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La devaluación del voto y de las multinacionales

Sábado, 01 de Enero de 2011
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Hay que ver como nos quedamos tan contentos con ir cada cuatro años a votar por unos partidos, que no por las personas, al ser listas cerradas confeccionadas por los “dueños” de los partidos o, sencillamente, comprado su puesto en las listas con las “ayudas” al partido para la campaña electoral. Claro, y así nos va, con concejales ineptos, incapaces para llevar el área que le fue asignada, con grave detrimento del servicio público que, se supone, debiera prestar. O con consejeros inoperantes, incultos y hasta soeces, o lo que es peor, con concejales, alcaldes y consejeros que anteponen los intereses propios, los de su familia, su “lobby”, sus amigos, y su partido antes que el interés publico, para cuya defensa fue elegido, todo ello, con las debidas y honrosas excepciones. Por otra parte, hay que ver como se autoprotegen las diferentes “familias” de los partidos en el poder, pues, aunque cesen en su cargo oficial, teniendo que abandonar su confortable sillón de mando, nunca quedan desamparados, siempre se le encuentra algún puesto-chollo, con alta remuneración, bien sea en entidades oficiales o en la empresa privada, a veces como pago por favores recibidos o por favores que recibirán. A veces, se le rebaja en la categoría, y de ministra se pasa a ocupar un cargo de inferior rango, en el mismo ministerio de la era responsable, eso si, con un incremento en su sueldo bastante importante como para aceptar complacientemente la degradación en el cargo. Nos alegramos cuando observamos que nuestro partido, por el que sentimos mayor simpatía, o en el que militamos, ha ganado las elecciones, esto es, ha obtenido más votos que los demás enfrentados en la contienda. Pero luego llegan los pactos, y, nuestro gozo en un pozo, puesto que los dos o tres partidos que perdieron las elecciones se coaligan en un bi o tri-partito relegando al ganador a la incomoda, fría y, la mayoría de la veces, inoperante oposición. Una vez organizado el gobierno, los cargos oficiales, el personal de confianza, los asesores, colocados los miembros de los comités locales así como los militantes destacados en puestos de trabajo bien remunerados, en cualquiera de las administraciones y con cualquier pretexto y manera, se normaliza la situación, a menos que algún escándalo de corrupción aconseje la sustitución de algún cargo, o que, pocos meses antes de las próximas elecciones, interese romper los pactos de gobierno para insultarse los partidos componentes del mismo unos a otro, para tratar de conseguir mas votos y, por tanto, precio que poner a la futura negociación para formar un nuevo pacto de gobierno, aunque sea con el mismo partido al que se insultó durante la campaña. ¡Lo importante es gobernar a cualquier precio! Y, hasta aquí, nuestra intervención en la vida política del ciudadano de a pie. Ya luego, tenemos la percepción que nos gobierna la coalición de partidos que, previo pacto, conformaron el gobierno. ¡Craso error! En un mundo globalizado como el que nos ha tocado vivir, hemos sido testigo como la Unión Europea y hasta el mismísimo Sr. Obama obligan a cambiar totalmente la política defendida por el partido en el gobierno de la nación, yendo en contra de sus propios principios y rompiendo el programa electoral y hasta el concepto que los ciudadanos de a pie tenemos de lo que debe defender un partido autodenominado socialista. Por si fuera poco todo esto, hemos visto como a medida que se va subiendo de rango la entidad gobernante, de Ayuntamiento a Cabildo, Gobierno Autónomo, Gobierno de la Nación, Gobierno de la Unión Europea e injerencias del exterior, nuestro voto se va diluyendo hasta convertirse en papel mojado, por lo que aquello de que la democracia es el gobierno del pueblo se convierte en una falacia, pues se gobierna al pueblo, pero no importa en absoluto lo que haya dispuesto este para que le gobiernen. Se prometen cosas en periodo electoral que no se cumplen cuando se alcanza el gobierno, (como que no se recurriría la sentencia de los edificios del Canódromo), faltando a la palabra dada, (incluso a los compromisos firmados por el candidato ante las asociaciones de vecinos), lo que no es inconveniente para presentarse nuevamente a las elecciones. Por si fuera poco todo este entramado, hoy en día, muchas empresas multinacionales son más poderosas que estados naciones independientes De las 100 economías más grandes del mundo, ya en el año 2000, 51 eran empresas y 49 eran Estados Nación. Mitsubishi es más grande que el cuarto país más poblado del mundo, Indonesia. General Motors es mayor que Dinamarca, Ford mayor que Sudáfrica y Toyota mayor que Noruega”. Así pues, hay que establecer un nuevo mapa mundial en el que territorios y fronteras han dejado de ser los elementos decisivos; en términos de poder económico global, queramos verlo o no, las multinacionales son hoy más poderosas que los Estados nación. Sus decisiones cuentan con mayor impacto, así pues, la reconfiguración del poder ha disminuido la importancia del estado nación, por tanto hemos de preguntarnos ¿a quién rinde cuentas este nuevo poder cuando las empresas globales operan por encima de las demarcaciones democráticas de los Estados? Los fondos de inversión van de una inversión a otra, dependiendo de la más alta rentabilidad sin interesarse en absoluto sobre la ética de las empresas. Ni que decir hay que la responsabilidad de los accionistas está totalmente diluida, al igual que el voto del ciudadano en las elecciones. Por una parte, cada vez son más las competencias que se juegan en instituciones supranacionales; por otra, vivimos una fragmentación de los poderes nacionales en numerosas comunidades Autónomas, y estas en Provincias, Diputaciones o Cabildos y Ayuntamientos. Así pues, ni los estados ni los sindicatos tienen capacidad suficiente para intervenir contundentemente sobre las multinacionales, con el inconveniente que las mismas están en manos de extranjeros a las que no interesan los beneficios que pueda otorgar al país donde se encuentra, sólo en obtener cuantos más beneficios mejor. (P.ej. Unelco/Endesa/Enel). Desde que el capital tiene libertad de movimientos no existe la democracia, quienes nos gobiernan son el BBVA, BSCH, Telefónica, Unelco/Endesa/Enel, Repsol, etc. etc. etc. ¡Enormes poderes económicos! Estas son las verdaderas naciones del mundo hoy día. Y prueba de lo que digo es que hasta hace poco quienes tenían la facultad de sancionar o multar eran los Entes Oficiales, hoy en día, te cobran la reposición del servicio (como si no les interesara seguir suministrando el servicio) Unelco/Endesa, Emalsa, Telefónica/Movistar, Vodafone, etc. Y los bancos, porque te cobran hasta treinta euros si te quedas en números rojos, más comisión de mantenimiento de la cuenta, más comisión por quedarte en nº rojos,….¡Y su publicidad dice que quiere ser nuestro Banco y que cobra 0% de comisiones!
Fuente: El Confidencial
Mafersa
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