El presidente del Gobierno autonómico, Paulino Rivero, recibió, departió y concedió la medalla de oro de Canarias -máxima condecoración que otorgan en la Comunidad- al futbolista grancanario David Silva -también la tendrá el tinerfeño Pedro Rodríguez-, por motivo de la consecución reciente del título de campeón del Mundo con la Selección de España.
Junto a Rivero y con Silva estuvieron también en esa reunión celebrada en Gran Canaria la consejera y el director de Deportes del Gobierno de Canarias, Milagros Luis y Álvaro Pérez, respectivamente; el presidente de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas, Antonio Suárez; una representación de la Unión Deportiva, encabezada por su vicepresidente, Nicolás Ortega; y gente del pueblo llano.
Allí, en la sede del Gobierno canario en la citada isla, después de los aplausos que acogieron a Silva, el presidente Rivero enhebró un sencillo pero emotivo discurso, en el que resaltó los valores de "esfuerzo, compromiso sacrificio y unión" que le caracterizan, y que también se constataron en el quehacer global del combinado nacional en este Campeonato del Mundo.
Significó Rivero el hecho trascendental de que figuraran en esa competición "dos canarios entre los 23 escogidos" para representar y aupar a España a la posición privilegiada de campeona.
"Tener la oportunidad de hacer felices a tantos millones de personas es un asunto importante", agregó.
Además, el mencionado dirigente político recordó que el deporte, en general, "es un vehículo que crea ilusión" y especificó que es el mejor medio para "proyectar" el nombre de un territorio hacia el extranjero.
"Dar el salto desde Arguineguín para llevar al nombre de Canarias al exterior está precedido de un gran esfuerzo", añadió.
Paulino Rivero, en su exposición, no dejó en el olvido la actuación del equipo que entrena Vicente del Bosque en el continente Africano este verano, y señaló que actuó como "una piña".
"Fue un ejemplo de unidad y generosidad. Desde mi punto de vista, el título de campeón del mundo tiene mucho mérito, pero más como lo consiguió: desde el trabajo, el respeto al contrario, el juego limpio; porque no vale todo -tampoco en el deporte-. No sería un orgullo conquistar el campeonato del mundo con malas artes, como algunas selecciones que vimos, especialmente, en la final" -clara referencia a la de Holanda-, explicó.
Rivero se erigió en portavoz de "todos los canarios", se dirigió a Silva y apostilló: "Nos sentimos inmensamente orgullosos".
Fue entonces cuando anunció la concesión del mencionado distintivo que, tanto él como Pedro, recibirán en un acto público, que establecerán teniendo en cuenta la "agenda" de ambos futbolistas, finalizó.
Después, David Silva agradeció las palabras del presidente, "el calor y el poyo de la gente", y giró visita a otro edificio oficial ubicado en la capital de la isla para escuchar un discurso similar: el reconocimiento de políticos del Cabildo Insular de Gran Canaria.
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