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El otro Katrina

Sábado, 04 de Octubre de 2008
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En Agosto de 2005 Estados Unidos sufrió el peor huracán de su historia. Por la magnitud de su impacto causó importantísimos destrozos, graves inundaciones y un número muy significativo de víctimas, al menos para un país que se precia de ser una superpotencia. El balance final de daños materiales se saldó en más de 75 mil millones de dólares y una clara puesta en escena de que el cambio climático le pasa factura, incluso, a los que irresponsablemente niegan tal fatal evidencia. Dos años después, otra tormenta, esta vez de carácter financiero, coloca a ese país pero también al mundo, en la evidencia de que los excesos del sistema capitalista se muestran, cada vez más, como un problema que afecta a escala global. El pirateo y la usura, la prepotencia y el descontrol desmedido de los tiburones financieros estadounidenses están a punto de generar una crisis económica en ese país y escala internacional sin precedentes. Otro Katrina, esta vez económico-financiero, está tomando tierra en el centro neurálgico y financiero de la economía mundial y aunque lo nieguen los que aquí hablaron de desaceleración en su momento, terminará por inundar por desbordamiento las economías europeas más pronto que tarde. Puede ser cierto que en España y Canarias los efectos de esta tormenta financiera no supongan un corralito, pero no sería de recibo tampoco que derivara en un cofrecito, donde la banca vea engordar sus arcas y patrimonio a costa del descalabro de las familias y las pequeñas empresas para subsistir. El gobierno español y canario, ante la evidente merma de sus ingresos por mor de la crisis económica, anuncian recortes, ajustes y sustanciales disminuciones presupuestarias que redundarán, aunque lo nieguen, en la cantidad y calidad de los servicios básicos a los ciudadanos. Y los principales perjudicados, quienes más desprotegidos van a quedar como consecuencia  de los desaguisados de otros, de las prácticas especulativas de otros aquí y allende los mares, van a ser los de siempre, la mayoría social. Ambas administraciones sin embargo poco o nada han planteado para regular y controlar el comportamiento de una gran banca que se dispone, como en Estados Unidos hace diez años, a realizar el gran negocio con quienes precisamente ni llegaban ni llegarán ahora con más razón a las mieles del sistema. Será cierto que el sistema financiero estadounidense es diferente al español, que este último está más intervenido y regulado, pero también es cierto que el volumen de beneficios de la gran banca española se está construyendo a costa de desangrar los proyectos de vida y subsistencia de millones de personas que afrontan mediante hipotecas la realidad de sus sueldos bajos, precios altos y empleos precarios. El jueves el señor Pizarro, primer espada económico del PP, venía a decir que “todo había fallado” en Estados unidos y Solbes por su parte no aparece tampoco como una garantía de previsión. Si el libre albedrío con el que ha actuado el sistema termina generando una Nueva Orleáns de desempleo y recesión también en nuestros países habrá que buscar responsables concretos Los ciudadanos de este país, de Canarias y de España, necesitan de sus instituciones de gobierno claridad y no medias tintas, decisiones de calado y no como en Estados unidos, planes in extremis de difícil encaje ahora cuando el otro katrina hace ya sus estragos. Los defensores de la globalización económica, esos que hasta la saciedad nos han repetido que el modelo a seguir era el del sueño americano, el del triangulo del oro europeo, van a tener que explicar pronto y mucho sobre los efectos secundarios de sus excesos. La caída del muro de Berlín cambió el mundo y ahora es más que probable que esta otra caída pueda darle un giro definitivo. Aureliano Francisco Santiago Castellano, presidente de Nueva Canarias en Telde
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