Hace pocos días el ilustre canario Luis Balbuena Castellano (que había acudido a un Congreso de Matemáticos) y su esposa Ofelia Artiles, visitaron la Asociación Canaria de Jaruco, una población situada a 60 kilómetros de La Habana. Allí viven unos descendientes de isleños que sueñan con la tierra de sus antepasados y la añoran. Por eso estos visitantes de Canarias fueron recibidos con los brazos abiertos y con el mayor cariño. Luis y Ofelia fueron agasajados y, en su honor, se realizó un emotivo acto. Allí hubo canciones, décimas, regalos y mensajes de confraternidad. Todos sabemos lo bien que se comportan los canarios y sus descendientes cuando se encuentran fuera de la tierra que les vio nacer, o de donde proceden sus ancestros. Canarias tira mucho. Tampoco ignoramos cual es la situación de Cuba y del pueblo cubano. Nosotros ahora nos quejamos porque tenemos una crisis económica brutal (aunque otros no lo noten, pero no es nada comparado con lo que hay en Cuba). Allí tienen crisis permanente, pero lo peor es que es difícil de erradicar por el empecinamiento de sus dirigentes de no abrir puerta y ventanas, de no permitir que circule el aire de la libertad y de las iniciativas empresariales sin corsés estatales.






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