Las Palmas de Gran Canaria cuenta con un interesante rincón al que, turísticamente hablando, no se le extrae todo el provecho que requiere. Me refiero al Pueblo Canario, situado al lado del Parque Doramas y a corta distancia de los jardines del emblemático hotel Santa Catalina.
La arquitectura en sí es obra del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, y consta de un mesón, una tienda donde se vende artesanía canaria y del Museo Néstor, pintor simbolista grancanario, hermano del anterior. Ambos diseñaron también el Parador de Turismo de Tejeda. En este mismo complejo del Pueblo Canario se halla el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, y en el extremo sur-occidental, la antigua ermita de San Catalina, habilitada hoy como sala de exposiciones y lugar donde se celebran bodas civiles.
Estos edificios están dispuestos en torno a una plaza abierta, en la que crecen palmeras y flamboyanes, principalmente, En las construcciones se mezclan elementos arquitectónicos mudéjares y barrocos, en un estilo que se ha denominado “canario”.
El conjunto arquitectónico fue concebido para que sirviera de reclamo para los visitantes, tanto extranjero, como peninsular o local. En el Pueblo Canario se celebran desde hace muchos años exhibiciones folclóricas que antes se realizaban los jueves y los dominios, y ahora se han reducido solamente a los domingos. Suelen alternarse las veteranas agrupaciones folclóricas San Cristóbal y Roque Nublo. El cuerpo de baile de la primera utiliza el traje típico diseñado por Néstor Martín.
Indicaba que no se le saca mucho provecho porque, tanto el ayuntamiento de Las Palmas como el Patronato de Turismo de Gran Canaria, no promocionan adecuadamente este importante centro entre los miles de cruceristas que recalan en la capital grancanaria durante casi todo el año, pero especialmente en la temporada otoño. Invierno. O entre los visitantes extranjeros que se alojan en la ciudad o en la zona turística del sur de la isla.
Deberían organizarse exhibiciones folclóricas, estableciendo un servicio de guaguas para este fin, y la correspondiente propaganda, especialmente destinadas a estos visitantes, al mismo tiempo que se degustan platos típicos, repostería o productos de esta tierra como pueden ser vinos, quesos (que son exquisitos) o frutas variadas, entre las que pueden figurar los mangos, aguacates, papayas, guayabos, o los mismos plátanos. También tienen la oportunidad de comprar artículos de la artesanía canaria, o visitar el Museo. Es curioso que en estas islas se han instalado restaurantes con las más variadas cocina del mundo, (y no siempre de calidad, pues abunda la llamada “comida basura”) y sin embargo, se ofrece muy poco la cocina canaria, a pesar de los excelentes cocineros existentes que elaboran platos de calidad. Es como si entre los restauradores isleños hubiese una especie de complejo de inferioridad a la hora de ofrecer lo nuestro.
El Museo Néstor fue inaugurado en 1956 y fue creado con el fin de que se conociese al creador de la plástica autóctona, ligada a corrientes poéticas como el prerrafaelismo, simbolismo y modernismo.
El Museo cuenta con obras muy conocidas como el “Poema del Mar”, el “Poema de la Tierra” (donde se exalta la flora de Canarias) así como dibujos y óleos, retratos como el de Enrique Granados; obras alegóricas, “La hermana de las rosas”, “Epitalamio”, “Las Bodas del Príncipe Néstor”, o los decorados y escenografías para la ópera Don Giovanni (en 1931) o el gran mural de su estudio.
En fin, se trata de una visita enriquecedora y placentera que las autoridades municipales y turísticas deberían dar a conocer al máximo. Y, por supuesto que sea conocido por escolares, estudiantes de bachillerato o universitarios, así como la población local, o de las islas, que visite Gran Canaria con fines turísticos.
La arquitectura en sí es obra del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre, y consta de un mesón, una tienda donde se vende artesanía canaria y del Museo Néstor, pintor simbolista grancanario, hermano del anterior. Ambos diseñaron también el Parador de Turismo de Tejeda. En este mismo complejo del Pueblo Canario se halla el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, y en el extremo sur-occidental, la antigua ermita de San Catalina, habilitada hoy como sala de exposiciones y lugar donde se celebran bodas civiles.
Estos edificios están dispuestos en torno a una plaza abierta, en la que crecen palmeras y flamboyanes, principalmente, En las construcciones se mezclan elementos arquitectónicos mudéjares y barrocos, en un estilo que se ha denominado “canario”.
El conjunto arquitectónico fue concebido para que sirviera de reclamo para los visitantes, tanto extranjero, como peninsular o local. En el Pueblo Canario se celebran desde hace muchos años exhibiciones folclóricas que antes se realizaban los jueves y los dominios, y ahora se han reducido solamente a los domingos. Suelen alternarse las veteranas agrupaciones folclóricas San Cristóbal y Roque Nublo. El cuerpo de baile de la primera utiliza el traje típico diseñado por Néstor Martín.
Indicaba que no se le saca mucho provecho porque, tanto el ayuntamiento de Las Palmas como el Patronato de Turismo de Gran Canaria, no promocionan adecuadamente este importante centro entre los miles de cruceristas que recalan en la capital grancanaria durante casi todo el año, pero especialmente en la temporada otoño. Invierno. O entre los visitantes extranjeros que se alojan en la ciudad o en la zona turística del sur de la isla.
Deberían organizarse exhibiciones folclóricas, estableciendo un servicio de guaguas para este fin, y la correspondiente propaganda, especialmente destinadas a estos visitantes, al mismo tiempo que se degustan platos típicos, repostería o productos de esta tierra como pueden ser vinos, quesos (que son exquisitos) o frutas variadas, entre las que pueden figurar los mangos, aguacates, papayas, guayabos, o los mismos plátanos. También tienen la oportunidad de comprar artículos de la artesanía canaria, o visitar el Museo. Es curioso que en estas islas se han instalado restaurantes con las más variadas cocina del mundo, (y no siempre de calidad, pues abunda la llamada “comida basura”) y sin embargo, se ofrece muy poco la cocina canaria, a pesar de los excelentes cocineros existentes que elaboran platos de calidad. Es como si entre los restauradores isleños hubiese una especie de complejo de inferioridad a la hora de ofrecer lo nuestro.
El Museo Néstor fue inaugurado en 1956 y fue creado con el fin de que se conociese al creador de la plástica autóctona, ligada a corrientes poéticas como el prerrafaelismo, simbolismo y modernismo.
El Museo cuenta con obras muy conocidas como el “Poema del Mar”, el “Poema de la Tierra” (donde se exalta la flora de Canarias) así como dibujos y óleos, retratos como el de Enrique Granados; obras alegóricas, “La hermana de las rosas”, “Epitalamio”, “Las Bodas del Príncipe Néstor”, o los decorados y escenografías para la ópera Don Giovanni (en 1931) o el gran mural de su estudio.
En fin, se trata de una visita enriquecedora y placentera que las autoridades municipales y turísticas deberían dar a conocer al máximo. Y, por supuesto que sea conocido por escolares, estudiantes de bachillerato o universitarios, así como la población local, o de las islas, que visite Gran Canaria con fines turísticos.







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