Lo malo de la situación de la zona turística de San Bartolomé es que las irregularidades que se observan, parece que pasan inadvertidas para aquellos que se llaman “autoridades” (sean municipales, insulares o autonómicas) y que deberían ser los responsables directos a la hora de resolver los problemas y anomalías, que si no se atienden con celeridad, pueden dañar la imagen de un destino turístico que se precie, y que encima tiene que competir necesariamente, debido al poder de los turoperadores, con otros destinos que a lo mejor está más cercanos a Europa, o que son más baratos y ofrecen más garantías.
Si queremos seguir siendo competitivos en turismo debemos cuidar los detalles y ofrecer servicios acordes con esa calidad que pretendemos vender.
Para muestra vale un botón. Lo malo es que en la zona turística tenemos más de un botón que nos desacredita.
[caption id="attachment_44475" align="alignright" width="220" caption="Ni barandillas para usuarios, ni buenos accesos para discaapacitados físicos, a la entrada de la playa del Burrero"]
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En esta ocasión ha sido un extranjero el que me ha llamado para contemplar lo que ocurre en la playa de San Agustín.
Se están realizando obras en lo que antes fue la famosa Rotonda de San Agustín, una de las primeras construcciones de esta zona. Pero ocurre algo que parece surrealista. No existe un cartel indicando cual es el proyecto que se está realizando, ni el presupuesto, ni quien las financia, ni la empresa que lo hace, ni la fecha de finalización de las obras, que, al paso que van podrían eternizarse, y al mismo tiempo, seguir causando molestias.
Parece (o se adivina) que esta obra corre a cargo de Gesplán, que es una empresa pública. Trabajan allí unas ocho o diez personas, aunque por la escasa trascendencia de esa obra podrían hacerlo muy bien dos o tres. Si se trata de acometer planes de empleo, no estaría mal hacerlos de forma organizada y racionalmente, evitando el despilfarro. No hay un vallado fiable que aísle la construcción de la zona circundante, que es un lugar de paso para usuarios de la playa o paseantes, ni evite de alguna forma los ruidos o la dispersión del polvo que se levanta, especialmente cuando está funcionando “el bombo”. Allí muere un paseo que va desde San Agustín a Playa del Inglés, y además, se encuentra la entrada de varios hoteles de categoría y complejos turísticos. Y también hay unas duchas al lado de todo este tinglado esperpéntico.
[caption id="attachment_44476" align="alignright" width="220" caption="La falta de barrandillas en accesos de la playa de San Agustín, merman la seguridad de los usuarios, niños e impedidos"]
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Otro detalle curioso es que, precisamente, inmediato a ese lugar donde se construye la rotonda que se quiere convertir en un mini parque, (donde no se prevé que se coloquen bancos, según nos dijeron) va a parar un pequeño barranco que está canalizado hasta allí, y termina de forma abrupta y peligrosa para los transeúntes. Lo lógico sería que continuase la canalización hasta la orilla del mar y continuase por un emisario para que en caso de riadas o temporales, el barro no penetre en la arena ni cause destrozos en ese espacio. No sé si será posible o no, pero aquí no se ha previsto nada de eso. Supongo que los técnicos de la Dirección de Costas son los que tienen la última palabra.
Los materiales de construcción de la mencionada obra pueden verse allí abandonados, sin vigilancia y a merced de cualquiera que se los quiera llevar. Ya sabemos que ahora, a causa de la crisis o de las pandillas de ladrones que pululan como hongos, se llevan hasta los cables de cobre del alumbrado o de lo que sea . Pero hay algo más en esa zona no existe seguridad para los peatones, especialmente para los niños. No existen barandillas, ni accesos que faciliten la entrada de discapacitados físicos. Este “olvido” se hace más patente un poco más allá, a la entrada de la playa del Burrero, donde se levanta un puesto de la Cruz Roja.
[caption id="attachment_44474" align="alignright" width="220" caption="Nadie entiende la implantación de más cemento sbre la arena. Ni que se tomen las medidas de seguridad necesarias, ni que se informe de lo que se hace"]
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Cuando nos encontrábamos en la playa preguntamos a algunos turistas de diferentes nacionalidades. Uno de ellos, sueco, decía que le parecía muy mal la escasa diligencia para terminar este tipo de obras, máxime sabiendo que por allí pasan constantemente usuarios
Otro detalle que no me pasó inadvertido es que algunas de las paredes del paseo están adornadas con unas piedras traídas (al parecer) de Cabo Verde, en vez de colocar las tradicionales y conocidas “lajas canarias”, que, además no se encuentran muy lejos de San Agustín. Por si todo esto fuera poco, el paseo aparece muchas veces inundado, bien por las aguas de riego de los jardines inmediatos, o por las lluvias. No se han construido la suficiente y adecuada red de alcantarillado y de drenaje que absorba rápidamente esta agua.
En fin, que ya es hora de que se ponga más cuidado en un espacio (toda la zona turística de San Bartolomé, y otro tanto podría decirse de Mogán) que da de comer a miles de canarios y no canarios.
No hace mucho denunciábamos el estado lamentable de las hamacas y sombrillas de Playa del Inglés, que parece que ya van a ser renovadas (¡Ya era hora!), pero constantemente llegan otras denuncias y protestas a las que los responsables de turismo deben prestar atención: evitar los ruidos, tanto de día pero especialmente de noche; las trifulcas en la calle, el trapicheo de drogas, la inseguridad, la actuación de mafias que propicia el tráfico y la explotación de personas. Sin olvidarnos de algo muy importante para la imagen de Costa Canaria, la necesidad de cuidar y regenerar las Dunas, y de que se respete el entorno de la zona turística, o se evite la proliferación de locales de baja calidad.
