Una vez más la ignominia de un gobierno prepotente e inadecuado, se ceba sobre unos vecinos totalmente desamparados y hasta humillados, por unas ley de costas que desde mi punto de vista no trata a todos los ciudadanos con la misma equidad, sin embargo como bien dicen los damnificados, -"aunque estamos siendo masacrados jamás perderemos nuestra dignidad"-. Es lamentable que estas cosas sucedan en los años que corren, y donde las víctimas son tratadas como si fueran unos delincuentes. Lo que está ocurriendo en el barrio marinero de Chovito, (en Candelaria, Tenerife) me recuerda a la invasión que llevo a cabo el ejército americano en diferentes islas del Pacifico, cuando luchaban contra los japoneses, (Guadalcanal, Midway, Filipinas y otras) y muy parecido también, a todo lo que ocurrió en Europa denominado día D, hora H, cuando las tropas aliadas atravesando el Canal de la Mancha, desembarcaron en Francia por tierra, mar y aire, en Normandia, Calais, las Ardenas, etcétera. En este caso la virulencia no tuvo aquellas connotaciones de antaño, pero si existió toda una invasión, llevada a cabo por la policía, con la colaboración de un helicóptero y una zodiac, de ahí la similitud a pequeña escala, de cuanto en aquellos años sucedió.
Si leemos con detenimiento todo el contenido de la actual la Ley de Costas, observamos que como todas las Leyes que se promulgan en este país, tienen dos partes fundamentales donde se contemplan los derechos y las obligaciones de los ciudadanos, pero que sepamos y por todo lo que estamos contemplando, esta Ley se limita a exigir a rajatabla las obligaciones que tienen los ciudadanos al respecto obviando los derechos que a los mismos le asisten. Sabemos que no es legal construir en las zonas denominadas "limites marítimas terrestres", que ocupan una franja de terreno que se inicia en la pleamar y que a partir de ahí se adentra unos pocos metros en tierra. Pero desde siempre esto se ha hecho con la aquiescencia de los ayuntamientos correspondientes, que autorizaban estas obras sin ningún tipo de reparos, posiblemente percibiendo un canon con el fin de autorizar la realización de las mismas, por consiguiente la Dirección General de Costas debía hacer responsables de estos hechos consumados a las Corporaciones Municipales correspondientes y pedirle las explicaciones pertinentes y no atacar de esta manera tan sangrante, a la gente que habitan estos lugares que sin lugar a dudas han adquirido unos derechos de propiedad totalmente legales.
Hace algunos años, cuando todo el control de las costas españolas lo llevaba a cabo la Marina de Guerra, a través de las Comandancias y Ayudantías Militares de Marina, estas exigencias impertinentes que hoy aplica la Dirección General de Costas, no estaban tan radicalizadas, y las pruebas son más que evidentes, en muchas de las costas de las Islas Canarias se llevaron a cabo obras de gran magnitud, las cuales hoy conforman unos pequeños núcleos de población bastantes importantes los cuales incluso se han convertido en verdaderos emporios turísticos. En la zona Norte de la isla de Gran Canaria, existen muchas playitas o calas, cuya belleza encandila a los turistas que por allí pasan, dada su adecuada ordenación arquitectónica, su limpieza y sobre todo la predisposición de sus habitantes que reciben a estos foráneos con total corrección y amabilidad. Podría citar muchos de estos poblamientos, pero me limitare a citar los más importantes; en el término municipal de Gáldar, tenemos, el Agujero, la Playa de Bocabarranco, las Caletas de Arriba (compartiendo municipalidad con Guía) y Abajo, los Dos Roques, la Furnia, Sardina, etcétera. En el término municipal de Guía, la Playa de San Felipe y Barranquillo Moreno. En el término municipal de Moya, el Pagador, el Altillo. En el término municipal de Arucas, San Andrés y el Puertillo (donde reside el gran Sandokán, celebré personaje por los grandes salvamentos que ha llevado a cabo, Premio Canarias).
Si nos adentramos en el Sur, son muchos los atentados que contra esta arbitraria Ley de Costas existen, a todo lo largo y ancho del mismo. En el término municipal de Telde, la Playa de Melenara, la Playa del Hombre, y otras. En el término municipal de Ingenio, la Playa del Burrero. Arinaga en el término municipal de Agüimes. En San Bartolomé de Tirajana, San Agustín, las Burras, el Inglés, Maspalomas, (donde muchos hoteles de gran renombre están ubicados dentro de zonas prohibidas según esta Ley), Pasito Blanco, Santa Agueda o el Pajar. En el término municipal de Mogán, más de lo mismo.
