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La exageración ventosa municipal

Viernes, 02 de Abril de 2010
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“La tierra no pertenece a nadie. Salvo al viento”, afirmó José Luis Rodríguez Zapatero en la cumbre de Copenhague de diciembre de 2009, con la pomposidad solemne que acostumbra cuando quiere decir alguna frase epatante, aunque vacía de contenido, parafraseando al Jefe Seattle de la tribu de los Suwamish, en la carta que envió al presidente de los EE UU Franklin Pierce en 1854. Pero ahora sus pupilos del Ayuntamiento y Cabildo, prietas las filas y con las melenas al viento, quieren poner por obra esa consigna instalando dos molinillos, diminutivo nunca mejor usado para describirlos, en el asta de la bandera colocada junto a la Fuente Luminosa, que ahora pasará a ser el “Mástil, palo mayor, puntal o arboladura del viento”, que en eso del lenguaje hinchado y henchido queda más propio, si se trata de hablar de los caprichos de Eolo. Si bien es cierto que el coste de plantar allí esa gran bandera, del tamaño apropiado para hacer bien visible a todos por tierra y mar ese hermoso símbolo de Gran Canaria, pudo ser discutible e incluso prepotente en su momento ─y bien que se criticó por ello a José Manuel Soria, pero no por la oportunidad de ponerla sino porque ese dinero podría haberse dedicado, decían, a otras cosas─ lo cierto y verdad es que allí ondeo por algún tiempo. Muchos la mirábamos al pasar con cierto regustillo sentimental por ser el símbolo de la patria chica, tan dejada de la mano de los políticos. Con el cambio de mandamás, que cuando del Cabildo de esta Isla se trata quizás haya que decir “mandamenos”, se quitó la bandera dejando un enorme mástil vacío y triste como expresión palmaria, a mi modesto entender, del rencor largamente acumulado y de querer poner en evidencia que ahora ocupaban el cargo otros personajes, más preocupados en eliminar cualquier rastro anterior que en avanzar hacia adelante. Las justificaciones que han ofrecido Néstor Hernández y García Latorre en la prensa para este insólito proyecto, como mínimo, resultan sorprendentes. En aras de la transparencia y de la que debiera ser probablemente una obligación legal, y sin la menor duda ética, para todo político que gasta dinero público, sería oportuno y conveniente dar a conocer la memoria completa del proyecto, colgándola de la página Web del Ayuntamiento y en los periódicos digitales, para que cualquiera que esté interesado pueda leerla y analizarla sin necesidad de hacer penosas y con frecuencia humillantes esperas en las oficinas municipales. Las nuevas tecnologías lo permiten a coste reducidísimo y una buena práctica democrática lo aconseja. Empecemos por la ultima, a mi entender, perla municipal publicada: “Para hacernos una idea de lo que esto representa valga una imagen: es como si en esa zona se plantaran 1.900 árboles que absorbieran las emisiones de 190.000 coches. El efecto sería el mismo que si un día entero no circulara ningún coche por la Avenida Marítima”. Supongo que eso pasaría durante el día, con mucha luz y hablando sólo del sumidero de CO2 y no de otros gases contaminantes, porque de noche acontece justo al contrario: se absorbe oxígeno y se desprende anhídrido carbónico por la llamada respiración autotrófica. Es de suponer, pues, que quien hizo tal proyección científica utilizó la noción de producción primaria neta, NPP. Simplificando el concepto, ya que intervienen otros muchos factores a considerar, sería usar para los cálculos la diferencia entre lo que se consume de día y lo que se produce de noche. Si eso que nos cuentan fuera así, sabiendo además que un aerogenerador medio de los más instalados en nuestras islas puede producir 355 kW y que cada uno de los dos molinillos de marras puede desarrollar una potencia máxima de 4kW, (justito para el consumo de una vivienda sin que funcionen a la vez la lavadora, la nevera y una plancha), utilizando una simple regla de tres, puede calcularse que tan sólo uno de los molinos instalados en Arinaga podría absorber el CO2 generado por unos 8 millones y medio de vehículos. Dado que con el aire se está tratando y que Zapatero nos ha puesto bajo el signo y el designio del viento, pidiéndole al dios Eolo que haga soplar el Alisio de forma constante, el parque de aerogeneradores de Canarias podría absorber las emisiones de CO2 de algo mas de 71 billones 250 mil millones de vehículos del tipo usado por el “científico” para calcular el alivio del cambio climático. O hay un error en los datos ofrecidos por Néstor Hernández y García Latorre a la prensa, o es que hay mucho “ecolojeta” suelto y con mucho predicamento en ese partido político, vinculados o no al estudio de ingeniería que redactará o ya redactó los proyectos. Este de la Fuente Luminosa y el de los otros molinillos que Nardy Barrios se apresuró a pedir que también se instalaran en los techos de los colegios. Del análisis de las cifras económicas publicadas en el Canarias 7 del miércoles de pasión, día de dolor nunca mejor elegido para sorprender y anunciar un próximo asalto a las arcas públicas, habrá que hablar otro día picado y menudo. ¡Eli, Eli lamna sabactani (Señor, señor, por qué me has abandonado)!
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