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¿Se creará un Partido Socialista Nacionalista?

Jueves, 06 de Enero de 2011
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Tal como está ahora mismo la situación en el PSOE canario, donde parece que alguien se ha propuesto dinamitarlo por dentro y destruir su esencia socialdemócrata que tomó en tiempos de Tierno Galván, no parece descabellado que ha llegado el momento de crear un auténtico Partido Socialista de Canarias, desligado completamente de las directrices nacionales, y también la de los dirigentes godos-canarios (que son los peores) que quieren manipularlo desde estas islas. Ese giro hacia un nacionalismo socialista, que impida tanto los totalitarismos de derechas como de izquierdas, lo propugnan muchos de los que están descontentos y frustrados por la deriva que ha tomado el PSOE, que se ha convertido, en los últimos tiempos, en un partido neoliberal y de derechas, puro y duro, incapaz de salir de la grave crisis económica que sufrimos y sin que consiga evitar las fricciones interiores y la caza de brujas que se han producido, especialmente en Canarias, con aquellos que se muestran críticos y discrepantes con los dinamiteros del PSOE. El PSOE no hace ya honor a sus siglas. No puede llamarse Obrero Español porque nadie se lo cree. Los trabajadores, no sólo ven que sus empleos se encuentran en peligro, sino también todos aquellas conquistas sociales y aspiraciones ciudadanas que habían obtenido tras grandes luchas y esfuerzos, se van al garete. Los cerebros de Madrid envían a Canarias, contra su voluntad, a Juan Fernando López Aguilar. Pero a pesar de ello es capaz de obtener casi una mayoría absoluta, algo insólito en unas islas donde existe un nefasto y antidemocrático sistema electoral. Como dijo muchas verdades que nadie se atrevía a hacerlo, denunciando corruptelas unas detrás de otras, aunque a veces era demasiado reiterativo e irritante, se fue ganando enemigos, no solo entre los políticos que gobernaban (y que se creen imprescindibles en Canarias), sino también entre sus propios correligionarios. Su heroicidad le valió de poco y no la supo aprovechar el PSOE canario para socavar el “pacto de hormigón” de CC y el PP y echarlos del poder. Tuvo que haber sido después de las elecciones más diplomático para llegar, al menos, a acuerdos con Coalición Canaria, porque es difícil creer que todos los diputados y consejeros de estos partidos sean tan sectarios, o cómplices de los desaguisados e ilegalidades, que presuntamente han cometido en esta tierra, con un sospechoso silencio o apoyo tácito de algunos dirigentes socialistas. Así que la consigna de unos y otros fue mantenerlo lo más alejado de las Islas y aceptó puestecito en el Parlamento Europeo que era el lugar ideal para este ostracismo preconcebido. De esta forma descansaron aquellos que habían recibido los azotes verbales de López Aguilar y de paso los caínes y detractores que le surgieron dentro del propio PSOE.. Se trataba, en el caso de su partido, de dirigentes completamente desfasados, o que utilizaban sus cotas de poder para defender otros intereses, o librar sus batallitas y venganzas. En la provincia de Las Palmas el PSOE se desacreditó bastante con los rifirrafes en el ayuntamiento de la capital grancanaria, hasta que parece que Sebastián Franquis puso un poco de orden. Pero el daño estaba ya hecho, lo mismo que produjeron las actuaciones poco claras y prepotentes de dirigentes socialistas en la isla de Lanzarote. En Tenerife verdaderos socialistas (Pedro Anatael Meneses, Viciana, etc.) fueron apartados de sus cargos, vilipendiados, difamados y humillados por otros personajes que hasta ven bien proyectos especulativos como los de las Teresitas, el del Puerto de Granadilla, o el Plan General de Ordenación Urbanística de Santa Cruz, entre otros. Un nuevo partido socialista-nacionalista que defienda el justo derecho a la autodeterminación de Canarias sería deseable para sustituir a los falsos nacionalistas que sólo aspiran a pesebres, a victimismos, y a dejarse humillar y engañar una y otra vez por el poder central, mientras Canarias se descapitaliza, se atrae al capital inversor de fuera para que hagan negocios aquí, se destruye la agricultura, la ganadería, se desprestigia la educación, los servicios sociales, la sanidad y perdemos las pocas industrias que poseemos, convirtiendo esta tierra en un triste lugar completamente dependiente del exterior.
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