Nuevas amenazas se ciernen sobre el sector turístico canario. Ahora es el anuncio de una huelga de trabajadores de AENA en fechas claves, entre ellas la Semana Santa, en la que se supone que se mueven muchos viajeros en los aeropuertos, entre nacionales y extranjeros.
La decisión, si se toma al final, perjudicaría grandemente a este recurso canario, en un momento en el que parece que ha aumentado la ocupación hotelera y las perspectivas son buenas en la temporada alta en la que estamos inmersos, e, incluso para el verano. Bien es verdad que no parece haber aumentado el empleo, a pesar de estas circunstancias, porque, por lo general, las empresas mantienen sus plantillas, ya reducidas, aunque suponga una sobrecarga para determinados asalariados. Pero si se mantiene esa ocupación o se incrementa, y si existe más actividad en los servicios complementarios, no habrá más remedio que aumentar las plantillas, aunque sea con contratos temporales. O sea, más empleo precario.
La decisión de los sindicatos la consideran los empresarios y los usuarios, que ya tenían previsto realizar salidas en esas fechas, bastante impresentable e inoportuna. Soy el primero que se opone a la privatización de los aeropuertos, puertos y demás servicios públicos. Las empresas que se hagan cargo de los mismos lo harán en función de la rentabilidad, lo cual supone un recorte de personal y probablemente, una bajada en la calidad de la prestación que se ofrece.
Las empresas privadas asumirán el control de aquellos aeropuertos en los que pueda haber ganancias, que no son muchos en este país. ¿Qué pasará después con los que dejan pérdidas, como los de las islas menores (Hierro, La Gomera, La Palma) y otros tantos de la Península donde el tráfico es muy pequeño?.
Hasta no hace mucho, la mayoría de los aeropuertos españoles tenían ganancias, que contribuían a paliar las pérdidas de los que no son rentables. Pero una pésima gestión de AENA les ha llevado a realizar obras casi faraónicas en los mismos, transformaciones, ampliaciones y construcción de aeropuertos donde no había ninguna demanda, y por tanto, una vez construidos, su tráfico es casi inexistente. Pero había que gastar dinero para mantenerlos. Esa dilapidación de recursos ha llevado a este organismo público a entrar en déficits
Choca un poco el hecho de que un gobierno socialista intente realizar privatizaciones de este tipo, siguiendo una línea neoliberal y capitalista que no va acorde con sus principios. La amenaza de huelga de los trabajadores de AENA, que afecta a varios colectivos imprescindibles en un aeropuerto, ha saltado ya en los medios de los países que son emisores de turismo en Europa. Esto supone que diversas compañías que operan en Canarias (y en general en España) principalmente alemanas y británicas, estén recibiendo ya cancelaciones de viajes futuros, especialmente los que coincidan con la Semana Santa. No quieren verse cogidos en medio de situaciones desagradables como las ocurridas cuando se produjo la huelga de los controladores el pasado año
Los sindicatos afirman que han agotado todas las vías para tratar con el gobierno el asunto de esas hipotéticas privatizaciones y las consecuencias que tendrían para los trabajadores. Aseguran que los responsables gubernamentales no quieren sentarse a negociar, o para indicarles, al menos, que tales privatizaciones no iban a tener repercusiones en sus puestos de trabajo.
De acuerdo, puede que esto sea cierto, pero no tienen en cuenta, en primer lugar, el daño que se le origina a los usuarios de los aeropuertos, y en segundo lugar, a nuestra maltrecha economía. Deberían tener más responsabilidad, tanto unos como otros, y buscar soluciones a un problema que nos afecta a todos. Y, si no queda más remedio que ir a una huelga, a la que tienen derecho, podrían buscar unas fechas menos puntuales que las que han elegido. Tal vez entonces, y no ahora, podrían recibir todo el apoyo y la comprensión de los demás españoles, o de nuestros visitantes extranjeros.
Por supuesto que otros destinos se beneficiarán de estas huelgas, de la misma forma que las revoluciones para acabar con las dictaduras del norte de África, le han venido muy bien a Canarias porque han recibido viajeros desviados de esos países.
De todas formas, hay que decir que otras amenazas se encuentran en el horizonte del turismo en Canarias. Me refiero a esas prospecciones petrolíferas que se realizan en aguas cercanas a nuestras islas. Imagínense que ocurra un accidente como el del Golfo de México, que contaminó las aguas, playas y costas de los estados inmediatos. Todo puede ocurrir. Entonces sí que podríamos el adiós definitivo al desarrollo turístico en Canarias. Más paro, más hambre y más pobreza, y a buscarse la vida, si es que podemos, en cualquier otro lugar del globo.
Vivir del turismo significa que debemos ser escrupulosamente cuidadosos con el medio ambiente y con el paisaje; con los servicios que prestamos; con las infraestructuras que mejoren el entorno y los establecimientos, sin olvidar la seguridad de quienes nos visitan y esa otra cualidad que antes poseían todos los canarios, pero que se va perdiendo: la hospitalidad.
Si no es así, sobran las promociones para intentar traer al mayor número de visitantes, y se desperdicia el dinero gastado. Cuando se recibe a un huésped debemos tener nuestra casa en las mejores condiciones.








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