LA ‘COLUMNA DE HÉRCULES’ TURCA
En lo que a Turquía se refiere, es una nación de unos 80 millones de habitantes, de libertad religiosa aunque mayoritariamente de credo islámico, tiene una constitución de corte occidental en la que en su revisión de 1982 el Ejército asume el papel de garante de la unidad de la nación turca, de la inalterabilidad del laicismo, del calendario gregoriano, del alfabeto latino y del sistema métrico decimal entre otros conceptos de corte Occidental, hacia donde han mirado los dirigentes de la joven nueva nación turca casi desde su fundación en 1922 de la mano de Mustafá Kemal Atatürk, el héroe turco que hizo resurgir a la nación turca de las cenizas después del ocaso del Imperio Otomano, de ahí el calificativo de “Atatürk” (Padre de la Patria), que siempre tuvo las ideas preclaras de hacia dónde orientar a su nación. Ya entonces fue puesta la piedra angular mirando a Occidente, no hacia Oriente, y esas miras las han mantenido los dirigentes turcos, especialmente su Ejército, hasta nuestros días. Desde la actualización de la Constitución en 1982, El Ejército turco, que se encuentra representado por el Jefe de Estado Mayor y los dirigentes de las cuatro Armas en la MGK (Consejo de Seguridad Nacional en el que se toman todas las decisiones políticas compuesto por el Presidente de la República, el Primer Ministros y los Ministros de Defensa, Asuntos Exteriores Justicia e Interior, además de los citados Jefes militares, decisiones políticas que siempre han tenido la aprobación de la Gran Asamblea Nacional a propuesta del Consejo de Ministros), actúa como garante de que los conceptos mencionados de Unidad Nacional, Estado laico, Alfabeto latino, Sistema Métrico Decimal, Calendario Gregoriano sean mantenidos inalterados. La importancia de que los citados conceptos occidentales se hayan mantenido en la vida común turca ha sido y sigue siendo de una importancia capital en las relaciones actuales y venideras de Turquía con la Europa comunitaria y una garantía para esa Europa de que su Puerta de Oriente está guardada y bien guardada por Turquía.
A continuación reproduzco su Artículo 118 que dice lo que sigue (pido disculpas por el texto en inglés pero la traducción a mano en español no es fidedigna):
“ARTICLE 118. (As amended on October 17, 2001)
The National Security Council shall be composed of the Prime Minister, the Chief of the General Staff, Deputy Prime Ministers, Ministers of Justice, National Defence, Internal Affairs, and Foreign Affairs, the Commanders of the Army, Navy and Air Forces and the General Commander of the Gendarmerie, under the chairmanship of the President of the Republic.
Depending on the particulars of the agenda, Ministers and other persons concerned may be invited to meetings of the Council and their views heard.
The National Security Council shall submit to the Council of the Ministers its views on the advisory decisions that are taken and ensuring the necessary condition with regard to the formulation, establishment, and implementation of the national security policy of the state. The Council of Ministers shall evaluate decisions of the National Security Council concerning the measures that it deems necessary for the preservation of the existence and independence of the state, the integrity and indivisibility of the country and the peace and security of society.
The agenda of the National Security Council shall be drawn up by the President of the Republic taking into account the proposals of the Prime Minister and the Chief of the General Staff.”
Como podemos constatar, en el papel encomendado al Ejército turco en su Constitución hay una cierta semejanza o paralelismo en lo relativo a la unidad e integridad nacional con la encomendada al Ejército español en la Constitución española cuyo Artículo 8 lee de la siguiente manera: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Este Artículo tiene en su última encomienda “defender su integridad y el ordenamiento constitucional” una connotación con el Artículo 2 que lee como sigue: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles,……….” Como podemos ver se consagra a los Ejércitos españoles, además de la lógica defensa nacional, el velar por la unidad nacional. Ambos casos, el turco y el español, son atípicos dentro del contexto comunitario donde los ejércitos tienen en casi todos los casos la único encomienda de la defensa nacional y no de velar por la unidad nacional que, por lo visto, nadie cuestiona. Cabe añadir que, mientras el Ejército turco ejerce de facto su criterio en decisiones políticas nacionales relacionadas con la unidad nacional a través del Consejo de Seguridad Nacional, el español, aunque con definición más determinante en la Constitución española como hemos podido ver en los Artículos reproducidos, no parece tener ese poder de intervención en decisiones políticas que tengan que ver con el tema de la unidad e integridad nacional.
