En momentos de crisis, cualquier gasto del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana es analizado con verdadera cautela. Al menos eso es lo que nos aseguran desde el departamento financiero de la institución. Un año más el Gay Pride de Maspalomas vuelve a desarrollar su macro fiesta durante una semana de duración, entre otras cosas, gracias a la aportación municipal. Hay quien va más allá y se pregunta si en las pasadas semanas se utilizó material municipal, como las líneas telefónicas, para la organización del evento o desarrollar labores comerciales. Como sabrán hay varias comisiones de fiestas que no se explican cómo se les ha dejado sin ayudas para celebrar actos populares y tradicionales canarios, y sin embargo, este tipo de eventos minoritarios a los que muy pocos residentes tienen previsto asistir, percibe ayudas públicas. Nunca entenderemos en la actual coyuntura donde los comedores de cártias están más llenos que nunca, cuando empiezan a escasear las ayudas sociales en las partidas presupuestarias, independientmente de que se hayan aclanzado las reivindicaciones de igualdad, se reparta dinero para más fiestas.








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