Como me decía un turista. “Nosotros seguimos viniendo porque aquí tienen algo que nos ofrece la naturaleza: el sol y el clima, que afortunadamente no controlan (o más bien descontrolan) los habitantes y autoridades de esta isla”. Añadió : “Pero sí hay muchos detalles que nos molestan”.
Loa avisos se lanzan constantemente y sería bueno que las autoridades de esta isla (igual ocurre n otras islas) prestasen atención y resolvieran los problemas con la máxima diligencia.
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En esta ocasión ha sido un extranjero el que me ha llamado para contemplar lo que ocurre en la playa de San Agustín.
Se están realizando obras en lo que antes fue la famosa Rotonda de San Agustín, una de las primeras construcciones de esta zona. Pero ocurre algo que parece surrealista. No existe un cartel indicando cual es el proyecto que se está realizando, ni el presupuesto, ni quien las financia, ni la empresa que lo hace, ni la fecha de finalización de las obras, que, al paso que van podrían eternizarse, y al mismo tiempo, seguir causando molestias.
Parece (o se adivina) que esta obra corre a cargo de Gesplán, que es una empresa pública. Trabajan allí unas ocho o diez personas, aunque por la escasa trascendencia de esa obra podrían hacerlo muy bien dos o tres. Si se trata de acometer planes de empleo, no estaría mal hacerlos de forma organizada y racionalmente, evitando el despilfarro. No hay un vallado fiable que aísle la construcción de la zona circundante, que es un lugar de paso para usuarios de la playa o paseantes, ni evite de alguna forma los ruidos o la dispersión del polvo que se levanta, especialmente cuando está funcionando “el bombo”. Allí muere un paseo que va desde San Agustín a Playa del Inglés, y además, se encuentra la entrada de varios hoteles de categoría y complejos turísticos. Y también hay unas duchas al lado de todo este tinglado esperpéntico.
[caption id="attachment_44476" align="alignright" width="220" caption="La falta de barrandillas en accesos de la playa de San Agustín, merman la seguridad de los usuarios, niños e impedidos"]
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Otro detalle curioso es que, precisamente, inmediato a ese lugar donde se construye la rotonda que se quiere convertir en un mini parque, (donde no se prevé que se coloquen bancos, según nos dijeron) va a parar un pequeño barranco que está canalizado hasta allí, y termina de forma abrupta y peligrosa para los transeúntes. Lo lógico sería que continuase la canalización hasta la orilla del mar y continuase por un emisario para que en caso de riadas o temporales, el barro no penetre en la arena ni cause destrozos en ese espacio. No sé si será posible o no, pero aquí no se ha previsto nada de eso. Supongo que los técnicos de la Dirección de Costas son los que tienen la última palabra.
Los materiales de construcción de la mencionada obra pueden verse allí abandonados, sin vigilancia y a merced de cualquiera que se los quiera llevar. Ya sabemos que ahora, a causa de la crisis o de las pandillas de ladrones que pululan como hongos, se llevan hasta los cables de cobre del alumbrado o de lo que sea . Pero hay algo más en esa zona no existe seguridad para los peatones, especialmente para los niños. No existen barandillas, ni accesos que faciliten la entrada de discapacitados físicos. Este “olvido” se hace más patente un poco más allá, a la entrada de la playa del Burrero, donde se levanta un puesto de la Cruz Roja.
[caption id="attachment_44474" align="alignright" width="220" caption="Nadie entiende la implantación de más cemento sbre la arena. Ni que se tomen las medidas de seguridad necesarias, ni que se informe de lo que se hace"]
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Cuando nos encontrábamos en la playa preguntamos a algunos turistas de diferentes nacionalidades. Uno de ellos, sueco, decía que le parecía muy mal la escasa diligencia para terminar este tipo de obras, máxime sabiendo que por allí pasan constantemente usuarios
Otro detalle que no me pasó inadvertido es que algunas de las paredes del paseo están adornadas con unas piedras traídas (al parecer) de Cabo Verde, en vez de colocar las tradicionales y conocidas “lajas canarias”, que, además no se encuentran muy lejos de San Agustín. Por si todo esto fuera poco, el paseo aparece muchas veces inundado, bien por las aguas de riego de los jardines inmediatos, o por las lluvias. No se han construido la suficiente y adecuada red de alcantarillado y de drenaje que absorba rápidamente esta agua.
En fin, que ya es hora de que se ponga más cuidado en un espacio (toda la zona turística de San Bartolomé, y otro tanto podría decirse de Mogán) que da de comer a miles de canarios y no canarios.
No hace mucho denunciábamos el estado lamentable de las hamacas y sombrillas de Playa del Inglés, que parece que ya van a ser renovadas (¡Ya era hora!), pero constantemente llegan otras denuncias y protestas a las que los responsables de turismo deben prestar atención: evitar los ruidos, tanto de día pero especialmente de noche; las trifulcas en la calle, el trapicheo de drogas, la inseguridad, la actuación de mafias que propicia el tráfico y la explotación de personas. Sin olvidarnos de algo muy importante para la imagen de Costa Canaria, la necesidad de cuidar y regenerar las Dunas, y de que se respete el entorno de la zona turística, o se evite la proliferación de locales de baja calidad.
Como me decía un turista. “Nosotros seguimos viniendo porque aquí tienen algo que nos ofrece la naturaleza: el sol y el clima, que afortunadamente no controlan (o más bien descontrolan) los habitantes y autoridades de esta isla”. Añadió : “Pero sí hay muchos detalles que nos molestan”.
Loa avisos se lanzan constantemente y sería bueno que las autoridades de esta isla (igual ocurre n otras islas) prestasen atención y resolvieran los problemas con la máxima diligencia.







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