El martes 27 de julio, el Ayuntamiento aprobará la nueva forma de gestión de la zona azul de Las Palmas de Gran Canaria a través de la sociedad municipal SAGULPA, que volverá a funcionar de nuevo.
El pasado viernes 24 de julio Sebastián Franquis y Benito Cabrera presentaron a los medios lo que ellos han llamado “Plan de Austeridad y Estímulo” por el que el Ayuntamiento pretende ahorrar, entre este año y el próximo, 11,8 millones de euros
Aunque las dos noticias aparentemente no tienen relación entre sí, cuando usted termine de leer estas líneas, observará que están perfectamente coordinadas. Primero se gastan un disparate de dinero, tomando decisiones equivocadas, y luego ponen en marcha medidas de ahorro, para compensar el despilfarro anterior.
En marzo de 2009 la Junta de Gobierno municipal decide no prorrogar el contrato de gestión del servicio público de estacionamiento limitado y controlado mediante aparatos expendedores de tickets en diversas calles de la ciudad. El servicio lo prestaba desde 2002 la empresa EYSA y no le costaba ni un euro al Ayuntamiento.
Los argumentos que dieron varios miembros del gobierno municipal (Jesús González y Nardy Barrios entre otros), para justificar la cancelación del servicio de forma momentánea y la reestructuración de la zona azul, era que se iban a implementar una serie de carriles-bus y carriles bici en varias de las zonas azules. También que el contrato en vigor “no daba ingreso alguno al Ayuntamiento” cuando en otras capitales las zonas azules eran una fuentes de ingresos municipales. Otro argumento fue el que la nueva zona azul – la que se iba a propiciar en sustitución de la que había – iba a ofrecer fórmulas específicas a los residentes.
En la sesión plenaria de marzo de 2009, el equipo de gobierno municipal se comprometió a dar trabajo a los 26 empleados de la empresa EYSA, bien directamente – si SAGULPA gestionaba la nueva zona azul – bien obligando a la subrogación, en caso de gestión indirecta, antes del 31 de octubre de 2009.
Ahora, por fin, se va a reanudar el servicio público de estacionamiento limitado (zona azul), y lo va a hacer directamente el Ayuntamiento, por mediación de SAGULPA.
Pero ni se han abierto nuevos carriles bus – excepto el de Siete Palmas -, ni nuevos carriles bici, ni hay solución para que los residentes puedan aparcar en las zonas azules cerca de sus viviendas, ni el Ayuntamiento va a ingresar dinero alguno por el servicio. Antes bien, nos va a costar una pasta gansa la zona azul. O sea, todo el lío para aumentar 59 plazas de aparcamientos (han pasado de 1.973 a 2.032).
Si el servicio se pusiera en marcha a primeros de septiembre próximo, después de casi 16 meses sin zona azul, la broma nos costará casi 600.000 euros en salarios de tramitación de los 26 trabajadores que el Ayuntamiento ha contratado ya. Más 150.000 € del importe de los salarios de junio, julio y agosto (sin trabajar, porque no hay zona azul en funcionamiento ni ingresos)
Además y según prevé el Ayuntamiento, hay que invertir 650.000 euros, para poner en funcionamiento 40 dispositivos expendedores de tickets O sea, ya se habrán gastado 1.400.000 euros, sin que se haya ingresado un euro por aparcar en zona azul.
Del estudio económico de la gestión del servicio, que se presenta a la Comisión de Pleno, se desprende que, siendo muy, pero que muy optimistas, con una ocupación de plazas del 24% el primer año (cuando la anularon era del 26%) las pérdidas ascenderán a 257.000 euros y aspiran a perder, solamente, en los primeros 6 años 900.000 euros, manteniendo constante los gastos anuales en 1.301.000 euros. Pero ¿quién es el mago de las finanzas que hace este estudio? ¿No se van a incrementar los sueldos de los trabajadores en seis años? ¿Ni va a aumentar el coste de la energía eléctrica?
Aunque se diera por bueno el disparatado estudio, hay un transfondo que es muy preocupante. Hace un año y pico – hasta mayo de 2009 – el servicio público de aparcamiento en la zona azul no le costaba ni un euro a los ciudadanos. A partir de ahora, casi con el mismo número de plazas hay que pagar 1.400.000 euros, para empezar a funcionar, y en los primeros seis años, pagaremos otros 900.000 euros más de pérdidas.
¿A quién hay que pedirle responsabilidades? ¿Qué milonga nos cuenta Franquis y Benito Cabrera sobre un Plan de Austeridad y Estímulo? Primero hacen el disparate – se cargan una zona azul que no costaba ni un euro a la ciudad – luego se gastan 1.400.000 euros para volverla a poner en marcha, y después prevén perder nada más que 900.000 euros en 6 años.
¿Qué dice nuestro alcalde Jerónimo Saavedra? ¿No piensa cesar a nadie?
¿Quiénes son los causantes de este quebranto para la ciudad y sus ciudadanos? ¿No será que el Plan de Austeridad y Estímulo es para pagar la puesta en marcha de la zona azul?








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.35