Crece la tensión, aumentan las reacciones descontroladas, y algunos políticos demuestran su falta de tacto y sensibilidad al atacar la forma empleada de los manifestantes de la plataforma anti-cárcel contra el Sr. Soria, en un restaurante de San Fernando.
No debemos olvidar el derecho de cualquier cliente a no ser molestado en una cena privada dentro del recinto de cualquier restaurante público, o la duda de la actuación del restaurante por si hubiese podido actuar de otra forma, evitando la entrada de las personas al local, e impidiendo que pudieran molestar al Sr. Soria, en su propia mesa. Tampoco podemos aceptar la forma empleada de las personas que invadieron la privacidad del Sr. Soria.
Pero algunos políticos vuelven a equivocarse cuando de su rechazo a la manifestación contra el Sr. Soria, podría interpretarse que se trata de una actuación de auto-defensa para ellos mismos. La desesperación de los manifestantes es producida por las acciones políticas, es decir, actuaciones presuntamente poco adecuadas, o puede que equivocadas, de los mismos grupos políticos que ahora critican estas muestras -posiblemente poco adecuadas- de desesperación.
La sociedad canaria puede opinar a favor o en contra de los manifestantes, pero no es éste, el momento del protagonismo de los grupos políticos, que deberían escuchar a los perjudicados y si no está en sus coordenadas, deberían callarse. Al menos no crear más tensiones con sus críticas.
Los grupos políticos deberían tener claro que siendo ellos, los políticos, los causantes de esta situación, deberían intentar comprender las rabias mezcladas con desesperanza -peligroso cóctel- y si son capaces de comprender el problema creado, intentar desandar el camino emprendido, o al menos, intentar un acercamiento de las partes que conlleve a la búsqueda de la solución.
Las actuaciones de un grupo de personas, plenamente atacadas por la futura degradación de su zona en la que invirtieron sus ahorros, podría interpretarse un tema sin importancia, al no exceder el problema más que al limitado grupo de vecinos de esta zona, y al ser la construcción de la cárcel -y todo lo demás- por un bien común de toda la isla, quedarse tranquilos, con la sensación de haber actuado correctamente.
Sería un gran error intentar dar carpetazo y no dar la importancia que merecen estas manifestaciones. Se debería valorar que es una mayoría de personas que opinamos que por el bien del futuro de Calidad del Turismo en el Sur, que afecta a toda la isla, la elección del emplazamiento ha sido una equivocación. Que la forma en que se han llevado las tramitaciones, ha sido otra equivocación. Las decisiones -porque lo digo yo- de añadir la plataforma de Gas, la gran comisaría de policía, el nuevo centro de menores, etc., son otra equivocación. Que es otra equivocación cerrar los ojos. Que es gran equivocación que los políticos luchen contra el Turismo de Calidad, y que la degradación de una gran zona que los políticos piensan llenar de acciones negativas contra el medio ambiente y del Turismo, no rima correctamente con el esfuerzo económico del nacimiento de un Consorcio de Embellecimiento de las zonas degradadas, un poco mas al sur.
El esfuerzo económico y la ilusión de los hoteleros que piensan invertir y colaborar con el Consorcio de Embellecimiento para mejorar el Sur, debería ser apoyado por todos, también por los mismos políticos que propugnan el nacimiento del Consorcio de Embellecimiento, cuyo plan podría verse perjudicado, cuando ha traspasado el límite de la discreción, y ya son mayoría los operadores turísticos que han informado a sus sedes centrales de la construcción de la nueva cárcel, que podría afectar a la contratación de los cupos de camas con los hoteles para el invierno 2009/10, y si llegan a tiempo, reducir más vuelos de los previstos para la temporada del verano 2009.
Por otra parte, hay que valorar el mérito de nuestra alcaldesa, que en un acto de templanza y apaciguamiento, cuando pudiendo ejercer su fuerza a la que tiene derecho, para desplazar a los manifestantes de la entrada de lo que ahora es su sede, prefiere respetar el derecho de manifestación y desplazarse ella, con las molestias que le acarreará otro traslado, a otro lugar, para que las personas que la visiten no puedan sentirse molestadas por los manifestantes. No es una derrota de la alcaldesa, sino una correcta demostración de actuar con mucha responsabilidad.
Este ejemplo podría ser la actitud del resto de los políticos. Es conveniente emplear la cordura, rebajar las tensiones, tener paciencia y trabajar la solución.
Dale Garnegie dice: "cuando no puedas alabar cállate". Por ello, no son momentos de los políticos de atacar a los perjudicados, pero comprenderlos y si aún se puede, rectificar.
En estos momentos de preocupaciones económicas, mirando el posible resurgimiento turístico del Sur, de la mano del Consorcio de Embellecimiento, terminaría apreciado lector, con una bella frase de Share the Hope: Ojala no dejemos de contemplar un arco iris o una puesta de sol por estar mirando el suelo.








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