noche y el día. Es raro el bicho pensante que aquí no haya creído oír, ver y oler en esas declaraciones de tu compañero en el Consejo Nacional de NC un mea-culpa dirigido a los votantes, pero también un rastrillazo sibilino e inteligente dirigido a la frente y el totizo de la desafecta candidata e, incluso, a la dirección de la propia organización por haberlo crucificado de forma canalla antes de tiempo.
¿Que por qué este aviso Román?, Por lo mismo que la lapidaria frase de Santana Quintana. Por lo demostrado hasta la extenuación: su penosa incapacidad, convertida en un lastre para la renovación y la recuperación de este municipio. Por ser un hándicap para la esperanza. ¿Qué por qué?. Por su incapacidad para estar al frente de un gobierno municipal; su IN-CA-PA-CI-DAD para estar al frente siquiera de una concejalía. Cualquiera. Y sobre eso también existen pruebas. En San Bartolomé de Tirajana Mari Pino Torres fue concejala de Cultura y de Turismo en legislaturas distintas, y en ambos departamentos administrativos dejó huella, y hubo que lamentar, y mucho, el capricho de su errática desenvoltura y las perennes tinieblas de su oquedad cerebral. Por eso debes tener cuidado, Román. Ya tendrás tiempo de comprobar, como el algodón, también su incapacidad para estar al frente de cualquier Consejería insular.
Mira esta foto, Román. Con ella ha vendido la imagen de su participación en el reciente evento juvenil Acción Urbana que tuvo lugar en Maspalomas. Las dos señoras de su derecha ni siquiera la miran a la cara, sino a sus zapatos, e incluso una de ellas hace el gesto de decirle que, por favor, tenga el cuidado de no pisarla para salir en la foto, que es mayor y no está para sustos; mientras que a su izquierda, la otra señora de brazos cruzados y bolso riñonero parece preguntarse qué hará allí la alcaldesa, riéndose frente a un muestrario de libros por los que no demuestra ningún interés. ¡Una instantánea frente a libros y ninguno en las manos! ¿Nuestra alcaldesa sabrá leer?, parece decirse detrás de sus gafas oscuras.
Está claro Román que, para quien desee el boato y la relevancia, pudiera estar bien acompañarse de mujeres que focalicen su figura en las fotos, sobre todo si éstas quedan en un segundo plano y carecen de la mínima capacidad de decisión. Amén. Para eso sí está preparada. No debes preocuparte. Ella en particular es fotogénica, luce bien, tiene buena dentadura y el presumible botox y la crema antiarrugas la favorecen. Pero si tu deseo va más allá, y en tu ánimo está además ejecutar una gestión coherente y solícita, conformar un equipo de trabajo solvente y capacitado… no te fíes de su sonrisa inerte de suegra permisiva, o te arrastrará consigo en su marasmo gravitatorio. Y tal vez no puedas escapar.
La razón es sencilla. Durante los cuatro años que esta subordinada pública ha estado al frente de la Alcaldía de San Bartolomé de Tirajana, la impronta que ha caracterizado todos y cada uno de sus actos y marcado el devenir cotidiano del municipio ha sido su total falta de coraje y de valentía para tomar decisiones. Aún siendo necesarias y vitales para esta tierra, sus habitantes y sus visitantes. Baste la neonata escollera rompeolas del Faro de Maspalomas como inequívoca prueba del algodón que no mancha.
Es previsible que con Torres sólo y exclusivamente en el Cabildo aquí todo cambie, y que allí se vean en la perentoria necesidad de comprar paraguas contrachapados de madera y acero para frenar la ventisca de granizos y truenos que se les puede venir encima a Román, Inés y a Carmelo por tantas horas de desolación y desespero.
