La espalda de los escolares se resiente con el peso de los libros en las mochilas.
Ocurre de manera progresiva, a medida que avanzan los cursos, y casi sin darnos cuenta nos topamos con el problema. Y es que la espalda de los escolares no suele ser la parte del cuerpo a la que más atención se presta durante la infancia; sin embargo, se resiente como cualquier otra y puede acarrear consecuencias perjudiciales a largo plazo.
Las mochilas escolares son, en todo el sentido de la palabra, un peso para muchos niños y niñas. El volumen creciente de libros y material escolar supone una carga que a menudo sobrepasa el 10% del peso del niño recomendado por los expertos. De este modo, comienza a castigarse a una parte del cuerpo muy proclive a sufrir dolores que, de no individualizar el problema, pueden arrastrarse hasta la vida adulta.
La espalda de los escolares padece el peso de los libros que a diario deben llevar a clase. No obstante, aunque este peso no sea excesivo (hasta el mencionado 10% del peso corporal) la espalda puede convertirse igualmente en zona de dolencias, puesto que existen otros factores como la incorrecta forma de colocar la mochila y transportar la carga o, más en general, una insuficiente actividad física. Los expertos señalan asimismo que el mobiliario escolar resulta a menudo inadecuado e impide que los niños adopten una postura física correcta.
Además del mobiliario escolar acorde a las necesidades físicas de los escolares, los expertos recomiendan la instalación de taquillas, puesto que de esa manera los niños podrían dejar en el propio centro la mayoría del material que trasladan a diario. Y por supuesto, tampoco hay que olvidar la necesidad de practicar ejercicio habitualmente, con un programa adecuado a las características de cada uno, y llevar una vida saludable.
Estamos ante una cuestión que no es menor, puesto que según estimaciones del Consejo General de Colegios de Médicos de España (CGCOM) uno de cada tres escolares soporta un peso excesivo en las mochilas que llevan al centro. El CGCOM, a través de su campaña “No des la espalda a tu espalda”, señala que hasta los nueve años la incidencia del dolor de espalda es insignificante. Sin embargo, a partir de esa edad las dolencias pueden hacer aparición hasta los quince años, cuando se equiparan con las que sufren los adultos.
Por tanto, si el material escolar debe cargarse, lo mejor es que la espalda no padezca. Una mochila con ruedas, que permita estirarla en vez de cargarla, es la mejor alternativa, especialmente si permite ajustarla a la altura del niño, de modo que pueda arrastrarla de manera cómoda y ergonómica.








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