La pasada semana fue de entrevistas en la recta final hacia la convocatoria de elecciones. José Juan Santana, del que hemos comentado sus declaraciones en La Provincia; Marco Aurelio Pérez, del que hablaremos, y María del Pino Torres, nuestra alcaldesa "maurita". Así se definió el pasado domingo y nadie ha evitado comentar la anécdota tras leer sus declaraciones en el especial "El Dominical" de La Provincia. En la entrevista de corte social-hogareño, deja claro que es más de campo, de ver árboles, montañas y pajaritos, que de playa, donde por cierto, que alguien de sus afamados asesores le explique que la playa no huele a "aftersun", entre otras cosas porque ese tipo de cremas se aplican "después del sol". Desde luego que por estas aficiones rurales nadie debe considerarse un mauro, o en este caso una "maurita" (sino un afortunado, sobre todo si se dispone de tiempo), una autodefinición para la primera autoridad política del municipio turístico más importante de Canarias cuya repercusión cuestionamos entre los touroperadores internacionales más importantes, o el empresariado interesado en invertir en la zona, entre muchos otros sectores. Desde luego ser maurita no tiene por qué ser sinónimo de mediocridad, aunque no es la mejor definición, ni tan siquiera para aparentar una imagen noble y humilde en época electoral.








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