En lo que a las relaciones de la Europa de los mercaderes con Turquía se refiere, hay que decir que no todo pueden ser ganancias para éstos y que la mezquindad y alegatos dilatorios con que están tratando el ingreso completo y definitivo de Turquía en la Comunidad Económica Europea, entre los que se encuentra la escusa del tema de Chipre, es propia de la inopia, avaricia, ignorancia estratégica y una cierta dosis de prejuicios étnicos o tal vez preocupación por el número de escaños que sus casi ochenta millones de habitantes les otorgaría y que pudieran eclipsar el actual dominio ejercido hoy por Alemania y Francia en las decisiones comunitarias. En todo caso, en la calle en Turquía ya se respira un cierto aire de desencanto y frustración hacia la integración en la Unión Europea, otrora vista con mucha ilusión, a consecuencia de las interminables escusas rebuscadas y dilatorias de los dirigidos burócratas de Bruselas para ralentizar el proceso de integración. Hay dirigentes europeos que solo ven los beneficios en moneda de curso corriente que pueda aportarles el ingreso de Turquía en el seno de la UE, un mercado de casi 80 millones de consumidores ni más ni menos, pero sin permitirles el libre movimiento de personas como a todo europeo y demás beneficios comunitarios. No obstante, sí es buena Turquía para que sirva de base y plataforma cuando algún país en posesión, supuestamente, de armas de destrucción masiva, aunque sea islámico, entra en conflicto con las democracias occidentales y su seguridad precisa de utilizar las bases de la OTAN en su territorio para ejercer su defensa.
Por tanto, cabe afirmar que la hipocresía de la Europa de los mercaderes en la cuestión de Turquía es extrema; sólo le es atractivo por el lado del vil metal y le preocupa mucho el flujo de trabajadores turcos hacia la Europa comunitaria, obviando algo tan fundamental como es la garantía de su seguridad por la Puerta de Oriente. Turquía ha demostrado recientemente ser un socio que cumple con sus compromisos internacionales; es una de las naciones de mayoría de credo islámico más identificada con Europa por la adopción desde su nacimiento como nueva nación independiente de los conceptos básicos de identidad occidental ya citados, además de haber orientado sus miras hacia Europa con determinación casi desde su fundación, y, mientras su ejército siga manteniendo su ya legendario compromiso con la Constitución en lo referente a los principios occidentales ya mencionados y no sea ‘descabalgado’ por movimientos fundamentalistas radicales, Turquía es y será uno de los valiosos socios de la Comunidad Europea en consumo y en defensa mutua. Los sindicatos de trabajadores de la Europa de los mercaderes deben tener muy en cuenta que es una aberración a escala de dirigentes políticos y sindicales el vetar al emigrante turco porque el turco que se desplaza a Europa viene a buscar una vida mejor para él y para los suyos y sólo permanecerá entre nosotros el tiempo que tarde su nación en ponerse a un nivel aceptable en la creación de posibilidades de trabajo con relación a Europa, cosa que ya está consiguiendo a toda marcha pues su economía crece a un ritmo espectacular; por citar un ejemplo, en el período entre 2002 y 2007 tuvo una tasa media de crecimiento del 7,4%.
Conclusión sobre TURQUIA ANTE LA OTAN: Como observador externo, estimo que la ‘Columna de Hércules’ sobre la que descansa la OTAN en la Puerta de Oriente, Turquía, es sólida, está sana y es de fiar, siempre y cuando el partido islámico hoy moderado en el Gobierno, el Partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) del cual es presidente el Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan, no se meta en ‘el lodazal’ y trate de introducir cambios en la Constitución en lo relativo al Estado laico y al papel del Ejército como garante y vigilante de la unidad nacional y de la doctrina europeísta kamelista que se remonta a la primera Constitución de 1924. Actualmente no es posible que se produzcan cambios en esa línea, en el supuesto que hubiera intención de ello, porque los cambios en la Constitución precisan las 2/3 partes de la Gran Asamblea Nacional compuesta por 550 escaños y el partido de Erdogan, el AKP, no reúne los escaños necesarios, aunque ya los raspa.








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