La anécdota durante la presentación de los aseos públicos del paseo de Meloneras la protagonizó un turista de avanzada edad que, mientras la alcaldesa procedía a la presentación de la nueva instalación, tuvo que interrumpir su discurso porque el bañista se dirigió apurado y sin poder contener sus instintos naturales hacia los servicios, nos cuentan algunos testigos presenciales. Una vez en el interior y ante la mirada cómplice de los concejales y demás asistentes el acto prosiguió. Pasados unos minutos, nuestro turista salió del servicio con un rostro aliviado aunque no pasó desapercibido, sobre todo la huella que dejó en el lugar objeto de la presentación y que provocó una reacción desagradable entre quienes pretendieron fotografiarse en su interior. Quién sabe si se trató de un sabotaje electoral.








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