Una de las habilidades de Saavedra – por lo menos como Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria – es alinearse, cuando interesa, en contra de sus concejales o de las decisiones de estos. Especialmente cuando intuye que la opinión de la mayoría de la ciudadanía también está en contra de sus concejales o de sus decisiones. Parece que no tiene responsabilidad en las decisiones municipales y que, de algunas, casi, casi, se entera por la prensa.
Hace unos días, en una entrevista que Canarias7 titulaba “La zona azul es el mayor fallo de la gestión socialista”, Saavedra reconocía el tremendo error y sus costes, y decía que iba a “… tratar de que el servicio sea pagado por los usuarios, que no cueste al Ayuntamiento”. Un lector no avisado, podría entender que el alcalde iba a intentar hacer lo que dice en sus declaraciones. Pero la realidad es muy otra.
Desde días antes de la entrevista, el Ayuntamiento había aprobado hacerse cargo, a través de Sagulpa, de la zona azul, y se ha quedado con los 26 trabajadores de la empresa EYSA, anterior concesionaria. Hasta la puesta en marcha de la zona azul, los gastos serán de 1.400.000 euros, entre salarios de tramitación, meses de nóminas sin zona azul, inversión de equipamiento, etc. Hasta mayo de 2009, la zona azul no costaba ni un euro a los ciudadanos (salvo a los que aparcaban en ella). Ahora, además del coste de puesta en marcha (1.400.000) los técnicos prevén 900.000 euros de pérdidas en los primeros seis años.
Pero la técnica utilizada por Saavedra – reconocer el fallo, decir que va a intentar solucionarlo, y no hacer nada – da buenos resultados. Según las últimas encuestas, los ciudadanos lo salvan de la quema de su partido, y no lo hacen responsable de los desaguisados que sus concejales cometen a diario.
Días pasados, Canarias7 en sus páginas de local daba la noticia “Tráfico tiene 19 de sus 24 motos averiadas o de baja”. Contestación al día siguiente: “El alcalde pide explicaciones – al concejal González Dumpierrez – sobre las motos de la policía”. Pero no pasó nada más. Ni se ha solucionado el problema de las motos de la policía local ni ha cesado el concejal, que por cierto es también el responsable del desaguisado de la zona azul.
Por supuesto que de las “explicaciones” pedidas por el alcalde, nunca más se supo. Como siempre. La técnica de situarse en la cabeza de la manifestación contra el problema, cuando el alcalde es el primer responsable, da muy buenos resultados de cara a la opinión pública.
En junio de 2009, después de la aparición de una encuesta en la que el 57% de la ciudadanía suspendía la gestión municipal socialista en el Ayuntamiento, Saavedra hacía unas declaraciones diciendo “La encuesta tiene razón y soy el primero en sentirme insatisfecho”. A renglón seguido endilgaba la culpa a “algunos” de sus concejales porque “no funcionaban como debían”.
Como ustedes observarán, la técnica es la misma. Es el primero en sentirse insatisfecho, pero son algunos de sus concejales los que “no funcionaban como debían”. Es evidente que la culpa – o responsabilidad – del grado de insatisfacción de la ciudadanía no es de él, aunque se solidariza con los ciudadanos.
En la última Junta General de Sagulpa, en la que se iba a cesar al Gerente, el presidente del Consejo de Administración, el concejal González Dumpierrez, dio cuenta que tenía un contrato blindado, que la liquidación de éste, supondrían 80.000 euros de indemnización, y como se iba a intentar negociar a la baja la liquidación, se suspendía la Junta General. Se frustró el cese. El gerente siguió siéndolo. Pero ¿Quién firmó – por el Ayuntamiento - el citado contrato? ¿No hay responsables? ¿Usted ha oído al alcalde decir algo? En este caso, Saavedra se apuntó a la mayoría silenciosa.
En la actual legislación, los ciudadanos eligen a los concejales, y estos al alcalde. El alcalde electo – en una sesión plenaria – es el que tiene todas las competencias que da la legislación en temas municipales. El alcalde, una vez elegido como tal en el pleno, “delega” las competencias en los concejales, por medio de la firma de un decreto. Y se las puede quitar, firmando otro decreto. Por lo tanto, en caso de problemas en una acción municipal errónea, el alcalde es responsable por partida doble: por tener las competencias – que luego delega – y por dárselas a alguien que luego hace mal uso de ellas.
Por descontado que Jerónimo Saavedra se sabe al dedillo la legislación, pero también sabe que asumiendo errores no se ganan elecciones, y por eso actúa en consecuencia. Asumir errores no es solo reconocerlos y hacer declaraciones de buenas intenciones. Una parte importante de la asunción del error es la rectificación – si es posible – y cuando los errores son continuados en la misma área y por parte del mismo concejal, lo procedente es el cese en sus competencias.
De joven oía decir a los mayores, refiriéndose a una persona lista o espabilada “éste sabe latín”. Es evidente que Jerónimo Saavedra sabe latín. Pero los ciudadanos hoy ya no se chupan el dedo…






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