El juicio contra el policía local de Mogán. F.V.A.S. tendrá que repetirse tras anular la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias su sentencia absolutoria por un presunto delito de amenazas y allanamiento de morada.
La sala tomó esta decisión tras analizar el recurso de apelación interpuesto por el Ministerio Fiscal contra la sentencia del pasado 22 de Febrero de 2008 dictada por Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria.
Tras la anulación de esta sentencia absolutoria deberá constituirse de nuevo el Tribunal del Jurado para la celebración del juicio oral.
La Fiscalía consideró en su recurso que se había vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva que como parte ostenta, por entender que se había producido un quebrantamiento de las normas y garantías procesales que ha generado indefensión, "vulnerándose con ello el derecho fundamental a utilizar los medios de prueba".
Según la Fiscalía, el magistrado-presidente que dictó la sentencia "admitió la prueba testifical que no se practicó por no haber sido hallados en sus domicilios los que se propusieron, sin que se diera posibilidad a la parte proponente, el Ministerio Fiscal, de realizar las gestiones oportunas en averiguación de los actuales domicilios de los mismos".
Además, imposibilitó que se intentara la comparecencia de aquellos, incluso a través del consulado de su país, "no accediendo a retrasar el inicio de las sesiones del juicio oral para intentar traer a los testigos al juicio".
En fiscal mantiene que el acusado se reunió en Mogán antes del 23 de marzo de 2005 con Anthony y Karolyn Jane Snowsill, personas que en la actualidad se encuentran en busca y captura por estos mismos hechos.
"En dicha reunión acordaron que el acusado, sin recibir cantidad alguna a cambio y como favor personal, se pusiera en contacto con Kelly Smith, con el objeto de recuperar los 300 euros que supuestamente Kelly se había apropiado cuando desempeñaba el trabajo de cocinera en el restaurante propiedad de los señores Snowsill".
El acusado se personó el 23 de marzo de 2005 en compañía de otras dos personas -no identificadas- en el domicilio de Kelly Smith, "vestido de paisano, pero manifestando ser policía y mostrando una placa identificativa.
En ese momento, sin consentimiento de Kelly, se introdujo en su domicilio, revolvió sus cajones, al tiempo que, con clara intención de atemorizarla, le decía en voz alta y en actitud intimidatoria, que venía de parte de los señores Snowsill y que tenía que pagar los 300 euros que había robado de su restaurante.
El fiscal afirma que, a pesar de las amenazas vertidas, el acusado no consiguió su propósito al resistirse la víctima, la cual se negó en repetidas ocasiones a entregarle la cantidad reclamada pese al temor que la situación causó en su persona.
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