El PSOE de Madrid, PSM, anda a la greña con motivo de la presentación de más de un candidato para ocupar la cabecera de cartel en las próximas elecciones autonómicas. De momento parece que tal honor, privilegio dicen algunos socialistas díscolos en sus blogs, se lo disputan el actual secretario general Tomás Gómez y la candidata de Zapatero, Trinidad Jiménez, la misma que ya fue derrotada en otra ocasión y que salió zumbando de la Asamblea de Madrid con su peculiar look de cuero que recordaba los tiempos de Tierno Galván y su polémica “movida madrileña”, hoy ya, probablemente, felizmente olvidada.
Con esta guerra interna, muchos cargos del aparato y asesores varios ven peligrar sus puestos de trabajo, sus sueldos y complementos o dietas con cargo al tesoro público, en función de por quién se decante la balanza en las primarias. No es el caso de los militantes de base, que apoyan honradamente a su partido por razones ideológicas, no puramente por inquebrantables adhesiones de alquiler, y ven con infinita tristeza como se despedazan en la prensa los unos contra los otros dejándolos a ellos al margen, mirándolos como simples objetos numéricos para sus diabólicas matemáticas.
El espectáculo, la mar de democrático según ellos, está servido. Tomás Gómez dice “que es bueno que se produzcan muchos debates, temáticos, por sectores o globales” y eso parece muy razonable que así fuera siempre, más aún cuando hay varios candidatos y programas entre los que elegir. Trinidad Jiménez, sintiéndose ya la indiscutible ungida por Ferraz, dice entre airada, despreciativa y altanera, o las tres cosas a la vez, que “no debe debatir con Gómez sino con Esperanza Aguirre”. Olvida la Ministra de Zapatero que aún deben votar los militantes de base y que es, en primer lugar a ellos, a los que debe explicarles su proyecto político para Madrid y convencerles de que es mejor que el de Tomás Gómez. Al fin y al cabo, para eso son las primarias. O mejor dicho, para eso debieran ser.
Es evidente el secuestro de la democracia por parte de todos los partidos políticos, sin excepción. En realidad soportamos y sufrimos una partitocracia gobernada por oscuras cúpulas que deciden a quién hay que votar y a quién no. Todos somos electores, pero sólo los designados por esas organizaciones son los elegibles, y en el orden que ellos deciden en listas cerradas y bloqueadas. Casi todos los políticos en cuanto se les pregunta, tal vez excepto los nacionalistas, repudian el sistema electoral, pero no hacen nada por remediarlo. Legislatura tras legislatura se perpetúa un sistema ineficaz y, en mi opinión, muy antidemocrático, que prima a unos sobre otros en perjuicio de la opinión mayoritaria de los ciudadanos. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Qué político está dispuesto a renunciar, en favor de la democracia real, a sus privilegios de casta en los que están instalados?
Aunque estas contradicciones e incongruencias se manifiestan hoy en el PSOE, antes de ayer el PP nos hizo sentir vergüenza ajena en su congreso de Valencia. Y mañana lo harán otros. Son tal para cual. Está claro que en todas partes cuecen habas y que quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Claro que la Biblia no cuenta que, tratándose de hipócritas redomados como son los políticos, la mujer (la democracia) murió lapidada (por la legislación con la ellos mismos se autoprotegen).
Ante el ofrecimiento de Tomás Gómez para debatir sus propuestas, Trinidad Jiménez ha dicho que “no hay confrontación en las ideas en el PSOE” y que el programa electoral es aprobado por los militantes a través del comité regional y que no hay debate interno en este sentido. En otras palabras, que aquí quien manda, manda y a escupir a la calle. Lo que en cualquier país medianamente serio debería provocar el escándalo de los votantes y el cese inmediato de quien tales cosas dice, en el caso de los militantes del PSM y de beneficiarios de “la PSOE”, sólo es criticado en algunos blogs de destacados socialistas, hoy en la oposición al zaparetismo imperante y por lo tanto sin posibilidades ni expectativas de cargos. “La Trini”, como tan maleducadamente la llaman, tan segura está de que será la ganadora de esas presuntas primarias, que no se digna a confrontar su proyecto socialista para Madrid con el otro proyecto, también socialista, de Tomás Gómez ante sus propios militantes y electores, a los que con ésta actitud, sin duda, niega su capacidad de análisis y reflexión ideológica. Pero tampoco hay que olvidar, como dijo Esperanza Aguirre que, tanto la una como el otro son Zapatero y que eso es lo que debieran tener en cuenta los madrileños.
Por cierto, eso de “la PSOE” viene a cuento ahora recordando que era así como comenzaron a llamar en Andalucía al partido socialista porque era la mejor oficina del INEM que sólo exigía el carné del partido a cambio de enchufar a su gente en cualesquiera de las administraciones locales, provinciales o autonómicas controladas por “la empresa” cuando “mienmano” ocupaba el despachito que Alfonso Guerra le montó en la Delegación del Gobierno de Sevilla.
Y como estos asuntos de la Villa y Corte tienen, al decir de muchos analistas políticos, mucho mar de fondo y mucho malestar dentro de las filas socialistas por la ineficaz y destructiva política de Zapatero y sus ministros, en pura contradicción permanente, poco a poco el conflicto interno irá planteándose en otros territorios. El lobo ya asoma la patita en Canarias con el anuncio de Santiago Pérez de que tal vez José Miguel Pérez no sea candidato único. Pero, como acababan sus intervenciones Tip y Coll, ese es otro asunto y la próxima semana hablaremos del gobierno…






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.111