Uno no acaba de entender que los máximos responsables de la gran crisis económica que se ha extendido por gran parte del mundo, es decir los bancos y todas las empresas financieras y especuladoras, hayan recibido una inyección de fondos de los gobiernos para salvarlos del naufragio, para tapar sus déficits, y luego, cuando parece que se han estabilizado y declaran que tienen beneficios, se nieguen a cumplir su función de prestamistas, especialmente destinada a las pequeñas y medianas empresas, a los ciudadanos con trabajos y sueldos estables. Esta inhibición bancaria no contribuye al desarrollo económico y social del país y en la recuperación que todos anhelamos.. Se han convertido en vampiros de la economía.
Nadie entiende que se siga produciendo en este país fraude, en el que participan sobre todo aquellos que recurren a los llamados paraísos fiscales para ingresar sus ganancias procedentes de la economía sumergida, de la explotación a trabajadores, de su negativa a pagar lo que les correspondería a la Seguridad Social de sus asalariados. Ni se comprende que el Estado y los gobiernos autónomos no sean capaces de detectar estos engaños que se producen delante de sus narices. No existen mecanismos de control eficaces. Ni el gobierno se atreve a afrontarlo.
Nadie entiende que se recurra a los más débiles, económicamente hablando, para salvar la economía de un país, y no se decidan a subir los impuestos a los más poderosos, a los que más ganan, o a bajar los grandes sueldos que cobran diputados, consejeros, alcaldes, ministros, asesores, funcionarios “de alto copete” y privilegiados (como controladores aéreos, por ejemplo) que pululan por ese conglomerado de autonomías (en algunos casos “autonosuyas”).
No señor, se recurre ahora a congelar las pensiones de los jubilados, que el año que viene no tendrán ningún aumento salarial, sin tener en cuenta la subida del IPC, ni que va a disminuir su poder adquisitivo. Todo ello, a pesar de que en España existe un fondo de reservas de 62.000 millones de euros para salvar las pensiones y otras necesidades. Se recurre a rebajar los sueldos de los funcionarios dependientes de las administraciones públicas. Se recurre a reducir o a hacer desaparecer prestaciones que recibían personas con menos recursos, con discapacidad, con problemas que no pueden abordar por sí mismos. Se recurre a golpear lo que hasta ahora se ha llamado “estado de bienestar” que después de años de lucha había conseguido la clase trabajadora de esta nación, creándose en cambio un “estado de malestar” cada vez más creciente, que probablemente abocará en huelgas generales, en movilizaciones. Se ha roto el pacto social, se han rotos los convenios colectivos, y los sindicatos, que en su mayoría han vivido del pesebrismo y del conformismo, parece que, al fin, están dispuestos a acabar con esa luna de miel y a producir una ruptura con el Gobierno.
Vivimos una época oscura, tan oscura como esa nube de ceniza que se dispersa por los cielos de Europa, y que amenaza, aquí en Canarias, al sector turístico, del que mucho dependen estas islas. Un sector que, además, necesita reformas, un mejor planteamiento. Una diversificación, unas mejoras en infraestructuras, y especialmente, una necesidad de velar más por la conservación del entorno y medio ambiente, que por los intereses de unos cuantos que se comportan como auténticos buitres de la economía.
Tampoco entendemos esa tendencia a la privatización de servicios que se extiende a casi todos los sectores: sanidad, educación, correos, seguridad social. Detrás están las empresas aseguradoras, los grupos financieros.
No repercute en los que más ganan y tienen. Ellos no necesitan los colegios públicos porque envían a sus hijos a colegios privados. Buena parte de los políticos de este país envían a sus hijos a colegios privados, y si es de curas o monjas, mejor. Ellos, los privilegiados de España, no van tampoco a un hospital general del servicio público sanitario porque envían a sus enfermos as clínicas privadas, y si hace falta, los mandan a los mejores centros hospitalarios en el extranjero. Tampoco necesitan ponerse en listas de espera ni padecerán el trauma de que cuando les avisen para una consulta o intervención turística, el paciente haya muerto.
En fin, que este gobierno desvaría-me refiero al de Rodríguez Zapatero y sus muchachos y muchachas- y no acierta una. Ha demostrado que, primero se percata tarde de los problemas que nos abruman, y en segundo lugar que sus decisiones son casi siempre desacertadas, y por si fuera poco, que su papel como presidente de la Comunidad Europea ha pasado inadvertido y hasta su amigo Obama ha osado llamarle la atención para que salve a Europa y su euro, y de paso, a España.. Es que este hombre no tiene nada que ofrecer. ¿Dónde está el socialismo que llevó a Europa Occidental al estado de bienestar?
Mientras, en este paraíso atlántico, superamos ya la barrera de los 300.000 parados, y aumentamos nuestros records negativos y, tanto el presidente Rivero como su vicepresidente, nos dan cada día lecciones de economía y buen gobierno. Verbalmente, claro, porque del dicho al hecho va un buen trecho.








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