En uno de mis últimos comentarios les decía que en estas elecciones al Parlamento Europeo los partidos mayoritarios del país, pero también el llamado "nacionalista" Coalición Canaria, hablaban de todo, menos de los que significa Europa para nuestro desarrollo y el avance en cuestiones democráticas, dada la escasa experiencia que España tiene en estas cuestiones.
Pero puedo desvelarles un poco las razones por las que, a pesar de que oficialmente estamos en la Comunidad Europea, seguimos actuando, en ocasiones, como si la Unión Europea no existiese... Quizás haya canarios que desconozcan que importantes obras de infraestructura realizadas en Canarias (carreteras, circunvalaciones, túneles, aeropuertos, puertos, ayudas al desarrollo rural, etc) han sido financiadas con fondos europeos. Luego, algunos de los políticos listorros que tenemos en estas tierras han pretendido que la gente, pero especialmente sus votantes, creyeran que han sido su gobierno o su partido, los artífices de esas decisiones. Estas evidencias no se han aclarado suficientemente en los mítines de esta campaña electoral para el Parlamento Europeo.
También se omite que el gobierno español, en un gran porcentaje, elabora sus leyes y normas, bajo las directrices de la Unión Europea. Lo que sucede es que a veces, esas normas no se ponen después en práctica en nuestro país, y menos aún en las regiones autónomas apartadas y en medio del Atlántico como la nuestra.
Hay otras cuestiones que demuestran un cierto grado de perversión en la mayoría de los partidos que gobiernan de una u otra forma en ayuntamientos, cabildos o el gobierno regional de estas islas, e incluso en el resto de España.
Entre las directrices de la Unión Europea figura una encaminada a que se reformen las leyes relacionadas con hechos delictivos donde aparezcan el cohecho, el tráfico de influencias, tratos de favor, prevaricaciones, sobornos, etc. en los que estén involucrados, tanto funcionarios públicos como políticos de máxima responsabilidad. Y se refiere no sólo a hechos que tienen que ver con el urbanismo, o el turismo, sino a todo aquello donde figura por medio el dinero público, la trasparencia de las instituciones, o los fondos europeos que se destinan a España o a sus autonomías.
La Unión Europea recomienda que se tomen más en serio estos asuntos, porque ustedes ya saben lo que ocurre. Saltan los escándalos, con intervención mediática al máximo, se forman juicios paralelos, la opinión pública interviene y elabora sus propias opiniones, o se inclinan a un lado o a otro, pero al final, si se celebra algún juicio, a la hora de la verdad, cuando se dictan las sentencias, las penas que se imponen son ridículas. Dos o tres años de cárcel, (o les reducen la pena "por buena conducta") y generalmente, se les exime de cualquier otra responsabilidad, especialmente de la económica, porque lo que se han llevado o dilapidado algunos de estos individuos, no se sabrá nunca donde está. Es posible que haya un interés generalizado para que no se reforme a fondo y con seriedad la Justicia española. Es lo que nos conduce al tercermundismo judicial, o a una democracia de cachondeo (y perdonen la expresión)
En resumidas cuentas, España, para la Unión Europea, figura entre los países más corruptos de Europa. Y aquí ocurren dos cosas: una parte de la población acepta el "status quo" existente en el plano político, porque se toma como un hecho normal, o natural, y figura otra parte de la población que sólo puede mostrar impotencia e indignación ante la falta de voluntad de corregir estos comportamientos antidemocráticos y un tanto mafiosos.
También la Unión Europea recomienda en sus directrices un mejor cuidado del medio ambiente y de la naturaleza, y se muestra escandalizada por todo lo que se ha destrozado en las costas españolas y muy especialmente en las canarias. O los atentados contra la biodiversidad y especies endémicas isleñas, así como esas obras innecesarias como el del puerto de Granadilla, que, aparte de ser una auténtica especulación que favorece los intereses de unos pocos, puede destruir el mayor sebadal existente en las Islas Canarias, aunque para alguna analfabeta instalada en el Parlamento Autonómico, eso no tiene importancia.
Volviendo al principio, diré que el comportamiento de los partidos políticos de Canarias forma parte de esa manera tan atípica de concebir el gobierno del pueblo. En el caso de lo que ha ocurrido en Lanzarote, el PSOE sabía muy bien con quién se aliaba al apoyarse en el PIL de Dimas Martín. ¿ O es que no lo sabían?. Pero con tal de ejercer el poder, se alían hasta con el diablo. Exactamente ocurre con Coalición Canaria que ha hecho "un pacto de cemento" con un partido que ya le ha dado disgustos en legislaturas anteriores (recuérdese que tuvieron que echarlos del gobierno) Pero todo es bueno para aferrarse al poder a cosa de lo que sea. Y lo que sea es un partido, o al menos algunos de sus dirigentes, que están imputados en presuntas irregularidades, Eso si: nadie dimite porque está bien visto nadar contra la corriente. Al final se convierten en héroes de la resistencia y aparece tanta gente entusiasmada con los héroes corruptos, de la misma forma que en Italia triunfa "Il cavallieri" de Berlusconi, que no es nadie este caballero.
Ahora bien, CC, hace su campaña de elecciones europeas diciendo que "lucha y trabaja por el bienestar de todos los canarios", cuando sabemos que eso no es cierto. Y no vuelvo a repetir todo lo que no funciona aquí para no cansarles. Adán Martín beneficiaba a sus amigos, subvencionada a los adictos, y no hacía nada para apartar del poder a alcaldes de su partido con actuaciones dudosas que les han costado más de una imputación.








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