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Contundente censura de Greenpeace

Lunes, 19 de Julio de 2010
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El prestigioso grupo ecologista Greenpeace se hace eco del impacto medioambiental de las construcciones realizadas en las costas canarias en los años de desarrollismo turístico, que no es lo mismo que desarrollo turístico racional y sostenible. Algo que, en general, se desconoce aquí. Greenpeace destaca principalmente, refiriéndose a Gran Canaria, la excesiva construcción de campos de golf, que no es precisamente uno de los motivos por los que la mayoría de los turistas visitan esta isla, atraídos más bien por el excelente clima, el sol y las playas. Los turistas europeos que son realmente jugadores de golf suelen elegir diferentes puntos del continente para practicar este deporte, como pueden ser Portugal, Andalucía o el Sur de Francia, entre otros, que además, se encuentran a menor distancia de sus lugares de origen, con la ventaja de que dispone de otros medios de transporte alternativos para desplazarse desde sus lugares de origen. En este archipiélago macaronésico, donde abundan, por regla general, dirigentes políticos de escasa visión ecologista y unos ambiciosos constructores, tal vez con mucho capital, pero de nula sensibilidad en lo que se refiere a conservación y respeto al medio ambiente, o donde se carece de una adecuada ordenación del territorio, que también incumbiría a las administraciones públicas, se han dedicado a elaborar planes territoriales que contemplan la construcción de campos de golf, donde, a su vez, se pueden desarrollar complejos alojativos. O si no a elaborar leyes absurdas que no conducen a nada. En una información que aparece en La Provincia el pasado día 17, en el plan especial de 2007 se preveían nada menos que 25.500 nuevas plazas hoteleras. Costas, a lo largo de los años, ha permitido esa ocupación disparatada del territorio insular costero, pero no le han ido a la zaga el Cabildo Insular y el mismo gobierno regional. Otro aspecto que critica Greenpeace es la excesiva construcción de puertos deportivos que dañan especies animales y vegetales de su entorno, o causan contaminación. En el Sur de la isla algunos empresarios, apoyados por determinados políticos, luchan para que haya más puertos deportivos. Así están pendientes los de Meloneras, Playa Balito y Anfi Tauro. También se hablaba de otros en la zona comprendida entre Playa del Inglés a Arinaga. Eso, sin contar la ampliación de los puertos de Agaete (que dicho sea de paso ha sido una de las tanta chapuzas que se han hecho en Canarias), Arguineguín y Mogán. En su informe Greenpeace se incide en los ejemplos de contaminación en la costa por vertidos de agua s residuales mal tratadas e incluso sin ninguna depuración. No sólo es peligroso para la salud de las personas o flora y fauna de esas zonas, sino un desprestigio para una destino turístico como el nuestro que se ha mantenido durante años queriendo ocultar esta realidad. No será porque no ha sido denunciado por grupos ecologistas y asociaciones de vecinos, una y otra vez, tanto a los ayuntamientos como a las autoridades sanitarias insulares autonómicas y de medio ambiente y turismo. Pero no crean que esa contaminación por vertidos ocurre solamente en el sur de Gran Canaria, sino que se extiende a otros lugares de la costa insular. En el litoral perteneciente a los municipios de Agaete, de Gáldar, de Guía, de Moya, de Arucas, de Las Palmas o Telde existen vertidos contaminantes. A veces acompañados por malos olores, como es el caso de la costa de Las Palmas. Frente mismo al Hospital Insular existen unos espacios cercanos a la avenida marítima donde el agua aparece de color marrón y la peste es insoportable. En el parque de San Telmo, en las cercanías del Teatro Pérez Galdós y en diferentes lugares de la capital existe “contaminación olfativa”. Greenpeace asegura que hace cinco años fueron denunciados ante la Comisión Europea los vertidos fétidos y contaminantes existentes en barrancos de Mogán y en emisarios que se encuentran en playas de este municipio, entre ellas Tauro y Taurito. Por supuesto, como es típico de aquí, dada la irresponsabilidad de quienes tienen la competencia para resolverlo, la situación no ha variado. Esto no lo digo yo, ni me lo invento. Lo aseguran Greenpeace y otros grupos ecologistas de esta isla, estén integrados o no en esa asociación mundial. Así mismo esas denuncias han sido presentadas también por asociaciones de vecinos que han mostrado siempre un gran dinamismo y actividad contra la cerrazón y torpeza de quienes tienen el deber de velar, tanto por este importante recurso canario como por sus habitantes. Otro aspecto que se trata en el informa de Greenpeace habla de la amenaza de la introducción del gas en Canarias, por la contaminación que produce y por riesgos relacionados con la inseguridad. Se oponen a la construcción de una planta regasificadora en Arinaga, o en cualquier otro punto. Se critica también la pésima solución que se le da en las islas a la contaminación producida por los vertederos, por la falta de reciclaje, por el escaso control de los mismos, o a los vertidos que degeneran humedales (como el de Juncalillo del Sur), o , así mismo, el empeño de políticos y empresarios tinerfeños en la construcción del puerto de Granadilla, donde incluso se ha hecho una listado de especies protegidas, “a la carta”, para adecuarlo a los intereses de los impulsores de este proyecto. El colmo del cinismo. Teniendo posibilidad de desarrollar al máximo energías alternativas, no parece haber demasiado interés en apoyarlas. Se cae entonces en el círculo vicioso de tener que recurrir al petróleo o al gas, de la misma forma que se recurre a la importación de alimentos para subsistir porque no se potencia adecuadamente el sector primario canario. Todo se hace en este mundo en función de los beneficios de las grandes empresas e industrias, pero casi nunca a favor del bienestar y la salud de la humanidad. Por último, Greenpeace ha denunciado además la corrupción política en casos temas de organismo en las islas, habiendo sido denunciados 52 casos, con un total de 95 imputados, sólo en el año 2009. Canarias era en 2008 una de las comunidades autónomas con más alcaldes y concejales bajo sospecha de haber cometido delitos urbanísticos. Además, la llamada moratoria turística, para lo único que ha servido es para que aumentara la construcción de más hoteles y se produjera más deterioro en el litoral canario.
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