Saber que tenemos censados en la comunidad canaria 261.202 parados en una población de poco más de dos millones de personas, no es para estar tranquilos ni dar saltos de alegría. Puede surgir un conflicto social en cualquier momento. No es ese el único aspecto negativo que nos corroe.
Aunque las comparaciones son odiosas, me temo que voy a tener que hacer algunas a ver si con ello consigo que se despierte la conciencia de nuestra gente, de nuestros políticos y de nuestros emprendedores para intentar recuperar esas parcelas del estado de bienestar que se ha ido perdiendo en los últimos tiempos. Las amenazas de privatizaciones y copagos parecen que nos llevan a ese camino
Voy a recordar a quien quiera oír, pensar y decidir en estas islas, que en el País Vasco, a pesar de la conflictividad y dificultades en el aspecto político que ha tenido y que aún no está resuelto del todo, y que los ha empujado a sentirse inseguros en determinados momentos, o de que algunas personas tengan que llevar todavía escolta, sus políticos, la mayoría de sus gentes y la clase empresarial han diseñado una visión de futuro, y esa región española no han dejado de crecer y de liderar en sectores más competitivos de la industria y la tecnología.
Aquí muchos de nuestros políticos siguen pensando solamente en echar los huevos en la misma cesta. No hablan de futuro ni de la diversificación de los recursos, ni de investigación, ni de nuevas tecnologías. Sólo turismo y más turismo. Sólo en destrozos y más destrozos. Sólo ruina medioambiental y pérdida de imagen para un sector que luego, paradójicamente, dicen defender a capa y espada, aunque sus carencias son evidentes. Y hablan de traer americanos o chinos para que nos resuelvan los problemas que no sabemos solucionar por nuestros propios medios. Por lo visto.
En un espléndido informe que ofrece Miguel Ángel García Vega en un suplemento del diario El País señala que la imagen del País Vasco se vertebra entre el cuidado por el patrimonio cultural, artístico, industrial y natural más tradicional y, además, la apuesta por lo puntero, por las tecnologías.
Comparamos: Aquí, para empezar, partimos de un complejo muy negativo que es, en la mayoría de los casos, de una falta de autoestima. Pero también puede suceder que la culpa de ese complejo esté enraizado en el hecho de que pensamos que Canarias tiene que depender exclusivamente de lo que se decida en Madrid, en Bruselas, o donde sea. Nuestra capacidad de decisión es bien poca, y cuando se hace parece que es para empeorar.
Seguimos comparando: mientras en el País Vasco se dedica mucha, pero mucha atención a la enseñanza, a la educación, con un presupuesto de 2.578 millones de euros, que suponen un 25 por ciento de sus presupuestos, en Canarias se recortan estos, o las ayudas o las iniciativas, se desatienden las bajas de docentes en los colegios, etc. etc. Y nos señalan como una comunidad de gran fracaso escolar. Aquí se escatima el dinero incluso a los centros de formación profesional que tienen en sus manos el futuro de quienes desean entrar en el mundo laboral con una cualificación y preparación.
Como decía Miguel Ángel García Vega, “Ahí reside la clave”. Aquí no. Aquí lo único que reside es la “Clave de ja”, el que bien lo pasamos, y todas esas frivolidades impropias de un gobierno, de determinados políticos y de un pueblo que quiere prosperar. El propio ministro de la Presidencia del gobierno de Zapatero, Ramón Jáuregui, también vasco, señala que “el principal motor de la apertura del País Vasco reside en el tejido humano, en una fuerza laboral muy competitiva que está entrenada en la investigación y en la internacionalización, que, a su juicio, “forman parte del ADN del país”.
Recuerda Jáuregui que en el País Vasco ha habido un soporte económico a través de un concierto del gobierno autónomo, con importantes ayudas públicas a la industrialización y a la modernización, que han contribuido mucho a esta apertura.
Aquí se subvencionan las importaciones, para acabar de hundir a los agricultores y a los ganaderos, en vez de fomentar una agricultura moderna, racional y rentable, dadas las ventajas de nuestro clima y de la posibilidad de diversificar la producción. Aquí se subvenciona a los amigos, se ayuda a los empresarios que son del entorno del político de turno. Se le ha dado luz verde y entrada a los devoradores del tejido comercial canario. No hay incentivos para dedicarse a las tareas agropecuarias, ni una planificación industrial y ni siquiera para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, pese a que también tenemos posibilidades para desarrollar las energías marinas, la fotovoltaica, la eólica, o cualquier otra.
Por aquí, por Canarias, no se desarrollan de la forma debida lo transportes no contaminantes porque hay que seguir consumiendo petróleo, ( y apoyar a los que lo suministran) porque hay que escuchar a grupitos que subrayan que se maltrata el paisaje o causa impacto medioambiental, sin saber ni lo que dicen, pues se han callado como monos cuando durante años se ha destrozado el paisaje en casi todas las islas. Gran Canaria tenía un gran proyecto turístico en sus comienzos de esta actividad en el Sur. Y se lo cargaron. En Lanzarote, César Manrique mantenía un poco a raya a los especuladores y depredadores de los paisajes. A su muerte, todo se fue al garete.
El País Vasco tiene la renta per cápita más alta de España; el nivel de paro más bajo y un sistema y un tejido productivo que se asemeja al centroeuropeo y, por supuesto, cuenta con productivas y eficientes empresas exportadoras e internacionalizadas. En cuanto a productividad, sólo Luxemburgo y Noruega superan a los trabajadores del País Vasco.
Se señala que una de las virtudes de la economía vasca es el espíritu emprendedor de sus empresarios. Cuando la debacle de la reconversión de los años 80-90 supieron superarla, creando agrupaciones de empresas y firmas de investigación de un mismo sector que dieron impulso a la economía del país vasco.
Escribe el mencionado Miguel Ángel García Vega que “la Comunidad ha buscado en la innovación el mascarón de proa del desarrollo”. Agrega que los “impulsos dados por la administración pública para promover la mejora de la competitividad empresarial han propiciado la generación de una tupida red vasca de ciencia, tecnología e innovación vertebrada en torno a una serie de organismos y parques científicos y tecnológicos.
¿Seguimos comparando? Podríamos dar una conferencia de varias horas de extensión. Pero como un botón de muestra, hace poco oí a un empresario de Tenerife (aunque de origen gomero) que decía que a él no le vinieran con eso de I+D ni otras zarandajas. Que él lo único que quería es ganar dinero.
Con esa mentalidad, que no es única de ese señor, no iremos a ninguna parte. Este señor es un “brick” más de su empresa constructora...¿Qué se puede esperar?







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