Mientras el llamado Consorcio del Sur de Gran Canaria se dedica a sus discusiones y evidencian falta de entendimiento, porque, al fin y al cabo, es un organismo bastante politizado, y ya sabemos como funcionan en este país los partidos de distinto signo, resulta que la zona turística de Gran Canaria, Mogán y Costa Canaria, languidece y se nota el retroceso en el número de visitantes, y mucho más lo que algunos llaman “turismo de calidad”, aunque para mi este término es muy relativo. De todas formas, los que nos visitan tampoco andan muy sobrados de dinero y de gustos.
He expuesto en varias ocasiones los defectos y carencias de la zona turística. También la hipocresía de determinados políticos que alegan defender el principal recurso de determinadas islas, pero luego se muestran bastante irresponsables a la hora de tomar medidas para que podamos presumir de una destino turístico de calidad y no un entorno lleno de vulgaridades y de suciedad.
Les voy a poner un ejemplo. Últimamente he estado yendo a Playa del Inglés y da pena comprobar el estado de las hamacas y sombrillas de dicha playa. Están descoloridas, sucias, rotas, con cosidos, y en el caso de las sombrillas, algunas presentan peligrosidad. Tal es así que el pasado viernes, día en el que hacía un poco de viento, al intentar agacharme para entrar en la hamaca que había alquilado, una de las varillas de la sombrilla, que estaba descubierta, me golpeó la cara, haciéndome una herida en la frente. Me las arreglé allí como pude, limpiándome con una de esas toallitas que tienen alcohol, y se me cortó la hemorragia. Pude haber ido a denunciar el hecho porque no hay derecho a que esto ocurra en una playa pública, y menos aún a que esas hamacas y sombrillas, que dan trabajo a numerosas personas, se encuentren en esas condiciones tan cochambrosas. Pero lo pensé mejor y no denuncié. Estoy seguro que si le hubiese ocurrido eso a un turista, probablemente habría obtenido una buena indemnización, si se le ocurre denunciar el hecho..
Hablé con uno de los hamaqueros y me dijo que es el ayuntamiento de San Bartolomé el que administra las hamacas en estos momentos y que pronto se sacarán a concurso para concederle ese servicio a la empresa que se elija.. Pero de todas formas, señaló que ellos empiezan a trabajar a las ocho de la mañana y que terminan a las seis de la tarde. Lo cual, bajo mi punto de vista, es un abuso. Hay también intención de cambiar el color de sombrillas y hamacas y de mejorar la calidad. Esperemos que así sea porque es lamentable que miles de turistas y de canarios que van a esas playas tengan que contemplar ese espectáculo.
Pero quería puntualizar algo más. Me refiero también a los chiringuitos que existen en la misma playa del Inglés. Los que existen en estos momentos dejan mucho que desear. Son pequeños e inadecuados para una playa de esta categoría. Sé que en su tiempo se hizo una propuesta al ayuntamiento para instalar unos chiringuitos en todas las playas del municipio, diseñados por un arquitecto sueco, pero fue rechazada. Y es una pena porque yo he visto ese modelo y además de ser más amplio, más vistoso y con unas terracitas decentes, contaba también con baño, algo imprescindible en una playa. Ya se sabe lo que suele ocurrir cuando no existen estos servicios: la gente se orina en el mismo mar, o tiene que salir de la arena para ir a alguno de los bares o restaurantes que están en las terrazas exteriores.
En cuanto al llamado Anexo II, situado a la entrada de Playa del Inglés, aquello parece más Italia que Canarias. Bastantes empresas canarias casi han desaparecido por completo (sea por la crisis o por las causas que ustedes quieran) y predominan más los establecimientos hosteleros que ofrecen comidas rápidas y para paladares poco exigentes, por no utilizar calificativos más contundentes. Nada del otro mundo.
Además creo que existen demasiados locales comerciales para tan poca demanda.
Por último quería expresar, una vez más, mi disconformidad, y la de muchos ecologistas de esta isla y del mundo entero, por el uso indebido que se le da a las Dunas de Maspalomas, donde se permite que la gente deambule por ellas como Pedro por su casa, cuando debería haber una claras normas que prohíban terminantemente que bañistas, o exhibicionistas (que también los hay, especialmente en el área nudista) crucen el espacio dunar, o permanezcan en él, contribuyendo así a su deterioro. De todas formas, he de reconocer que se ha avanzado algo colocando unas cuerdas que impiden el paso a las zonas donde crecen plantas autóctonas. ¡Menos mal!
Reitero que es evidente el grado de irresponsabilidad de algunos de los políticos que tenemos tanto, en los ayuntamientos turísticos, donde abunda la desidia o no se toman medidas drásticas que acaben con todas estas carencias o inhibiciones que exponemos.
Si no ponemos remedio a la malísima imagen que se ofrece en determinadas partes de la zona turística, me temo que el turismo, dentro de pocos años, y con la competencia que existe en el mundo, va a dejar de ser el recurso más importante de Canarias., pese a lo que digan la señora Rita Martín, el señor Roberto Moreno o Paulino Rivero. Ya saben el dicho: renovarse o morir.
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