En la isla de Tenerife, en el Norte, desde Garachico, pasando por la Playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, poblado pesquero de San Andrés, en Santa Cruz. En el Sur, Tabaiba, Candelaria, (donde está situado este barrio marinero de Chovito, poblamiento que ha generado todo este inadecuado "affaire"). El Puertito de Güimar. Poris de Abona, las Playas de la Jaca y los Abrigos, en el término municipal de Arico. El Medano, Tenbel y otros en el municipio de Granadilla de Abona y muchos más que harían interminable esta lista o rol. Lo mismo ocurre en las islas restantes con mayor o menor incidencia.
Se hace preciso preguntarle a la Dirección de Costas, ¿en todos estos lugares citados existen o no irregularidades con respecto a la ley que ustedes han puesto sobre la mesa con tanta virulencia y sin derecho a réplica por parte de los vecinos afectados, y en todos van actuar con la misma rotundidad con que lo están haciendo en Chovito, o habrán excepciones motivadas por las condiciones sociales de todas estas gentes implicadas, donde el poder libera y la miseria condena?. Ya que no es lo mismo -según parece repudiar al pobre aplicándole todo el peso de la ley y exonerar al poderoso por su poder constatado-, esto es ni más ni menos lo que está sucediendo en Chovito, donde la humildad de sus vecinos que al ser desalojados violentamente, ahora no van a tener donde poder vivir. Lo del Sauzal lo considero justo, ya que el poblamiento ilegal que se llevo a cabo en su costa, era utilizado como segunda vivienda o como zona de veraneo.
Observemos ahora, la otra cara de la moneda, ya decíamos que las leyes tienen dos contenidos bien diferenciadas, los derechos y las obligaciones. Ya hemos visto que este último término se aplica a rajatabla, donde la indefensión del ciudadano es más que evidente. ¿Pero ocurre lo mismo con los derechos?, pienso que no. Y sirva como ejemplo, lo que les voy a relatar; cuando hace aproximadamente tres años, a "cola" de la tormenta tropical DELTA, rebasando los límites del anticiclón de las Azores de forma inusual, se nos presento con una violencia inusitada en las islas orientales, donde causo verdaderos estragos, dañando ostensiblemente muchos lugares de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, se dio la circunstancia de que en una playa de la isla conejera, conocida como Playa Flamingo, valga la redundancia, ubicada dentro de la zona de Playa Blanca, -tercera zona turística más importante de Lanzarote, con excelentes hoteles, bungalows y apartamentos, centros comerciales, con el mercadillo más visitado de la isla, que se celebra los sábados- el temporal de agua y viento (hasta de 100 kilómetros por hora), arraso la citada playa (la más visitada por los turistas) llevándose toda la arena, la Dirección General de Costas, le prometió a las autoridades y empresarios, que la playa sería regenerada en un corto plazo de tiempo, con el fin de que volviera a ser utilizada por todos, sin embargo costas incumpliendo su promesa jamás -hasta fecha- ha reparado y arreglado esta playa que presenta una aspecto deplorable, perjudicando así los intereses turísticos y empresariales de toda la zona y por derivación de de toda la isla de Lanzarote.
Las leyes están para cumplirlas, y no se puede aplicar por parte del legislador lo que le interesa de la misma -las obligaciones-, reservándose para sí las que benefician a los ciudadanos -como son sus derechos-, que estimamos son inalienables, máxime cuando estamos en una democracia, donde la constitución es clara al respecto diciendo -que todos los españoles somos iguales ante la ley-. Las gentes de Chovito se merecen un respeto y una consideración, no se puede generar violencia con más violencia. El estado de derecho así lo determina, y todos los españoles tenemos que acatar las leyes si estas se aplican como debieran y no aplicándolas al libre albedrio de los legisladores. En este caso como primera providencia se hace uso de unas medidas coercitivas, que sistemáticamente crean una gran alarma social, no dándole a los perjudicados ninguna opción de la defensa de sus derechos y seguidamente se recurre al derribo de sus viviendas, sin ofrecerles nada a cambio, como pudiera ser reubicarlos en otros lugares para que puedan tener al menos un techo donde poder cobijarse. Además según el portavoz de los vecinos de Chovito ellos han apelado a instancias superiores dentro de la judicatura, pero el derribo de sus casas siguen adelante, y se preguntan ¿si ganamos el contencioso a donde vamos ya que nuestras casas han sido derribadas?.








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