Hemos llegado a un punto en el que necesitamos volver serenamente a donde realmente reside la soberanía, la capacidad de tomar decisiones, la posibilidad de reorientar el rumbo de este destartalado carruaje en lo que se ha convertido el Ayuntamiento y el Municipio de San Bartolomé de Tirajana.
La gota que ha colmado el vaso ha sido la intervención de la policía nacional esta mañana en la zona del Matorral donde quieren construir la nueva macro cárcel. Contra los vecinos y vecinas que defienden la llamada legalidad que otros alegan para quitarlos de en medio. Unos vecinos con los que no se ha contado para imponerles un proyecto independientemente de la bondad o no del mismo.
Los hechos, uno tras otro sin solución de continuidad, vienen diciéndonos a gritos que esto no funciona, que no hay proyecto, que no hay planificación, que no se mira al interés colectivo, que los lugares donde se deciden los asuntos son las tertulias, los pasillos o las comidas de trabajo (también en algunas columnas de periódicos), que los partidos siguen estando separados de la ciudadanía, que no salimos de la temible sombra de las mociones de censura y, con ella la "temible" pérdida de puestos de trabajo de los cargos de confianza.
¿Cuál o cuáles son las soluciones? Corre por el municipio, entre la ciudadanía de a pie, el pensamiento, cada día más asentado, de que los actuales partidos con presencia institucional en el Ayuntamiento no tienen capacidad para reconducir seriamente la situación. Crece la convicción, incluso, de que no dependen de sí mismos para tomar iniciativas sino que están supeditados e hipotecados (¡qué difícil palabra en estos momentos!) por sus direcciones insulares y/o regionales que tienen otros pactos que respetar y a los que es necesario subordinarse. Hay, además, quienes piensan que tampoco están capacitados para hacerlo.
También hay quienes piensan, y esto merece punto y aparte, que no hay más remedio que tragarse la situación actual pues es la que la ciudadanía votó en mayo del 2007 y es la que "democráticamente" nos hemos dado. Este el sistema, nos dicen, y es la forma democrática recogida en la Constitución. Si hubiera alguna solución a tanto desastre y tanta frustración ha de encontrarla los representantes de los partidos elegidos y que están en la Corporación Municipal, sea en el gobierno o en la oposición.
Y aquí entramos en el círculo vicioso de siempre. Que no tiene salida. Al menos una salida que realmente sirva al interés de la mayoría de la ciudadanía.
Se hace necesario volver a recabar la opinión de la mayoría de los vecinos y vecinas del municipio. Se hace tan necesario esto como el aire para vivir o el agua, los alimentos, el sol_ Se necesita un pronunciamiento claro y alto de la mayoría de la ciudadanía. La pregunta no es qué quieren hacer los partidos con representación institucional con el municipio. La pregunta es qué queremos hacer los ciudadanos y ciudadanas del municipio con nuestra vida colectiva. Y me consta que hay muchos vecinos y vecinas preocupados por este tema.
Es la hora, pues, de hacer esa consulta popular. La Asociación Cultural MAS SOCIEDAD está dispuesta a poner su granito de arena para ello. Esperamos a todos los que quieran sumarse al proyecto. Sin prisas, porque los procesos de crecimiento son necesariamente lentos. Pero sin pausa, porque el tiempo apremia. Lo de la cárcel es sólo un capítulo más del cúmulo de proyectos en marcha sin contar para nada con los vecinos y vecinas afectados: vertedero, regasificadora, jaulas marinas, central térmica, traslado del aeroclub, circuito de gran velocidad, presupuestos municipales, etc., etc. Pero imponer un proyecto con la fuerza de la policía nacional ya nos retrotrae a tiempos que considerábamos, ingenuamente, superados.
Quizás el mes de septiembre pueda ser una buena fecha para convocarnos al comienzo de una larga marcha que nos conduzca a otro modelo de organización y de convivencia en el municipio.









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