He leído la biografía de José Ortega y Gasset que con motivo del 125 Aniversario de su nacimiento publicó "El Imparcial", un digital que lleva el mismo nombre que el periódico en papel que Ortega dirigió hasta 1913 y que fue fundado por su abuelo materno muchos años antes.
Aparte de la biografía y de un comentario sobre un político de su época, también se recoge algunas frases de Ortega y Gasset. A pesar de los consejos recibidos para que nunca me quede en el contenido de una frase, porque la misma suele tener diversos sentidos y uno no alcanza ver la perspectiva que quiso darle su autor; no me resisto a reproducir las siguientes diecinueve palabras de una frase de Ortega: "El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar".
Cuantas veces me he referido a la macro cárcel de Juan Grande, he dicho que si España es el país con más presos de Europa, la raíz está en la Ley de Extranjería. En ocasiones he trascrito el cruce de palabras que en el Congreso de Diputados tuvieron Paulino Rivero, que habló del "drama de lo que está ocurriendo en el mar, los centenares de personas que están muriendo"; y el Presidente Rodríguez Zapatero, que le respondió con tono airado al entonces portavoz de CC: "-Me gustaría que fuera más prudente a la hora de hablar de los muertos que se puedan producir o que se haya producido. No sé si usted tiene alguna confirmación, algún dato fehaciente para hablar en esos términos. Le pido que sea más prudente -insistía Rodríguez Zapatero-. Si los tiene, apórtelos, porque, evidentemente, el Gobierno los tendrá en cuenta". (Diario de Sesiones del Congreso, 31/mayo/2006, páginas 9178 y 9182).
Ante esa respuesta cabe pensar que todo un presidente de España estaba en la inopia, o hacía gala de un cinismo descomunal. Porque muertes de inmigrantes se habían producido, se estaban produciendo durante aquel debate y continuarían hasta llegar a la cifra de 10.000 ahogados, que es lo que a fecha de hoy calculan los organismos internacionales.
Pero empecinados en continuar con ese "crimen mayor" del que habla Ortega, siguieron los ciegos y correveidiles durante todo el año 2007 y parte del 2008, acusando de xenófobos a todos los que osábamos reflexionar sobre las dramáticas consecuencias de una inmigración irregular que iba en aumento. Sé que esa acusación respaldada por intelectuales y cronistas de poses y plumas políticamente correctas ha evitado que sean más las conciencias críticas que hayan alzado la voz. No resulta agradable ser tachado de xenófobo. Me imagino que durante la dictadura de Franco tampoco resultaba reconfortante que a través de los medios de comunicación uno fuera acusado de liberal, demócrata, masón o comunista. Y ya vemos, hoy no son acusaciones, sino definiciones respetables.
Sin embargo, acusar de xenófobo no es una definición. Es una maldad. Porque quienes criticamos la política disparatada de Jesús Caldera, lo que no queremos es que se maten a infelices. Lo cual nos convierte en lo contrario a xenófobos, porque lo cierto es que apoyamos una inmigración con visados recogidos en los consulados y embajadas de España. Una inmigración que viaje en avión o barco, pero con billetes a cargo de las empresas contratantes. Una inmigración de adultos, no de menores de edad. Una inmigración controlada por el Estado, no por las mafias.
Ahora, la presión de la UE está obligando a asumir compromisos al gobierno que preside Rodríguez Zapatero. Eso explica lo que acabamos de oír: "si somos laxos y no repatriamos a nadie, esa avalancha no hay quien la pare". Frase de quince palabras dicha por el Ministro Rubalcaba. Sin embargo, a mí que nunca llegué a emplear vocablos tan duros, no se me ocurrirá definir como xenófobo al antiguo colega de Jesús Caldera.
A la luz de lo dicho, sí Madrid se empeña en la macro cárcel y luego se modifican las leyes de extranjería, habrá que responsabilizar al Negociado de Cárceles estar en la inopia o exhibiendo un alarde de cinismo para convertir Gran Canaria en el Alcatraz de todos los inmigrantes irregulares que delinquen en la península Ibérica.








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