Celebrado el 8 de marzo de cada año, el Día Internacional de la Mujer, jornada consagrada a la lucha por la igualdad y la emancipación de las mujeres, inspirada por una feminista alemana, cumple este lunes cien años de existencia.
Esta feminista y socialista alemana, amiga de Lenin, llamada Clara Zetkin lo propuso en una conferencia feminista que se celebraba en Copenhagen en agosto de 1910 y la cuestión fue aprobada por unanimidad de las delegadas de los 17 países asistentes a la conferencia.
La primera celebración, el 19 de marzo de 1911, reunió a cientos de miles de personas en varios países europeos, particularmente en Alemania y Austria, que reclamaban sobre todo el derecho de voto para las mujeres.
La fecha del 8 de marzo quedó definitivamente fijada en 1917. Ese día, miles de trabajadoras rusas se pusieron en huelga y se manifestaron en San Petersburgo pidiendo pan y paz.
Sin lugar a dudas, las mujeres han conquistado desde entonces numerosos derechos cívicos, políticos, sociales y laborales. Pero un siglo después, la plena igualdad con el hombre sigue siendo un objetivo pendiente, y en la gran mayoría de los países, las mujeres siguen sufriendo, en mayor o menor medida, discriminaciones de todo tipo cuando no situaciones de opresión.
Fue en 1977, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo la presión de los movimientos feministas de los años sesenta y setenta, que a los tradicionales reclamos de igualdad sumaron la lucha contra el sexismo y por la autonomía de la mujer, decide incorporar oficialmente el 8 de marzo, como Día Internacional de la Mujer, al calendario de celebraciones mundiales de las Naciones Unidas.
A principios del pasado año 2009, concretamente en Febrero, recogía en mi blog www.ringostar.lacoctelera.net la extraordinaria noticia de que la estadounidense Lilly Ledbetter, había conseguido de un Obama recién aterrizado en la Casa Blanca, que La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara y enviara al Despacho Oval la “Lilly Ledbetter Fair Pay Act”, una norma que promueve la equidad salarial entre hombre y mujer.
El título de la disposición, Ley Lilly Ledbetter de Equiparación de Salarios por Igualdad de Trabajo, reconoce el mérito de una ex empleada de la empresa de neumáticos Goodyear, en Gadsden, Alabama, en la que trabajó como supervisora y que poco antes de jubilarse se enteró de que durante 15 años la empresa le había pagado un 40% menos de sueldo que a sus colegas hombres por realizar el mismo tipo de trabajo.
En Septiembre del mismo año 2009, me hacía eco en mi blog anteriormente mencionado, sobre el argumento de “Agora”, la superproducción de Amenábar, que versaba sobre la vida de Hypatia de Alejandría. Esta mujer supo imponerse en un mundo dominado por los hombres, aprovechando la posición de su padre, y trabajando con esfuerzo y tesón en los campos de las matemáticas y la filosofía.
La leyenda de Hypatia de Alejandría nos muestra a una joven, culta y bella, matemática y filósofa, cuya muerte violenta marca un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval, que, a mi juicio, sumió a la humanidad en un período del que aun no nos hemos recuperado del todo.
Mi madre, una mujer entregada en cuerpo y alma a su familia, a su marido y a sus once hijos, hoy, a sus cerca de noventa años, sigue siendo una mujer luchadora a su estilo, por su familia y por sus creencias basadas en los valores del ser humano y en la moral cristiana. Ella que probablemente no ha oído hablar de esas tres mujeres que he mencionado en mi relato: Clara Zetkin, Lilly Ledbetter e Hypatia de Alejandría, es una más de las mujeres que, gracias al empuje y la casta de las tres, hoy viven en mejores condiciones de igualdad con los hombres, pero con la preocupación y el desasosiego de que millones y millones de mujeres siguen esperando por el mas importante derecho de los seres humanos: la igualdad.
¡Felicidades a todas las mujeres sobre la faz de la tierra! ¡Seguiremos luchando!








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