¡Cuidado, Román!, que empieza a soplar el viento. Su demostrada inoperancia es aún más cruel, y tú tienes conocimiento de ello porque conoces las secuestradas encuestas que tu NC maneja. Sus datos embarazosos, crudos y ordinarios te advierten que en este Sur Mari Pino Torres, pese a su fotogénica estampa, no goza de buen predicamento. Los datos evaluadores sobre la intencionalidad electoral con ella de referente te son amargamente reveladores, pues pese a sus cuatro años de Alcaldía apenas si logrará mantener y mejorar siquiera el número de concejales que ahora tiene.
Tú sabes la razón, Román. Entre los afiliados de tu propia formación se respira con resignación y crudeza la evidencia: “El fallo de este partido en Tirajana estuvo y está en la cabeza de lista”. Y así lo reconocía de manera implícita el que fuera alcalde y promotor de su candidatura, José Juan Santana Quintana, cuando en una emisora local le preguntaron hace días sobre nuestra actual regidora. “Mari Pino Torres no me ha defraudado, pero tenemos dos formas distintas de hacer política” fueron sus palabras. Y tras ellas estalló el escándalo silencioso, la comidilla, la frustración y el desasosiego. Está claro que se repelen como la noche y el día. Es raro el bicho pensante que aquí no haya creído oír, ver y oler en esas declaraciones de tu compañero en el Consejo Nacional de NC un mea-culpa dirigido a los votantes, pero también un rastrillazo sibilino e inteligente dirigido a la frente y el totizo de la desafecta candidata e, incluso, a la dirección de la propia organización por haberlo crucificado de forma canalla antes de tiempo.
¿Que por qué este aviso Román?, Por lo mismo que la lapidaria frase de Santana Quintana. Por lo demostrado hasta la extenuación: su penosa incapacidad, convertida en un lastre para la renovación y la recuperación de este municipio. Por ser un hándicap para la esperanza. ¿Qué por qué?. Por su incapacidad para estar al frente de un gobierno municipal; su IN-CA-PA-CI-DAD para estar al frente siquiera de una concejalía. Cualquiera. Y sobre eso también existen pruebas. En San Bartolomé de Tirajana Mari Pino Torres fue concejala de Cultura y de Turismo en legislaturas distintas, y en ambos departamentos administrativos dejó huella, y hubo que lamentar, y mucho, el capricho de su errática desenvoltura y las perennes tinieblas de su oquedad cerebral. Por eso debes tener cuidado, Román. Ya tendrás tiempo de comprobar, como el algodón, también su incapacidad para estar al frente de cualquier Consejería insular.
Mira esta foto, Román. Con ella ha vendido la imagen de su participación en el reciente evento juvenil Acción Urbana que tuvo lugar en Maspalomas. Las dos señoras de su derecha ni siquiera la miran a la cara, sino a sus zapatos, e incluso una de ellas hace el gesto de decirle que, por favor, tenga el cuidado de no pisarla para salir en la foto, que es mayor y no está para sustos; mientras que a su izquierda, la otra señora de brazos cruzados y bolso riñonero parece preguntarse qué hará allí la alcaldesa, riéndose frente a un muestrario de libros por los que no demuestra ningún interés. ¡Una instantánea frente a libros y ninguno en las manos! ¿Nuestra alcaldesa sabrá leer?, parece decirse detrás de sus gafas oscuras.
Está claro Román que, para quien desee el boato y la relevancia, pudiera estar bien acompañarse de mujeres que focalicen su figura en las fotos, sobre todo si éstas quedan en un segundo plano y carecen de la mínima capacidad de decisión. Amén. Para eso sí está preparada. No debes preocuparte. Ella en particular es fotogénica, luce bien, tiene buena dentadura y el presumible botox y la crema antiarrugas la favorecen. Pero si tu deseo va más allá, y en tu ánimo está además ejecutar una gestión coherente y solícita, conformar un equipo de trabajo solvente y capacitado… no te fíes de su sonrisa inerte de suegra permisiva, o te arrastrará consigo en su marasmo gravitatorio. Y tal vez no puedas escapar.









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