Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Seis años de Operación Calígula

Lunes, 03 de Enero de 2011
Tiempo de lectura:
La primera etapa de gobierno socialista en España tras la Transición, 1982 a 1996 con Felipe González, ha pasado a la historia como la de la corrupción generalizada, desde el hermano con despacho en Sevilla hasta el saqueo de la caja de los huérfanos de la Guardia Civil pasando por los crímenes de estado con los GAL y el saqueo de la Cruz Roja. Curiosamente, los que destaparon todos esos escándalos y corruptelas que acabaron con un ministro y dos secretarios de estado en la cárcel, fueron llamados reiteradamente desde las bancadas y prensa socialista “el sindicato del crimen”, entre otros por el entonces portavoz Alfredo Pérez Rubalcaba y el ejemplar Gaspar Zarrías, aquel que multiplicó su voto usando manos y pies en el Parlamento. El segundo periodo socialista aún no se sabe cómo y cuando acabará, pero sin duda se abrió con el mal fario de los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11-M, el mayor ataque terrorista cometido en Europa hasta la fecha. Por cierto, de ese infausto crimen aún se desconoce quién y cómo lo organizó, por qué se realizó y por qué se falsificaron pruebas. No es casual que aún se esté juzgando a Sánchez Manzano para aclarar sus peculiares actuaciones como comisario jefe de los Tedax. Lo único que la sentencia deja meridianamente claro es que “los que idearon los atentados no están ni en montañas lejanas ni en desiertos remotos”. Tal vez algún día haya justicia para esas víctimas del terrorismo. Es claro que en ambas etapas, pero sobre todo esta última, hay una misma forma de actuar: negar la realidad, por muy evidente que sea y culpar a la vez a otro. Tampoco es muy extraño porque están casi los mismos, salvo alguna cara nueva. Se actúa y se legisla concibiendo el mundo de forma típica de la ensoñación infantil, confundiendo realidad con deseos. Esta forma de pensar la ha analizado el catedrático Gustavo Bueno en su libro “Zapatero y el pensamiento Alicia” (ISBN: 9788484606000 de 2006), donde estudia pormenorizadamente algunos de los proyectos estrellas del PSOE, sector oficial y el que manda, como la Alianza de Civilizaciones, el proceso de paz, los derechos de los simios y en general la tergiversación de la historia. O entrando más en detalle político, el libro de Pío Moa “El iluminado de La Moncloa” (ISBN: 9788483464724 de 2008). Como es habitual en esas filas mal llamadas de izquierda, los intelectuales de plantilla se han limitado a insultar y atacar a los autores, pero no han podido desmontar sus argumentos ni les han permitido debatir con ellos en las universidades más importantes de España, si es que queda alguna digna de ese nombre. Cuando las cosas no salían bien para España, los dirigentes visibles del aparato invisible del PSOE y el propio presidente, seguían la línea argumental e ideológica preconizada por Ignatius Reilly descrita en el libro de John Kennedy Toole, “La conjura de los necios” (ISBN 84-339-3014-1 de 1980). Ejemplo, las declaraciones del ministro José Blanco y de Leire Pajín, ¡qué difícil resulta denominarlos Excmo. Sr. y Excma. Sra. por las banalidades que dicen!, en las que ambos atribuían a una confabulación internacional las dificultades que vienen atravesando el euro, el Ibex 35 y la deuda española. El siempre ocurrente y crítico Pablo Castellano, abogado y ex dirigente del PSOE, afirmó “Hay una conspiración, se llama la conjura de los necios y está en La Moncloa”. Según ZP, la culpa de la crisis es del cambio climático. Eso dijo solemnemente en la ONU el 24 de septiembre de 2009, tal vez aún bajo los efectos del jet lag. Poco después, y como era de esperar, aduló a Obama e hinchó tanto pecho que casi levita: “Es tan importante para el mundo el éxito de Obama que no se trata de esperar qué puede hacer por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros para ayudar a Obama”. La respuesta de Rajoy, cuando aún ejercía de oposición y respondía a algo que no fuera una pregunta de fútbol, fue contundente: “si ahora resulta que el culpable de la recesión es el cambio climático, es que el presidente del Gobierno nos ha engañado a todos. El culpable primero era la codicia de los ricos, luego fue Bush, luego los banqueros y ahora el cambio climático”. Debió callarse Rajoy para que los discrepantes no fueran tildados de “antipatriotas", según pontifica ZP, por crear “alarmismo injustificado” en la Economía. (09 de enero de 2009). Como algunos aún le rieron la gracieta, poco después volvió a insistir en Copenhague: “Nuestra tierra, en la que viven pobres, demasiados pobres, y ricos, demasiados ricos. La tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento", (17 de diciembre de 2009). En el 2007 afirmó que el apologista del terrorismo Arnaldo Otegui era un hombre de paz. De haber vivido en los años del gangsterismo de Chicago ¿hubiera dicho que el gobierno debería negociar con Al Capone para que extorsionara y asesinara, pero tan sólo un poquito, a los pequeños comerciantes que “protegía”, que al fin y a la postre no votan socialista como la mayor parte de las víctimas de ETA, porque aquel era un honrado hombre de negocios? Cuenta la historia que Calígula otorgó a Incitatus, su caballo preferido, el título de Cónsul de Bitinia. Ante esta cuestión cabe preguntarse si es que el emperador estaba loco, si estando cuerdo se creía sus propias fantasías o que lo que realmente hizo fue una soberbia demostración del desprecio que sentía por el Senado y por el pueblo de Roma, obligándolos a aceptar tamaña idiotez y, para más recochineo, que además lo aplaudieran por tan iluminada decisión como si de un gran profeta visionario, filósofo y estadista se tratara. Y visto lo visto, oído lo oído, padecido las plagas que estamos padeciendo hasta Dios sabe cuando, ¿no se estará desarrollando desde La Moncloa, sede real de los tres poderes del estado más casi todo el cuarto, una Operación Calígula de todo lo humanamente conocido? ¿Cómo encajar de otra forma a personajes como Moratinos, Gabilondo, Bibiana Aído, Leire Pajín, Magdalena Álvarez o a la última estrella del firmamento socialista Isabel López i Chamosa? “El principal obstáculo que tiene que vencer el PSOE son las próximas elecciones autonómicas y municipales”, escribía un talludito aspirante a hacer la carrera política en Gran Canaria de ese invento que son las nuevas generaciones y a vivir del presupuesto público para siempre, a falta de saber ganarse la vida en otra profesión u oficio. Siempre estos cachorros con una idea peculiar de servicio público: lo que me beneficia a mí, es bueno para el partido y lo mejor para España. Si es ciencia pura, ¿para qué preguntar al pueblo?
[email protected]
Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.