Irvan Pérez era todo un personaje en la localidad de Saint Bernard Parish (Parroquia de San Bernardo) uno de los tantos asentamientos que fueron construidos en el siglo XVIII por colonos canarios en el Delta del Misisipi, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Nueva Orleans. Este hombre era un icono de la "cultura isleña", un archivo viviente de las tradiciones, usos y costumbres que llevaron a Luisiana aquellas familias llegadas de Canarias ( la de Irvan Pérez procedía de La Palma). Él viajó en varias ocasiones a estas islas, con otros descendientes de isleños, entre ellos su primo Alfred Pérez, la señora María Luisa Molero (impulsora y benefactoras de las instituciones isleñas en Luisiana) y Henry Rodríguez, en busca de sus raíces y para conocer los lugares de donde habían partido sus antepasados.
Recuerdo el primer viaje que realizó aquella expedición, la emoción que sentían y como se enorgullecían de ser "isleños". En Saint Bernard tienen su museo y una organización denominada Sociedad Herencia y Cultura de los Isleños de San Barnardo, de la que Irvan Pérez fue presidente. Los habitantes de Saint Bernard estuvieron mucho tiempo aislados en uno de los "bayous", o brazos que forman en Misisipi, lo que les impidió que su cultura se mantuviera impoluta durante bastante tiempo, sin que fuera absorbida por la anglosajona o la francesa. Luego vinieron las carreteras, los puentes, las escuelas públicas del estado por lo que el uso del español se fue perdiendo y sólo fue conservado por las personas mayores. La generación de Irvan Pérez fue la primera que tuvo a acudir obligatoriamente a las escuelas públicas. Era un castellano muy característico, exactamente igual al que solían hablar los campesinos de Canarias en el siglo XVIII. Pero allí se llevaron también sus romances, sus décimas, sus canciones,bailes y otras tradiciones que se fueron transmitiendo oralmente de generación en generación.
Irvan Pérez era uno de esos verseadores que hizo más de una demostración de las décimas de Saint Bernard en Las Palmas de Gran Canaria, entre las que se encuentran la titulada "la vida de un jaibero". Eran los últimos vestigios de la poesía popular que aún conservaban ancianos de San Bernardo como Chelito Campos, que cuando contaba más de noventa años aún cantaba décimas en las reuniones familiares. Los "isleños" de Luisiana participaron en 1992 en el congreso organizado por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que fue dirigido por el profesor Maximiano Trapero y hubo otros importantes encuentros.
Los canarios, al principio, como apenas se podía cultivar en los terrenos pantanosos que les rodeaban, se dedicaron a la pesca del camarón y a cazar animales que eran requeridos por sus valiosas pieles.
"La vida del jaibero", recoge las experiencias de los pescadores de camarones, o jaibas, y que aquí recitó Irvan Pérez:
"Señores, voy contar Después de varias estrofas más, termina el relato verseado:
y la vida de un jaibero;
todo se vuelven pestina,
trabajo y poco dinero. ...Cuando se muere un jaibero
Cuando yo salí calando, que naiden le ponga luto,
fue pa la Lacre l,Elwá. porque se fu,a descansá
Y a fuersa de haber palangre, el probesito difunto.
no sabía onde calá.
Cuando yo salí calando,
derecho pa,l otro la,o,
uigo una voç que disía:
"aquí estoy medio yela,o."
Di loç conchoç a la costa,
a fuersa de abatimiento
tó se dise y el jaibero:
"¡Maldita sea tanto viento!
y di una lata a la otra
y di un probe jaibero.
En mi libro "La odisea de los canarios de Texas y Luisiana" detallo exhaustivamente como se desarrollaron estas comunidades canarias en el siglo XVIII y la forma en que conservaron su idioma, a pesar de que aquel territorio sólo perteneció a España durante 60 años.
En marzo de 2007 fue publicado también un libro del profesor Samuel G. Armistead (Ediciones Anroart) titulado "La tradición hispano-canaria en Luisiana", en el que figuran capítulos a las canciones narrativas locales (décimas); las baladas estróficas (corridos), las baladas panhispánicas (romances) ; las canciones líricas (coplas) ; las canciones populares, rimas infantiles, adivinanzas, refranes (o dichetes) cuentos populares y relatos personale, e incluso los apodos o nombretes conque se llamaban unos a otros.
Es un libro muy interesante, "de muy especial significación para Canarias, pues manifiesta una parcela de su patrimonio cultural, poco o nada conocido, pues también patrimonio cultural son la lengua y las tradiciones literarias populares de los isleños de Luisiana", según puede leerse en su contraportada.
Las últimas noticias que tuve de Irvan Pérez están relacionadas con el Katrina y los catastróficos efectos del huracán y de la rotura de una presa que inundó pueblos y ciudades del Delta del Misisipi, entre ellas Saint Bernard Parish. Causó grandes destrozos y algunos de los edificios pertenecientes al patrimonio cutural de los isleños fueron destruidos o sufrieron daños, como el Museo de los Isleños. Después de la evalucación de daños se comprobó que ninguna vivienda era habitable. Bastantes residentes no pudieron ser evacuados de Saint Bernard antes de la llegada del huracán. Familias enteras se encuentran ahora divididas y viven en diferentes áreas de los Estados Unidos.
El mismo Irvan Pérez, después de su evacuación, se fue a vivir a Chaprl Hill, Carolina del Norte, donde un nieto suyo ejerce como médico. Según me comunicaron, Irvan Pérez falleció el pasado año.
La actual presidenta de la asociación "Los Isleños Heritage and Cultural Society" Dorothy Louise O,Toole (hija de la señora Molero) se fue a vivir a Tyler (Texas). Diversas instituciones estaban trabajando para reconstruir las viviendas y edificios de Saint Bernard. Pero no se sabe si los que se fueron regresarán alguna vez.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.15