La previsión de ocupación para este verano en los establecimientos rurales de Gran Canaria, integrados en la asociación Grantural, ha crecido un 15 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, informó a Efe el gerente de la organización, Sebastián Perera.
La crisis económica en gran medida es la causa de este aumento, apuntó Perera, quien señaló que la mayor demanda para este periodo estival procede del turismo local, pues para abaratar costes ha optado por permanecer en la isla.
Perera destacó también que las vacaciones se han planificado más, ya que frente a otros años, las reservas, que en un 80 por ciento de los casos se efectúan a través de internet, se han multiplicado desde el mes de mayo.
La previsión de ocupación en los hoteles y casas rurales de Gran Canaria, integrados en la asociación, se sitúa sobre el 95 por ciento en los alojamientos que cuentan con piscina o jacuzzi para los meses de julio y agosto, y en el 70 por ciento en el mes de septiembre.
Las reservas efectuadas en el resto de las casas abarcan el 50 por ciento de las plazas en el mes de julio; el 75 por ciento en agosto; y el 50 por ciento en septiembre.
La mayoría de los turistas que opta por este tipo de alojamiento para pasar sus vacaciones procede de Gran Canaria y del resto de las islas, en concreto, el 65 por ciento, mientras que el 20 por ciento se desplaza desde la Península, y, en menor medida, de Europa, principalmente de Alemania y Francia.
Las familias con niños constituyen el grueso de la demanda de los establecimientos rurales, seguidos de los estudiantes y de las personas mayores y jubiladas.
El poder adquisitivo de las familias y personas mayores es medio-alto, si bien el de los jóvenes es medio-bajo.
El gasto medio por día ronda los 60 euros, aunque en las casas con piscina o Spa asciende a 90 euros, indicó Perera, quien informó de que la estancia media contratada para este verano es de cinco noches en el mes de julio y de ocho en agosto.
De las 54 unidades alojativas que pertenecen a Grantural, diez son casas cuevas, otras tantas se sitúen en los cascos históricos de los pueblos y el resto está repartido en asentamientos rurales y en parajes naturales.
Cuatro de los establecimientos de la asociación cuentan con la Q de Calidad Turística; seis con la certificación de Compromiso de Calidad Turística, y una con el sello de Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.
La isla que mayor oferta de turismo rural presenta es Tenerife, con cerca de 200 establecimientos, seguida de La Palma, La Gomera, Gran Canaria, El Hierro, Fuerteventura y Lanzarote, pero el archipiélago aún dispone de un importante potencial para desarrollar este segmento turístico.
Son muchas las edificaciones que reúnen las condiciones para transformarse en alojamiento rurales, el problemas radica en que es difícil competir con el turismo de Sol y playa, salvo en La Gomera, La Palma y El Hierro.
En estas últimas, el turismo de masas no ha experimentado el mismo desarrollo que en el resto y su economía está aún ligada al sector primario, pero el problema que presentan son las limitaciones en las comunicaciones aéreas con Europa y la península.
Perera lamentó que desde las administraciones canarias la apuesta por este turismo sea baja.
Los municipios grancanarios de Moya, Teror y Santa Lucía son los que cuentan con más plazas alojativas y, en parte, se debe a que los ayuntamientos se han involucrado en su desarrollo, que en muchas zonas ha servido para reactivar la agricultura y la ganadería, y fomentar el nacimiento de empresas asociadas a la actividad turística.
Estas empresas aún son incipientes, por lo que Perera consideró que son muchas las oportunidades por explotar.






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