No sé si fue por culpa de Binter, de los controladores aéreos o por la niebla y lluvia sobre Los Rodeos, pero no pude viajar a Tenerife cuando me disponía a despedir a Adán Martín. Sirvan estas letras para recordar aquí la figura del que fue un hombre importante para Canarias
En la Legislatura en que Adán Martín fue Vicepresidente del Gobierno de Canarias, coincidí con él en el Parlamento, en mi condición de diputado por Gran Canaria. Le había conocido con anterioridad, cuando el ejercía como Presidente del Cabildo de Tenerife, pero fue en el Parlamento de Canarias donde tuve ocasión de tratarle de modo mas continuado.
Recuerdo varios episodios sobre su modo de trabajar, que tal vez lo retraten mejor que las propias definiciones sobre su carácter. El primero de ellos fue en el segundo semestre de 1999, cuando dio una conferencia en Las Palmas de Gran Canaria, siendo Vicepresidente y Consejero de Economía y Hacienda. En vez de hablarnos de temas de su responsabilidad nos sorprendió con lo que luego se conoció como “el libro verde de Adán”. Nos mostró mapas de Gran Canaria y Tenerife donde iba superponiendo cotas de distintos niveles – nivel del mar, 500 metros, 1.000 metros, etc., - junto con los espacios protegidos en ambas islas. Fue notable el asombro de todos los presentes al darnos cuenta del poco espacio disponible que quedaba en ambas islas.
Nos ilustró sobre el nivel de construcción y población en cada uno de las cotas, y nos dejó pasmados cuando llego a la conclusión – científica y matemática – de que no podíamos seguir “consumiendo territorio”, es decir, construyendo casas, apartamentos, o lo que fuera, al mismo ritmo que lo habíamos hecho en los últimos cinco años.
Advirtió que, de seguir con esa velocidad, el crecimiento poblacional nos desbordaría, se podrían colapsar los servicios públicos, se harían insuficientes las infraestructuras y podríamos tener problemas serios en Canarias, a la vuelta de algunos años. El “libro verde” era en realidad una propuesta de desarrollo sostenible para Canarias, que Adán creía se podía alcanzar por consenso entre todas las islas, para limitar voluntariamente el crecimiento de la construcción turística y expansión rural de la construcción urbana.
Ese documento, con los mil y un datos que Adán expuso, fue la base de lo que después se denominó las Directrices de Ordenación del Territorio y del Turismo, aprobadas por Ley y por unanimidad (PSOE, PP y CC) en el Parlamento de Canarias. Esta Ley fue, sin lugar a dudas, la que marcó la Legislatura y aunque otros se han querido apropiar de su paternidad, algunos sabemos que el mentor de la idea fue Adán Martín.
El segundo episodio fue en 2007, siendo ya Presidente del Gobierno de Canarias y se refiere a la Ley de Capitalidad de Compartida, que estaba precisamente en la fase de enmiendas en el Parlamento. Era la noche de la Gala de la elección de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, en el Parque Santa Catalina. Adán Martín asistía acompañado por Pilar Parejo, y María del Mar Julios, entonces Vicepresidenta del Gobierno de Canarias. En ese momento yo era concejal de Las Palmas de Gran Canaria.
En el descanso de la Gala entablé conversación con Adán Martín sobre el mencionado proyecto de ley, y le dí mi punto de vista, que no coincidía con el suyo. Sobre la marcha, me dijo que teníamos que hablar del tema y si podía ser esa misma noche. De manera improvisada quedamos en la terraza de la Cafetería Alemana, a la una de la madrugada. Durante más de una hora, nos desgañitamos - imaginen el ruido de una noche de carnaval en el Parque - hablando de la Ley de Capitalidad Compartida.
Adán creía que la Ley de Capitalidad Compartida de Canarias tenía que servir, para hacer actuaciones conjuntas entre las dos capitales. Yo sostenía que las leyes de capitalidad de Santander, Santiago de Compostela, Palma de Mallorca, etc., tenían como finalidad ayudar a pagar los gastos que tenían dichas ciudades, precisamente por ser las capitales de esas autonomías.
Al final la Ley, que se aprobó en abril de 2007 siendo Adán Presidente del Gobierno, en su artículo 9 sobre la financiación, especifica en un párrafo “... que tenga en cuenta los efectos económicos y sociales por la consideración de capitalidad y de acuerdo con criterios equitativos de financiación”. Esta redacción ha permitido que en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma del 2010, se hayan consignado más de 3,6 millones de euros para Las Palmas de Gran Canaria (y 3,3 millones de euros a S. C. de Tenerife).
Anécdotas aparte, lo importante es que reflejan la manera de ser de Adán Martín: el modo de estudiar, informarse, planificar a medio y largo plazo y trabajar, a cualquier hora del día y de la noche, sea festivo a no, y en cualquier lugar o situación.
¿Qué hubiera pasado si Adán no nos hubiera despertado con su “libro verde”? Si a pesar del frenazo a la construcción de alojamientos turísticos de baja calidad, tenemos más de 2,1 millones de habitantes y más de 300.000 parados ¿Cuantos tendríamos si no se hubieran aprobado las normas comentadas?
Gracias Adán y hasta siempre.








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