El estado paranoico que atraviesa estos días el concejal Delgado hay que saber entenderlo y por eso no queremos relatarles como han reaccionado sus propios compañeros, y menos aún, el resto de terrenales. Después de sufrir las innumerable críticas por parte de los vecinos de Castillo del Romeral por su actuación frente a los terrenos de la cárcel, las querellas por prevaricación, y un sinfín de conflictos relacionados con el área de Disciplina Urbanística, el edil empieza a acusar ciertas manías persecutorias allá por donde va. Esta vez fue un comentario de uno de los lectores de este digital, el protagonista de la denuncia efectuada ante la policía, al considerar que se sentía amenazado. Según el edil, que dice leer entre líneas e interpretar el párrafo del lector, el texto esconde un lenguaje masónico que atenta contra su persona. No sabemos si catalogarlo dentro de su admiración por los espías del Cesid o en la guerra entre medios de comunicación donde cree que se encuentra, ya habrá tiempo de explicarlo. Quizás tuvo que haber abandonado el área de Disciplina Urbanística coincidiendo con la entrada de AV, tal y como afirmó, para evitar situaciones como esta. Es significativo, la facilidad con la que el edil pasa de lo físico y sensible, a lo invisible y metafísico.








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