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¿Un millón más de turistas?

Domingo, 23 de Enero de 2011
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Hace ya algunas semanas que vemos en los titulares de la prensa que para el 2011 se espera la llegada de un millón más de visitantes a Canarias. Es una buena noticia para Canarias y confirmaría la clara tendencia de recuperación del sector turístico. Supondría que en el 2011 se alcanzarían 9,59 millones de visitantes a Canarias (un aumento del 11,64% con relación al 2010), que equivaldría a recuperar un número de visitantes parecido al 2006 (9,53 millones). Sin embargo, cabe hacerse la pregunta del millón: ¿estamos ante una estimación presupuestada con fundamento matemático o ante un simple titular con fecha de caducidad? Si bien la cifra del millón no parece descabellada, llama la atención la procedencia del titular, anunciado en el mes de diciembre después de haberse logrado un acuerdo con Ryanair, es decir, que al aumento de visitantes se vincula a las nuevas rutas abiertas por esta compañía aérea de bajo coste (aprox. unas 35 rutas más que en el 2010). Dicho acuerdo se basa en una bonificación de las tasas aéreas para los aumentos de pasajeros. Es decir, el titular se basa en una intervención en las condiciones de mercado, la cual favorece a las líneas aéreas que aumentan pasajeros y abren nuevas rutas, mientras que las aerolíneas tradicionales, que ya operaban durante años con un alto número de viajeros, les costará más conseguir incrementos. Toda intervención en los mecanismos del mercado tiene efectos importantes en la competencia. En este caso la cifra del aumento del millón, si se atribuye únicamente a las previsiones de Ryanair, habrá que saldarla con dos efectos contrarios derivados de la intervención: (1) El trasvase de pasajeros: Al intervenir en las condiciones del mercado a favor de un reducido número de competidores, estos podrán ofertar las plazas a menor precio que otras líneas aéreas que han perdido competitividad y se producirá un trasvase de pasajeros hacia las líneas con mejor precio. Por tanto, al millón hay que restarle los pasajeros que habrían traído otras líneas aéreas de no haberse intervenido artificialmente el mercado. En este sentido Pablo Caspers, directivo de AirBerlin, hace las siguientes declaraciones: “Por eso los touroperadores y aerolíneas consolidadas como AirBerlin se sienten olvidadas…al menos en 2009, cuando el Estado apostó por estas ayudas a petición de Canarias, no aumentó el volumen de viajeros, sólo hubo un trasvase a otras compañías” (03.01.11). (2) Reducción de rutas o retirada del destino de compañías tradicionales: La menor capacidad para poder competir podría llevar a líneas aéreas tradicionales a reducir capacidades o incluso a retirarse del destino. Ya se puede ver que Easyjet, otro low-cost, se retira de Lanzarote y Fuerteventura en la temporada de verano por no poder competir. Otras compañías, como AirEuropa, se están planteando si pueden mantener rutas como Lanzarote y Tenerife. Durante los pasados días, en el marco de Fitur 2011, varias compañías importantes para Canarias han expresado al Gobierno de Canarias sus dificultades para competir y han advertido que podrían verse obligadas a abandonar el destino “en unos meses”. Esta es una amenaza muy seria. Por tanto, si el millón lo obtenemos sólo del aumento previsto de Ryanair, le tendremos que restar los dos efectos mencionados. A todo ello hay que añadirle un efecto a largo plazo para el destino: pasar a un alto grado de dependencia de la línea de bajo coste. Si bien lo ocurrido con Thomas Cook en el 2010 muestra las desventajas de un alto grado de dependencia del touroperador, también es cierto que los touroperadores han demostrado bastante más fidelidad a los destinos canarios en las pasadas décadas que el low-cost, el cual, según Caspers: “abre y cierra rutas con la facilidad con la que otros hacen pan” (03.01.11). Rafael Gallego, Presidente de la Federación de Agencias de Viajes, incluso denomina como “política de tierra quemada” a la estrategia de los low-cost: “Llegan amparados en acuerdos económicos con las instituciones públicas, y se comen el mercado con sus precios. Después, muchas compañías tradicionales y touroperadores se ven incapaces de competir, y retiran sus rutas. Finalmente, ya libres de competencia, y cuando las low cost consiguen convertir al destino en un cliente cautivo, aumentan la presión para obtener beneficios…supone un chantaje, en cierta medida, porque siempre amenazan con irse, y dejar el destino cojo en las conexiones aéreas” (16.01.11). En conclusión, toda intervención tiene sus consecuencias y hay que pensarlo muy bien antes de intervenir en los mecanismos de autorregulación del mercado, pues la metedura de pata puede ser monumental. En Canarias ya hemos visto varias intervenciones en el mercado, que han producido exactamente el efecto contrario al deseado. Afortunadamente, el clima, nuestro mayor potencial competitivo, es lo único que no se puede intervenir. Menos mal.
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