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Por la boca muere el pez

Lunes, 27 de Abril de 2009
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Con ocasión del Congreso de Nueva Canarias del pasado fin de semana, el líder máximo y voz exclusiva en temas políticos de esa organización, Román Rodríguez, ha efectuado unas declaraciones en las que vuelve, una vez más, a su línea de argumentación habitual: "el Gobierno ATI-PP excluye y margina a Gran Canaria", y lo ejemplifica con tres diferentes y falsos argumentos. A parte de la mezquindad de negarle a Coalición Canaria su legítimo nombre habría que preguntarle al Sr. Rodríguez ¿Presidió entonces Vd. un gobierno ATI-PP? El primero de los falsos argumentos, se refiere a que Gran Canaria y Tenerife tienen la misma población. Sobre el particular hay que decir que, en el último censo, Tenerife tiene casi un 7% más de población que Gran Canaria. Más de 56.000 habitantes que es una población equivalente a la que tienen, de forma conjunta los municipios de La Aldea, Agaete, Galdar, Guía y Firgas. Cosa distinta es la Provincia de Las Palmas que, efectivamente, tiene más población que la de Tenerife, y eso se expresa electoralmente en que elegimos un diputado más al Congreso. El segundo argumento atañe a la comparación entre el presupuesto del Cabildo de Tenerife y el de Gran Canaria, y tal como se expresa parece que quiere transmitir a los ciudadanos la idea de que, por debajo de la mesa, el Cabildo de Tenerife recibe más dinero por parte de la Comunidad Autónoma. Este argumento se puede basar en la escasa experiencia que Román Rodríguez tiene en la gestión del Cabildo de Gran Canaria y el nulo conocimiento del Cabildo de Tenerife; o lo que es peor, en un afán deliberado de mentir, porque al Sr. Rodríguez hay que exigirle un conocimiento y seriedad en sus afirmaciones, dado las responsabilidades que ha ostentado y ostenta. Si vamos a lo esencial, se puede afirmar sin ningún género de dudas que las transferencias, por todos los conceptos, a todos los Cabildos de las islas, están perfectamente reguladas, tanto las que afectan a impuestos indirectos, que son las más significativas, como las derivadas de las transferencias y planes sectoriales, asumidas o participadas por los Cabildos. Nunca en la FECAI, organismo de coordinación y representación de las islas, se ha levantado nadie, ni siquiera el Sr. Pérez, para denunciar que se esté privilegiando a ningún Cabildo por este tipo de ingresos. ¿Por qué el Cabildo de Tenerife históricamente ha tenido más presupuesto que el de Gran Canaria, teniendo básicamente los mismos ingresos? La respuesta es muy sencilla: tiene consolidado una serie de actividades que desempeña, a diferencia del de Gran Canaria. Esto incrementa sensiblemente los ingresos y como contrapartida los gastos. El Cabildo de Tenerife ha asumido la totalidad del transporte insular (TITSA) que significa 109 millones de euros; hace años, mientras que en  Gran Canaria el tema se solventó de aquella manera, el Cabildo de Tenerife asumió el juego, y hoy los tres casinos de Tenerife incrementan el presupuesto consolidado en 25 millones de euros; y así podemos seguir con el Metropolitano de Tenerife (80% del Cabildo), Golf Buenavista (55% del Cabildo) y otras muchas participaciones empresariales. Nada que ver con el de Gran Canaria, que está pagando un duro precio por la pasividad, carencia de ideas, y mala gestión de su Cabildo. El tercer argumento viene dado por los "440 millones de euros sin nominar" del presupuesto de la Comunidad Autónoma, que en boca del Sr. Rodríguez suena a "fondo de reptiles" de libre disposición por parte del Gobierno de Canarias. Si estas afirmaciones las hiciera cualquiera, podíamos pensar que se trata de un ofuscado más por la ignorancia y el pleito insular, pero curiosamente las hace un señor que ha sido presidente del Gobierno de Canarias, que ha firmado leyes presupuestarias, en donde estos epígrafes han tenido porcentajes, entre los años 2001 y 2003, nunca inferiores al 28% de los Capítulos VI y VII. Para que se me entienda, estos capítulos se nutren de subvenciones y transferencias a particulares, a empresas públicas, fondos europeos, etc., que han de observar un concurso público antes de ser territorializadas y no se conoce la isla de destino final. No son "fondos de libre disposición" por parte del Gobierno de Canarias. Las partidas están perfectamente identificadas y cuando el presupuesto se liquida, se sabe a qué isla o empresa han ido a parar. La conclusión es que, una vez más, se toma como bandera el victimismo y la mentira, para intentar aglutinar un proyecto dudosamente nacionalista, huyendo al mismo tiempo de sus propias responsabilidades. Carecemos de una política de transporte insular y mientras se emprende una alocada carrera en pos de un tren sobre el que faltan estudios y definiciones básicas, se niega la implicación en Guaguas Municipales por motivos de mezquindad política. El supuesto nacionalismo de Román Rodríguez condena a Gran Canaria a no tener prioridades y a ser rehén de intereses municipales muy concretos, penalizando a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. La conclusión política es muy clara: Nueva Canaria no es un proyecto nacionalista seriamente considerado, sino la involución de un sector del nacionalismo de Gran Canaria hacia el localismo, en un matrimonio en que determinados municipios aportan los votos y Román Rodríguez y amigos, aportan marketing y financiación. El proyecto funciona objetivamente como una palanca del PSOE en su afán de contestar al Gobierno de Canarias, y enfanga a ese supuesto nacionalismo, con un discurso venenoso de carácter insularista que aísla cada vez más a Gran Canaria. El nacionalismo grancanario tiene que unirse, porque lo paradójico del caso es que la operación tránsfuga de Román Rodríguez, solo ha servido para debilitar a Gran Canaria y hacerle perder peso especifico. Estamos seguros que en Nueva Canarias hay muchos militantes sensatos conscientes de que caminan contrariamente a los intereses del nacionalismo, y que por muchos problemas que conlleve Coalición Canaria, y la inevitable insularidad que nos marca, siempre seremos más fuertes en un marco común y no en el sin sentido de pretender defender al nacionalismo, luchando contra él y poniéndose al servicio de sus enemigos. Siempre hemos pensado que en Román Rodríguez hay un proyecto personal y no un proyecto político nacionalista. Tomar conciencia de ello será un peldaño importante en el camino del inevitable reencuentro.
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