
MASPALOMAS AHORA.- El representante de Ben Magec-Ecologistas en Acción en el sur de Gran Canaria, Himar Sánchez, continua criticando la falta de medios y de voluntad política para poner freno a la introducción de especies exóticas en las islas que ponen en peligro a nuestra fauna y flora autóctona.
Uno de los problemas que más afecta a la biodiversidad de nuestro archipiélago es la introducción de especies alóctonas, y en el caso concreto de los reptiles, los expertos nos recuerdan casos anteriores sangrantes en otras islas.
En Canarias se han detectado numerosos reptiles foráneos.
Expertos, como Pleguezuelos (2002) hace referencia a 21 especies diferentes que han llegado desde otros lugares del mundo, una cifra a la que habría que sumar cuatro o cinco más, resultantes del intercambio faunístico entre islas del mismo archipiélago. En algunos casos se trata de individuos aislados o de especies que por sus requerimientos ecológicos, nunca llegarán a formar poblaciones estables en el archipiélago. En unos pocos casos, por el contrario, estas especies terminarán adaptándose a su nuevo entorno, pudiendo incluso llegar a desplazar a otras especies autóctonas.
En este sentido, desde Ben Magec-Ecologistas en Acción queremos denunciar que según varios expertos de la ULPGC y de otras instituciones se confirma la presencia en el Archipiélago Canario de una especie que hasta la fecha había pasado desapercibida. Se capturó a finales de 2004 en zonas ajardinadas de la zona conocida como Campo Internacional de Maspalomas, San Bartolomé de Tirajana, tres ejemplares de un pequeño ofidio de hábitos cavadores, cuyas características morfológicas corresponden a las de la especie Ramphotyphlops braminus.
El de mayor tamaño (161 mm de longitud total) era un ejemplar adulto, mientras que los dos más pequeños (78 y 82 mm) eran juveniles de la misma especie. Los tres se encontraron en áreas ajardinadas cubiertas de césped y algunas palmeras. Con objeto de comprobar si la introducción había prosperado, expertos exploraron la zona en 2005 y 2006 y se volvieron a encontrar sin gran esfuerzo, otros seis ejemplares más en una zona cercana.
Este pequeño Typhlopidae de hábitos subterráneos tiene su origen en Nueva Guinea y el sureste asiático, donde puede ser encontrado entre las raíces de árboles y arbustos de zonas próximas a bosques tropicales. Se trata también de uno de los escasos ofidios partenogenéticos que se conocen en la actualidad (Kamosawa & Ota, 1996). Sus preferencias ecológicas y su inusual estrategia reproductiva parecen haber facilitado enormemente su introducción en puntos muy alejados de su área de distribución original, de tal manera que ha colonizado otras áreas de Asia, África y América.
Como especie introducida, la culebrilla ciega de las macetas puede llegar a convertirse en una amenaza para especies endémicas de la zona. Resultaría conveniente por ello, llevar a cabo un seguimiento de la evolución de sus poblaciones y de los efectos ocasionados en el medio. También sería conveniente rastrear la procedencia de estos animales para evitar nuevas introducciones en otros puntos del archipiélago así como establecer y aplicar los protocolos aduaneros adecuados que dificulten la entrada pasiva de ésta y otras especies.
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