Por fin mi estimado y apreciado amigo Pepe Macías, el sempiterno Senador de AP-PP, ha sido condecorado como se merecía, y ahora le otorgan la Encomienda al Merito Civil, como reconocimiento a la gran labor desarrollada en la Cámara Alta durante tantos años, posiblemente casi treinta en tan relevante cargo, donde ha ocupado diferentes delegaciones en las cuales ha sabido destacar brillantemente dada su gran dedicación política y constatada honorabilidad.
Pepe Macías desde sus tiempos de funcionario en el INP (Instituto Nacional de Previsión) del cual llego a ser Delegado Provincial, ha sabido conjugar de manera elocuente esas dos premisas que siempre le han acreditado, la humildad y ese enorme afán de servir al prójimo necesitado, algo que le ha valido ser ininterrupidamente Senador durante tantos años. Apreciado y admirado por todos, desde la extrema derecha hasta la más radical izquierda. Pepe Macías con su talante aperturista y haciendo gala siempre de una gran honestidad, ha sabido ganarse la simpatía y el respeto de todos los miembros del Senado, hombre cauto y con una experiencia política de muchos quilates, Pepe siempre ha desarrollado una labor de extraordinario contenido en cuantos cometidos le han sido encomendados dentro de la Cámara Alta.
Desde que inició su singladura política a finales de los años setenta de la pasada centuria, fui testigo de excepción como presidente de Alianza Popular en San Bartolomé de Tirajana, de la gran popularidad que resumía. Junto con otros compañeros del partido recorrimos los lugares más inhóspitos de nuestra geografía, desde Risco Blanco, Cercados de Araña, La Plata, Cercados de Espino, Santa Águeda, Tunte, Fataga hasta Aldea Blanca y Castillo del Romeral, todos querían saludar a don José como le llamaban la gente del lugar, que según me comentaban era mucho lo que le debían a tan distinguido personaje. Pepe Macías era el epicentro de cuantos mítines dábamos en todos estos lugares. Valientemente exponía su programa sabedor del riesgo que corría, fiel cumplidor de sus promesas la gente le aplaudía a rabiar, y el con esa gran humildad de la que siempre ha hecho gala sabía acomodarse a tan elocuentes muestras de cariño y las agradecía totalmente emocionado.
Pepe Macías, es querido y apreciado en toda la isla de Gran Canaria por la loable labor que ha desarrollado en beneficio de sus habitantes tanto cuando era funcionario del Instituto Nacional de Previsión como político, y será Senador mientras se presente a las elecciones sin que los años le pesen, es algo así como un icono de relevantes connotaciones políticas donde su lealtad y virtuosismo (algo que desgraciadamente ya no se estila al menos en la clase política) lo llevaran a ser nominado como uno de los políticos más grande de cuantos han nacido en las Islas Canarias. Mis felicitaciones querido Pepe, por esta tan merecida condecoración que te han concedido, me congratula saber que las llevaras en tu pecho con el honor que siempre has demostrado y espero y deseo que te concedan algunas más, ya que soy consciente que en España tal y como están las cosas tu eres de los pocos políticos que merecen, dada tu honestidad, tales distinciones.








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